CARTELERA DE CINES
Macaco aviva el optimismo
Imagen del cantante Macaco, que presenta ‘El murmullo del fuego’.
Crónica javier herrero
Macaco sigue de celebración, pero ha trasladado la fiesta de El vecindario al paisaje cobrizo del desierto de Los Monegros, en consonancia con el nombre de su nuevo álbum, El murmullo del fuego, que incluye temas inéditos que invitan al optimismo sin mensajes «panfletarios».
Los azules de Puerto Presente (2009), el disco que incluía su éxito Moving , han dado paso a los rojos, explica este artista catalán, que considera llegado «el momento de quemar lo que no necesitamos, como el barbecho de un campo».
Love is the only way , el vitalista primer sencillo, es un reflejo de lo que ofrece el séptimo disco de su carrera, que se publica mañana EMI: canciones sencillas y positivas. «A menudo me ponen la etiqueta de cantante social, lo que me parece un poco cansino. Yo soy músico y mi misión más importante es que la gente se lo pase bien cuando vienen a mis conciertos», defiende el artista.
Desde la humildad, afirma saber «qué son las crisis personales y familiares». «No me gustaría estar en la piel de un padre de familia sin trabajo», dice el músico, que defiende no obstante que hay momentos en los que nos quejamos demasiado. Como en anteriores trabajos, rumba y reggae son los pilares de sus nuevas creaciones, reduciendo la parte electrónica y potenciando los ritmos brasileños, los tambores argentinos y, sobre todo, la sección de cuerda, en la línea de Ennio Morricone, uno de sus ídolos. También hay espacio para el murmullo sereno del acústico Calling Out Your Name y de la mediterránea República de la Tramuntana , una nueva incursión en el catalán. «Me daba un poco de vergüenza cantar en catalán, porque yo soy charnego y de pequeño se reían de mi acento», cuenta Macaco, que rememora con este tema sus tiempos como músico callejero por tres pesetas en Cadaqués (Girona).
Canciones como La memoria de mis pulgares y Lágrimas secas recuerdan que el fuego también quema, y él, reconoce, se ha quemado «muchas veces», fundamentalmente con personas. «La vida está llena de pequeñas llamas, sobre todo cuando eres muy intenso, y yo soy muy impulsivo», cuenta.
Como acostumbra en su «fusión sin confusión», El murmullo del fuego es un crisol de culturas y de idiomas, con un homenaje al portugués José Saramago, uno de sus autores fetiches, cuya voz abre el disco, facturando la que considera «la colaboración más importante de su vida», gracias a un permiso de su viuda, Pilar del Río. «Me gusta su forma de escribir, como desestructurada, casi sin puntos ni comas, pasando de un personaje a otro. Además, sus palabras no llevan mucho maquillaje. No es complicado ni barroco por aparentar.».