Tecnología. Inteligencia en los pies

El calzado inteligente nació para ayudar a los invidentes pero se ha extendido a los deportistas. Un GPS en la plantilla indica la dirección. U na plantilla conectada a un GPS guía el recorrido trasmitiendo vibraciones al pie para indicar la dirección a seguir y otra, dotada de sensores, detecta los movimientos de las extremidades, ayudando a prevenir lesiones y mejorar la marcha.

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DANIEL GALILEA | MADRID
León

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Los habitantes de la India serán los primeros en el mundo en tener acceso a los zapatos inteligentes, algo que podría ser el próximo gran paso en tecnología ponible (wearable technology), es decir dispositivos, prendas y complementos que incorporan componentes electrónicos y se llevan sobre el cuerpo.

Los técnicos de Ducere Technologies (www.duceretech.com), con sede en Secunderabad (Andhra Pradesh, India) han desarrollado unas zapatillas con una plantilla tecnológica que vibra para indicar a su usuario cuál es el camino que debe seguir, al tiempo que cuantifican sus pasos.

Lechal significa ‘llévame allí’ en idioma hindi. Es el primer calzado interactivo del mundo basado en tecnología háptica, relacionada con el sentido del tacto y las sensaciones no visuales ni auditivas.

Cada ‘pack’ o conjunto de este calzado inteligente, desarrollado por los ingenieros y cofundadores de Ducere, Krispian Lawrence y Anirudh Sharma, incluye las plantillas solas o los zapatos que las lleven incorporadas, así como un cargador y una aplicación que se puede descargar en un smartphone compatible con los sistemas operativos Android, iOS o Windows.

Este calzado fue diseñado inicialmente para ayudar a las personas con problemas visuales a mejorar su movilidad de forma discreta pero sus creadores se dieron cuenta de que esta innovación puede ser útil para todas las personas, informa Richa Seth, portavoz de Ducere Technologies, desde Bombay (India).

Según Seth, la idea de Lawrence y Sharma se concretó en el diseño de un calzado elegante equipado con un sistema de navegación háptico e interactivo basado en guiar al usuario hacia su destino a través de vibraciones simples trasmitidas por las plantillas del zapato y percibidas por sus pies.

La navegación funciona mediante una aplicación o app que se carga en el teléfono inteligente del usuario y se conecta con el sistema electrónico del calzado a través de Bluetooth. La persona que lleva el calzado inteligente interactúa con la app y puede establecer un destino determinado. Entonces el GPS del móvil calcula los datos de localización geográfica y el sistema va generando instrucciones (girar a la izquierda o a la derecha) que se transmiten al usuario por medio de vibraciones simples producidas en el propio calzado.

Lechal es útil para el entrenamiento físico o deportivo ya que el calzado cuenta los pasos de quien lo calza y efectúa un seguimiento de las calorías quemadas mientras que a través de la app el usuario también puede fijarse metas y crear sesiones de entrenamiento personalizado, entre otras opciones.a interacción es en ambos sentidos: desde el móvil a la plantilla, y también a la inversa, desde el zapato al teléfono.

Con mapas Google

Al interactuar con el móvil, este calzado también hace posible etiquetar lugares o establecer destinos en un mapa visualizados en la pantalla del teléfono, así como iniciar, detener o pausar la navegación mediante vibraciones, ejecutando unos sencillos gestos o movimientos con los pies.

Los zapatos se sincronizan con una app que utiliza los mapas de Google y vibran para indicar a los usuarios cuándo y dónde cambiar de dirección para llegar a su destino.

El usuario simplemente le ‘dice’ a su teléfono adonde quiere ir y mediante un sistema de reconocimiento de voz, el móvil transforma sus palabras con instrucciones, datos y coordenadas, en señales electrónicas compresibles.

La app del móvil utiliza el GPS para seguir la posición geográfica del usuario en tiempo real y alimenta con esos datos el cerebro electrónico del smarthone, que los convierte en señales que son trasmitidas de forma inalámbrica a las plantillas vibratorias y activan sus correspondientes vibraciones. Así, el ligero temblor que se produce en el calzado le mostrará el camino al usuario y le indicará que dirección debe tomar: si vibra la zapatilla izquierda significa que hay que girar a la izquierda, en el instante que se produce la vibración.

«El calzado es una extensión natural del cuerpo humano» y uno puede «salir de su casa sin su reloj o su pulsera o brazalete, pero nunca sin sus zapatos», señala Krispian Lawrence, añadiendo que Ducere había desarrollado inicialmente Lechal para ayudar a los ciegos que dependen de bastones.

Según Lawrence, al probar los zapatos se dieron cuenta de su potencial para los videntes, por ejemplo corredores, ciclistas o turistas que pueden introducir su destino geográfico en este sistema y no tienen que pararse a comprobar la pantalla de sus teléfonos para saber adónde dirigirse, ya que el zumbido en sus zapatos les permitirá saber dónde y cuándo girar.

Investigadores del Departamento de Electrónica y Tecnología de Computadores de la Universidad de Granada, UGR, (www.ugr.es) han diseñado unas plantillas con sensores integrados que miden en tiempo real la aceleración y la distribución de la presión de la planta del pie y la posición de éste con respecto al eje vertical y horizontal de la persona.

El dispositivo, destinado tanto a los profesionales de la salud y deportistas como al público en general, persigue prevenir determinadas dolencias o lesiones, mejorar el rendimiento deportivo o establecer la disposición de una persona a practicar una disciplina a partir de sus condiciones físicas. Aporta información sobre variables como el exceso de presión, fuerza, alteraciones de la marcha, posturas anómalas o tipo de pisada: supinadora o pronadora, dependiendo de, si al apoyar el pie en el suelo, éste bascula hacia afuera o hacia dentro. Para monitorizar los movimientos del pie, las plantillas llevan integradas en su base distintos sensores, que transmiten los datos a un dispositivo externo, colocado en la cintura, al que están conectados por medio de un cable, explica a la Fundación Descubre (www.fundaciondescubre.es) el investigador principal de este proyecto, Alberto J. Palma, de la UGR.

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Esta unidad de procesado y comunicación envía a su vez la información, de forma inalámbrica, a un ordenador donde un programa la analiza en tiempo real, con lo que la consulta de datos puede hacerse de forma inmediata. El software obtiene datos destinados a fisioterapeutas, ingenieros biomecánicos o médicos y otros más sencillos orientados a un usuario no especializado que quiera saber si corre bien o si su centro de gravedad es correcto.