Regantes a golpe de sms
Optimizar los riegos, mejorar la productividad, introducir nuevos cultivos,... Más de 40.000 hectáreas de la provincia se han modernizado. Eran otros tiempos. Los de las noches en vela, el abrir y cerrar de compuertas, los riegos a manta, los turnos en las tierras. Hoy más de 40.000 hectáreas de regadío leonés funcionan a través de estaciones de bombeo informatizadas. Un riego inteligente que el agricultor controla a golpe de Internet o de SMS. Hasta le dicen cuándo y cuándo regar.
A corto plazo el Instituto Técnico Agrario tiene previsto informatizar el regadío en otros dos sectores del canal del Páramo y del Páramo Bajo, así como en el Canal Alto Bierzo.
Alrededor de 40.000 hectáreas de las distintas zonas de regadío de la provincia (fundamentalmente el Páramo y el Porma) han sufrido en los últimos años un intenso proceso de modernización que ahora les permite no sólo una mejor productividad y competitividad, sino la posibilidad de afrontar nuevos cultivos impensables con los sistemas de riego tradicionales. Un importante volumen de hectáreas, que se suman a las de las nuevas y ya modernas construcciones de regadíos, que no sólo tienen su repercusión en la economía y la optimización de los recursos. La calidad de vida de los agricultores en estas zonas ha ganado tantos enteros que las inversiones necesarias para adaptarse a estos sistemas informatizados valen doblemente la pena.
Atrás quedan las imágenes de los agricultores abriendo y cerrando compuertas, haciendo turnos (y guardias) de riego en horarios imposibles, vigilando el encharcamiento de sus cultivos, pendientes del ritmo de llegada del agua,... Hoy un ordenador o un teléfono móvil son suficientes para «ordenar» cuándo, cuánto y de qué manera regar. Ni siquiera hace falta ir a la finca. Un meticuloso programa elige a qué hora es más barato llevar a cabo los riegos, ofrece la marcha del proceso a través de sms o de Internet y está preparado para que todos los regantes tengan las mismas condiciones de uso. Algo impensable hace muy poco. Y es sólo el primer paso para un cambio de mentalidad en el campo que abre nuevos y prometedores horizontes.
En la provincia de León las actuaciones llevadas a cabo al amparo primero del Plan Nacional de Regadíos 2002-2008, y ahora dentro del Plan Integral Agrario de Castilla y León 2007-2013, se han centrado de manera especial en el canal del Páramo, el Páramo Bajo, el Páramo Medio y el Porma. Están previstas actuaciones en otros dos sectores del canal del Páramo y del Páramo Bajo, así como en el canal Alto del Bierzo. Lo explica Rafael Sáez, subdirector de Infraestructuras Agracias del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León.
«La modernización se ha centrado en sustituir por una estructura de tuberías a presión, con tema de agua cercana a las parcelas, los antiguos sistemas de riego por gravedd, a manta desde las acequias». El objetivo es incrementar la productividad y la competitividad a través del riego con presión, además de reducir el coste de energía. «El ahorro de agua y electricidad no es el único que se produce, estos sistemas controlados de riego permiten mejorar la aplicación de fertilizantes y fitosanitarios, además de optimizar todas las facetas de producción para obtener mejores resultados con el mínimo coste».
Eso y mejorar las condiciones de trabajo de los agricultores, lo que les permite afrontar una mayor superficie de terreno a atender. «Las tecnologías de la información permiten un manejo de agua mucho más eficaz, y las explotaciones a cultivar por cada productor pueden ser mucho mayores».
Estaciones de bombeo. Las modernas infraestructuras de riego consisten en estaciones de bombeo que cogen el agua de un canal y dan presión a toda una red, «de forma que todos los regantes tengan las mismas condiciones de uso. Los grupos instalados son capaces de atender cualquier demanda, y suministrar el caudan y la presión que requiera cualquiera de los regantes».
A través de elementos electrodinámicos y de bombas que arrancan o paran según la información que reciben de la red, se da la respuesta adecuada a la demanda de cada regante en cada momento.
«Se trata de bombas con el más alto rendimiento posible, porque es muy importante el gasto energético. Especialmente en estos momentos, en los que este coste es muy elevado». Además, el sistema está controlado por variadores, que plantean distintos recorridos para atender a cada demanda. «Los controladores informáticos hacen avanzar o parar, o variar la velocidad, para adaptar los caudals y las presiones en cada momento a la demanda de la red».
El mecanismo de control automático de las estaciones de bombeo es sólo una parte de la modernización de este sistema. «De cara al regante se busca también la mayor comodidad y la mejor organización dentro de su comunidad. El sistema le dice, por ejemplo, cuál es el momento del día en el que la energía es más barata, pero también cuenta con una web de información para saber cuánto debe regar según qué tipos de cultivos y en qué zonas, atendiendo a las temperaturas de los últimos días y a la climatología que se espera».
Un sistema de telecontrol permite que cada regante conecte con un ordenador central para ordenar el cierre o aperturar de cada hidrante. «El regante solicita un riego según sus necesidades y el sistema, según su programación, lo organiza para el mejor momento».
Ello aunque el agricultor esté lejos de su finca. «Las peticiones se hacen a través del a web, o del teléfono móvil. Y también pueden utilizarse las tecnologías de la comunicación para comprobar cómo está todo en cada momento.
«Toda esta tecnología está al servicio de atender las necesidades de los cultivos y obtener la máxima productividad con el mínimo coste». Pero estas aplicaciones incorporan también la posibilidad de sembrar cultivos que necesitan una aplicación de agua mucho más controlada, y que con los sistemas de gravedad eran imposibles. «Se puede programar incluso un riego por goteo, controlar el espacio y el tiempo de aplicación del agua.
El resultado está siendo la incorporación de nuevos cultivos. «Se abre el abanico de posibilidades. Aplicar el agua de manera rigurosa y controlada, con mayor flexibilidad, permite introducir cultivos distintos. Por ejemplo, se han introducido muchos cultivos hortícolas, y también otros productos que exigen un riego localizado».