ª1. Investigadora de la (i)realidad
ANA ABELLÓ VERANO. ALumna excepcional de la ULE, tiene un contrato para estudiar lo fantástico.
Ana Abelló Verano en uno de los despachosdel Campus leonés.
Investiga lo fantástico, un campo apasionante e insólito. Lo hace en la Universidad de León, donde es estudiante brillante, tanto que le han concedido una beca la propia ULE con un contrato de investigación predoctoral.
«Las manifestaciones de lo fantástico han siendo relegadas en muchas ocasiones a un segundo plano por la imperante estética del realismo en la literatura española. Sin embargo, no se puede olvidar que la literatura fantástica se ha cultivado sin interrupción desde el Romanticismo hasta nuestros días, cuestionando siempre los límites de nuestro paradigma de la realidad», asevera Ana Abelló Verano. Podría no parecerlo y sin embargo está muy ligado a la realidad. Ella lo explica con claridad meridiana.
«Este tipo de literatura siempre ha sido y seguirá siendo un instrumento pertinente para teorizando sobre cómo es el mundo y sobre las leyes que parecen regirlo», dice. Alucina.
Tuvo desde pequeña curiosidad por ese mundo paralelo, «una indudable inclinación hacia ese mundo mágico que configuran las palabras y que a su vez me fue arrastrando progresivamente hacia un disfrute mayor de la literatura, fruto acaso de su poder sugestivo para adentrarse en la complejidad del ser humano», recuerda. Fue así como entró en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de León, «con la ilusión de quien siente por primera vez que está en el lugar en el que realmente quiere estar». Eso, en estos tiempos, sí que resulta sorprendente.
Del colegio a la Universidad siempre por esa senda mágica que la atrapó desde niña. Se graduó en Lengua y Literatura Española, fue becaria en el Programa de Residencias de Verano en grupos de invetsigación y terminó su carrera con una investigación sobre la narrativa deMuñoz Rengel, uno de los escritores más jóvenes que ha cultivado lo fantástico en España. A Ana Abelló le gusta su «prosa erudita» que ofrece «al lector activo múltiples niveles de contenido y de experiencias estéticas».
Su gran experiencia fue formar parte de la secretaría del I Congreso Internacional Figuraciones de los Insólito en las literaturas española e hispanoamericana y ahora trabaja con la doctora Álvarez Méndez en el edición de un monográfico titulado ‘Espejismos de la realidad’.
Otra realidad bien diferente le lleva a plantearse su futuro, aunque no le guste. «Creo que hay que dejar que las cosas fluyan poco a poco. Tratar de adelantarse a los acontecimientos es una manera de no disfrutar tanto del presente, que para mí en este caso está siendo muy gratificante».
Se siente afortunada. «He podido formarme en lo que de verdad me apasiona y ahora tener una oportunidad laboral, pero sé que mucha gente de mi generación no ha corrido la misma suerte», dice. Siente que «nadie está dispuesto a escuchar nuestras voces, unas voces que tienen mucho que aportar. Sabe que se enfrenta a un gran desafío. «En el mundo actual los cambios y los nuevos retos se suceden de manera vertiginosa y la inmediatez ha convertido a la mayor parte de los actos en perecederos». Y, pese a todo, no se plantea fronteras. Quizá lo ha aprendido de ese universo mágico donde todo es posible. Como en la realidad.