TECNOLOGÍA

Beber innovación

Un grupo de jóvenes innovadores vascos y una bodega de León lanzan un vino azul intenso logrado con I+D. E s vino azul. La revolución tecnológica en una boetlla de vino. Lo han creado un grupo de jovencísimos innovadores que estudiaron en el País Vasco en colaboración con una bodega del Bierzo. Quieren que sea la bebida de las Navidades

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S.V.P. | LEÓN
León

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Dos años de investigación, el apoyo de dos organismos de tecnología alimentaria, el arrojo de un grupo de jóvenes y la apuesta de una bodega del Bierzo. Así ha nacido Gïk, el vino azul índigo con el que sus creadores quieren revolucionar los brindis de esta Navidad.

No les importan las críticas a este producto basado en un cultivo tradicional y arraigado ancestralmente al hombre aunque la bodega que aporta la uva mencía prefiere quedarse en un discreto segundo plano.

«En la cultura española el vino está muy vinculado a la tradición e incluso a la religión, por lo que es comprensible que muchos puristas se lo hayan tomado como una ofensa», dicen sus creadores.

«No creemos estar retando u ofendiendo a nuestros antepasados, sino honrándoles al traer innovación a esta bebida”, afirman.

El equipo que está detrás del vino azul está compuesto por cinco jóvenes innovadores que apenas sobrepasan los veinte años. Ninguno de ellos tienen tradición vinícola o relación con el sector. Afirman que ni siquiera les gusta el vino tradicional y menos aún «las reglas por las que se rige».

«Cuando bebes Gïk no estás bebiendo solo un vino azul. Estás bebiendo innovación. Estás bebiendo creación. Estás rompiendo las reglas existentes e inventando nuevas. Estás reinventando la tradición», aseguran con contundencia.

Tal vez por eso, saben que su público no está entre los catadores tradicionales de vino sino entre gente joven dispuesta a experimentar.

Para ellos han creado un vino con un sabor más dulce y un color espectacular, que forma parte de la nueva tendencia innovadora, que rechaza los rojos por lo que significa de competición y lucha y cree en el azul como fetiche de los nuevos tiempos colaborativos.

«Gïk es suave y apto para cualquier paladar. El vino azul no se adapta al gusto de expertos catadores ni entendidos del sector, sino al de personas normales. Es dulce y fácil de beber, con un sabor accesible a todos», asegura el equipo de creadores.

«Mientras todas las variedades de vino existentes se aferran a normas tradicionales sobre cuanto, dónde y con qué comidas beberlos, Gïk carece de reglas. Se bebe en el momento, lugar y situación que apetece. Esto la convierte en la bebida idónea para romper con la tradición, brindar con algo diferente por un año lleno de sorpresas o hacer un regalo a esa persona que sabes que no tiene miedo a innovar», añaden.

Ese es su reto. Introducir un producto creado gracias a un proceso tecnológico que, aseguran «mejora tanto el sabor como el color de la uva».

Gïk carece de Denominación de Origen aunque está elaborado con uvas mencía de calidad. Los innovadores que tratan de romper una mercado y una tendencia firmemente anclada en los gustos, trabajan además con otras bodegas del país, entre ellas alguna de Zaragoza, Navarra, La Rioja y Galicia además de la provincia de León.

La selección de la bodega berciana se decidió en función de las variedades que trabaja y de su predisposición a innovar. «Evitamos la complejidad que supone colaborar con aquellas que se rigen por instituciones dictatoriales», describen.

Distribuyen su creación a través de «la mayor bodega del mundo»: Internet. Trabajan 24 horas al día, conectados con sus teléfonos móviles y sus tabletas, gestionando la producción y las ventas a través de las nuevas tecnologías de la comunicación.

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www.gik.blue  

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Se puede adquirir en estuches de una, dos, seis y doce botellas. Cada vez con más frecuencia puede encontrarse el vino azul índico en bares, restaurantes, hoteles y vinotecas de todo el país