EL INNO DE LEÓN
I had a dream
Mo Limited CEO de Mo Limited [@molimited]
"Tuve un sueño, en el cual mis cuatro hijos vivían en una nación donde no eran juzgados por el color de su piel, sino por su carácter". (Martín Luther King).
Cierra los ojos un minuto y recuerda el sueño más grande que has tenido. Quizá sea el que has tenido desde que eras un niño. ¿Querías ser bailarina? ¿Astronauta? ¿Médico? ¿Bombero? ¿Científico? Sería estupendo saber cuántos, de los que leéis esta columna, habéis cumplido realmente vuestros sueños.
Sí, lo sé. Perseguir una meta en la vida no es fácil. Requiere tomar riesgos, hacer sacrificios y enfrentar un dolor que no queremos sufrir. Sin embargo, no hacerlo es matar un pedazo de nosotros. El cuestionamiento es simple: cuánto estamos dispuestos a sacrificar para lograr nuestro objetivo. ¿Estamos preparados para dejar un trabajo que no nos llena? ¿Estamos seguros de prescindir de un buen sueldo? ¿Una posición social?
Quién de nosotros no se ha sentido alguna vez encajonado en su puesto de trabajo, agobiado o no comprendido por sus superiores o compañeros. La mayoría de las veces, por no decir al completo, la conclusión que he extraído tras un tiempo de observación, es que no estamos llevando a cabo nuestro sueño, lo que queremos ser, para lo que hemos nacido o para lo que estamos dispuestos a todo, con tal de alcanzarlo. La frustración acaba enfermándonos y nos resta capacidad para seguir adelante.
Es importante discernir entre lo que es fantasía e imaginación. Fantasía es aquello que nos evade de la realidad, nos aleja o nos desconecta. Y, por el contrario, la imaginación es la que nos ayuda a crear una nueva realidad.
Llega un momento en la vida de cada ser humano en el que sabemos que necesitamos dar el salto. Entonces dibujamos en nuestra mente algo que nos hace ilusión experimentar y que, por el motivo que sea, en la realidad no lo estamos percibiendo. Hay un espacio entre donde estamos y dónde quisiéramos estar que genera una serie de emociones, siendo la primordial el vértigo. Es un miedo diferente a la ansiedad o la angustia y tiene sus propias connotaciones.
Ay, entonces… ¿Qué podemos hacer cuando la vida nos llama para el cambio y tenemos una sensación inmensa de vértigo? Primero, aclarar que vivimos dentro de un paradigma que nos hace ver que la clave del éxito es acumular conocimientos. Emerson, uno de los grandes filósofos norteamericanos, decía que el elemento que más batallas ha ganado al ser humano a lo largo de la historia es el miedo. Si nosotros pensamos que vamos a superar nuestro miedo a la hora de dar el salto, en base a nuestro intelecto, en base a lo que pensamos, nos daremos cuenta de que no es así. Busquemos en otro lugar, un espacio que de manera complementaria junto con lo que sabemos y conocemos, nos ayude a dar el salto. Creo, y no soy yo sola la de esa creencia, que ese lugar está compuesto por dos elementos: la fe, entendida como el sentido de certeza sobre algo a pesar de no tener evidencias. No es sencillo ya que nos gusta mucho controlarlo todo y creer en uno mismo y en las posibilidades personales puede resultar incluso absurdo. El otro elemento es la pasión. Steve Jobs lo tenía muy claro; él decía que no podía haber soportado la cantidad de fracasos que tuvo si no hubiera estado apasionado por lo que hacía. Si nuestra certeza es suficientemente grande y nuestra pasión lo suficientemente inspiradora, podremos vencer el miedo. Tendremos una palanca emocional que no proviene del intelecto, su origen está en un sitio diferente. Nuestra inteligencia no tiene la capacidad suficiente para desplegar el potencial humano. El intelecto, es cierto, nos ayuda a considerar pero no a desplegar. Lo único que despierta algo dormido en nuestro interior (talentos, capacidades y energías en letargo) es la pasión y la fe.
Al principio no va a ser sencillo, todo es probable que esté en tu contra. Quizá tengas la suerte de que, en esa locura, tengas un compañero de viaje. Tampoco pasa nada si viajas solo. Tropezarás más de una vez y te levantarás cada vez más reforzado. Hasta que un día el sueño esté logrado y tu vida cobre sentido. Y te dirás a ti mismo: mira a dónde has llegado, sin importar lo que te dijo todo el mundo, sin considerar las veces que te llamaron loco, no has dejado de pelear y al fin lo has logrado.
Para aquellos que han dado el salto, ejemplares valientes, el comenzar a caminar por la senda que les lleva directamente a su sueño, implica –casi siempre- una baja comprensión de su entorno, críticas por familiares o amigos, malestar de los allegados. Frases como “¿Y tu futuro?”, “¿Y tu seguridad laboral?” “¿Qué va a ser de ti ahora en adelante?”, “No tiene sentido, estás loco”.
Tengamos claro que cada individuo en este mundo lleva una chispa en su interior. Tras un proceso muy personal y único, se convierte en una llama. Y esa llama es la que hace que vayan raudos a por sus sueños, por sus objetivos vitales, a perseguir su sentido, a cambiar el mundo. Una lección que aprenden los que se aventuran es que, con esfuerzo, con pasión y con perseverancia todo es posible. Y que nadie en el mundo tiene la autoridad suficiente para decirnos que no lograremos nuestro sueño, nadie.
Me gustaría mucho que fueras el héroe de tu propia historia, el loco de tu historia. Detrás de tu locura hay sacrificios, riesgos y dolor; lo sé; sin embargo será u?n cóctel que te hará crecer. Recuerda visualizar el recuerdo de tu sueño, no dejes de soñar y construye el sentido de tu vida…y no te olvides de ser un orate; los que están suficientemente locos para creer que pueden cambiar el mundo son los que lo materializan.