para afrontar la primera llama
benigno garcía reinventa sus extintores de explosión y patenta un novedoso kit para una rápida intervención en pueblos. E l inventor leonés Benigno García ha patentado un kit de extinción de incendios mediante extintores de explosión dirigido a los municipios de menos de 20.000 habitantes, con el que podrían hacer frente a una primera intervención montes, industrias o viviendas. Su coste oscila entre 1.500 y 2.000 euros y se fabrican en Quintana de Rueda.
Los extintores se lanzan a la llama para que explosionen y así apaguen el fuego.
A finales de la década de los noventa, el inventor leonés Benigno García Calvo patentó el extintor de explosión y fue el primero que lo hizo en el mundo. Más de dos décadas. Un tiempo durante el que ha apostado por introducir de nuevo en el mercado este sistema de extinción de incendios mucho más avanzado, especialmente en las medidas de seguridad, con garantías de eficacia y a bajo coste. Las mejoras al extintor inicial le han valido una nueva patente y su invento está ya en el mercado con un objetivo claro: ayudar a los ayuntamientos de menos de 20.000 habitantes a la hora de hacer frente a los incendios forestales, domésticos e industriales en una primera intervención. Un invento que llega en plena polémica por la actuación del servicio de Bomberos de la capital leonesa.
El kit diseñado por este inventor y presentado en un pequeño remolque incluye los extintores con líquido retardante, un botiquín de primeros auxilios, mascarillas, herramientas de excarcelación, guantes, cascos, instrucciones de uso y documentación completa de las homologaciones de este sistema por parte del Ministerio de Industria. De forma opcional también se puede obtener una escalera extensible para atajar el fuego en una primera planta.
Un sistema que presentará el próximo sábado en un simulacro de incendio que tendrá lugar, a partir de las 11 de la mañana en Hospital de Órbigo y donde estarán presentes representantes de la Diputación, la Guardia Civil y el Seprona. Las pruebas para comprobar su eficacia se realizarán con un incendio forestal, otro fuego de hidrocarburos y uno más procedentes de la quema de neumáticos.
«El objetivo de este sistema es atacar, en primera instancia, los incendios forestales, domésticos e industriales que se puedan producir en los pueblos y que suponen un gran problema para los ayuntamientos al no tener medios para poderlos afrontar», indica Benigno García, quien resalta como una de las cualidades de estos extintores de explosión el bajo coste que supondría para los municipios. De hecho, cada kit ronda entre los 1.500 y los 2.000 euros, por lo que por medio millón de euros estarían surtidos de este elemento de primera intervención todos los pueblos de la provincia.
«Creo que puede ser una solución muy interesante para los pueblos que resuelva el conflicto de los incendios», precisa este inventor leonés que suministra los extintores de explosión desde sus instalaciones de Begaextin, en Quintana de Rueda (www.begaextin.com).
Resalta que estos dispositivos cuentan con la homologación del Ministerio de Industria y con mejoras muy importantes respecto al primero que inventó hace unos años. «En este nuevo extintor priman la seguridad y la eficacia; además hay que tener en cuenta que se trata de un producto de usar y tirar y por eso hay que fabricarlo a precio competitivo y, en los tiempos que corren, con el mínimo coste posible para los municipios», argumenta Benigno García que añade que la facilidad para utilizarlo es otra de sus virtudes.
Dada una situación de emergencia, cualquier persona podría utilizarlo. De dar las pautas sobre su sencillo manejo se ocupan desde la propia compañía. De hecho, explica, no es necesaria ninguna especialización para hacer uso de los extintores de explosión. En el momento de adquirirlos, la empresa cuenta con un instructor que enseñará a utilizarlos.
«Lo único que hay que tener en cuenta es que la mecha no debe encenderse cuando está en las manos, sino que arrojarlo al fuego es cuándo prenderá y explosionará», precisa Benigno García, puesto que es el contacto de la llama con el extintor lo que provoca su explosión.
Un sistema, que según este empresario, reduce al mínimo la peligrosidad en la extinción de los incendios. Tiene una garantía de diez años y no requiere de revisiones ni de mantenimiento, además su funcionamiento es automático.
«El éxito de la extinción de un fuego es la rápida intervención, algo a veces difícil en los pueblos, urbanizaciones, fábricas o viviendas alejadas del parque de bomberos», apunta Benigno García que añade que «en pocos minutos, con los extintores de explosión, cualquier persona podrá sofocar un fuego». Además reconoce que su bajo coste y su gran utilidad resolverá problemas «de imprevisibles consecuencias y que siempre afectan a bienes».
En el caso de los fuegos industriales y domésticos, con el sistema patentando por Benigno García, lo único que hay que hacer es acercar el remolque a las inmediaciones del fuego, bien sea a mano o con un vehículo, y llamar a los bomberos. Mientras llegan, si hay personas atrapadas, se pueden aplicar los extintores necesarios para facilitar su evacuación. Además, donde estén las instalaciones de calefacción de gasoil o gas hay que lanzar dos o tres extintores hacia sus inmediaciones, aunque no haya fuego porque así se evitará que si hay derrames se inflamen. Un extintor de estas características de cinco litros extingue cinco metros cuadrados de llamas.
Sólo explosiona en contacto con la llama. De tal forma que si alguno de ellos no entró en contacto con el fuego es perfectamente recuperable para otra ocasión. Nunca se debe encender los extintores a mano porque la mecha es rápida y el extintor explosionará al instante.
Cada vez que un extintor explosiona evacua humos y gases nocivos del interior y hace disminuir la temperatura, lo cual facilita el acceso al interior, lo que podrá hacerse si no existen otros riesgos como derrumbamiento o caída de partes de la techumbre.
Si se aplica a los incendios forestales, el remolque contenedor tiene una capacidad para 50 extintores, lo que permitiría hacer frente a un fuego de entre 200 y 300 metros. Un sistema que cobra mayor importancia si existiera en todos los pueblos ya que unos podrían ayudarse a otros a sofocar el incendio en cuanto se detecten las primeras llamas.
«Podrían hacer frente a grandes fuegos sumando los medios de los pueblos limítrofes, lo que ahora parece imposible cuando los medios convencionales están desbordados por muchos incendios simultáneos», precisa. Pone un ejemplo: un extintor de estas características tiene una eficacia de tres a cinco metros de frente de fuego y 50 podrían atajar entre 150 y 250 metros de fuego. Si cinco pueblos limítrofes contarán con este sistema podrían extinguir un fuego de mil metros, suficiente para proteger montes o viviendas.
Los extintores de explosión contienen un producto químico retardante que se dispersa y apaga el fuego. Cuentan con un dispositivo pirotécnico que explosiona al ser arrojado a las llamas lo que hace que se disperse dicho líquido.