alumnos que enseñan a ahorrar

INNOVACIÓN, investigación, desarrollo y nuevas tecnologías. U

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nuria gonzález | león
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Trece alumnos del Curso de Energía Fotovoltaica del Instituto de Estudios Sociales, ubicado en San Andrés del Rabanedo, han desarrollado el primer dispositivo que permite combinar el consumo de energía solar con la eléctrica cuando no es suficiente la primera. Según las primeras pruebas y demostraciones realizadas, el ahorro que se puede obtener con su instalación es de un 15%. Un prototipo que ya han mostrado a empresarios del sector con el objetivo de iniciar su comercialización y por el que ya se han interesado varias empresas leonesas.

Una de las personas que ha participado en el proyecto es José Marino Bravo. Explica que el prototipo que han realizado se basa en una instalación fotovoltaica como la que puede existir en muchos hogares españoles pero diseñada en paralelo con la red eléctrica de la propia vivienda. «Este sistema así diseñado, da prioridad al consumo energético solar y en el momento que este pueda llegar a ser deficitario, conmutará automáticamente con la red eléctrica de la vivienda», argumenta este alumno que añade que con este sistema habrá un ahorro importante en la factura que alcanzará el 15%.

Un sistema innovador porque en la actualidad se promueve el autoconsumo fotovoltaico conectado a la red, que ya se encuentra en proceso, a través del balance neto individual o compartido, de forma que la energía solar generada excedentaria se almacenaría en la red y podría ser consumida cuando exista déficit energético solar por los colectivos a los que iría destinado como las empresas o grandes inversores de hasta 100kw, durante el horizonte de compensación que se establezca en el marco legal.

«Es innovador puesto que está basado en un concepto barato, para pequeños inversores a partir de 1500 euros, y fiable ya que no induce conflictos de ningún tipo, ni con la compañía eléctrica al no producir perturbaciones eléctricas en la red, ni con los organismos administrativos», matiza.

José Marino Bravo incide en la singularidad de este sistema conmutado a la red que se distingue de los actuales porque reduce la autonomía de las baterías con el consiguiente ahorro económico, pero sin perder en todo momento la seguridad del suministro eléctrico. «Podemos, además, combinarlo con un aerogenerador cuando las condiciones del viento en la zona lo permitan, incrementando aún mas el ahorro descrito», resalta.

Presenta una triple utilidad. Por un lado, el ahorro económico y energético; por otro, es beneficiosa con el medio ambiente al reducir el efecto invernadero disminuyendo la quema de combustibles fósiles, al tratarse de una energía limpia e inagotable; y, finalmente, promueve la creación de empleo de calidad mediante la creación de empresas ligadas al sector en auge de las energías renovables.

Este producto puede comercializarse ya sea mediante la venta de sistemas prefabricados, o bien mediante colocación por una empresa instaladora cualificada. La magnitud de cada instalación dependerá del presupuesto de cada cliente.

Otro de los participantes en el proyecto, Iván García García, destaca que este sistema de ahorro energético está orientado a viviendas y comunidades de vecinos mediante energía solar fotovoltaica, con apoyo de eólica en los lugares donde sea posible su instalación, «con lo que contribuiríamos a la reducción de las emisiones contaminantes a la atmósfera en una proporción de 0,3 toneladas de dióxido de carbono al año por una pequeña instalación de 1.500 euros de inversión.

Su área de implantación incluiría de millón y medio a dos millones de hogares, para los que seria idóneo este sistema, «con lo que lograríamos un ahorro energético y su consiguiente ahorro en la factura de la luz», reconoce.

Juan Carlos Cañón es otro de los alumnos de este curso de formación que remarca la técnica que han utilizado para llegar a construir este prototipo. Se trata de un circuito de maniobra que conmuta el consumo de energía entre la conexión a la red eléctrica convencional y la instalación fotovoltaica, siendo esta la que prevalece.

Funcionando los receptores con la instalación fotovoltaica, en el momento que las baterías de la instalación fotovoltaica se agoten, un automatismo que gestiona la carga de la batería, a través de un regulador de tensión y un relé de 12 Vcc (tensión en corriente continua), activa el sistema de conmutación entre las dos instalaciones a través de contactores y comienza a consumirse de la red convencional. Una vez que las baterías recuperan su carga, el sistema activa, al contrario, el sistema de conmutación y se empieza a consumir de nuevo de la instalación fotovoltaica.

De este modo, se calcula una estimación diaria de consumo (Ed) aproximada de 0,773 Kwh/día. Así, si el tiempo de consumo es de cuatro horas diarias le correspondería una potencia instalada de 0,200 Kw. Para un día de autonomía se calcula una capacidad de batería con una descarga a 20 horas. El inversor instalado en esta instalación transforma la corriente continua que viene del generador fotovoltaico en corriente alterna senoidal de calidad. Por lo tanto, al generar una onda senoidal de calidad, se puede declarar a esta instalación como «RED».

Además de los tres alumnos anteriores también han formado parte del equipo de diseño, Jose Miguel Rodríguez Recio, Eduardo del Blanco Martín, Juan Carlos Carnicero, Fernando Gómez Acevedo, Ángel Robles González, Jose María Llamazares Diez, Ricardo del Río Cabero, Carlos Alberto Fernández Prada, Angelino Macías Costa, Miguel Ángel Sahagún Diez.

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La actualidad del concepto autoconsumo en el sector fotovoltaico está marcada con el RD 1669/2011, que regula la conexión a la red de las instalaciones fotovoltaicas, de producción de energía de pequeña potencia («100kW). Este Real Decreto abrió las puertas al autoconsumo. Sin embargo, por parte del Ministerio de Industria todavía no hay normativa que lo regule, por lo que su implantación está en «aire».