Tecnología. Drones acuáticos

Cabe dentro de una mochila y permitirá la exploración e investigación en ríos . y océanos. Baja hasta los 6.000 metros. P rimero fueron las aeronaves teledirigidas y ahora llegan los drones acuáticos, que harán accesible la exploración e investigación en ríos y océanos. ‘Vuelan’ bajo el agua.

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RICARDO SEGURA | MADRID
León

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Hasta ahora las máquinas, técnicamente denominadas ROV (siglas de ‘vehículo operado remotamente’) o AUV (vehículo submarino autónomo), eran el patrimonio casi exclusivo de los centros de investigación y se fabricaban individualmente y bajo especificaciones a la carta.Dentro de poco los interesados en explorar ríos, lagos y mares desde dentro y trabajar e investigar en estos entornos sumergidos, dispondrán de la primera generación de drones acuáticos producidos en serie y para una amplia gama de usuarios.

La empresa OpenROV (www.openrov.com) de Berkeley, California (EE UU) ha lanzado el Trident, un dron subacuático de bajo costo y para todo tipo de usuarios. Según sus diseñadores, esta máquina aspira a democratizar la exploración del océano. Es lo suficientemente simple como para conectarla y operar al instante y, al mismo tiempo, lo bastante avanzada como para utilizarse en investigaciones científicas.

Su desarrollo comenzó en 2012, cuando los cofundadores Eric Stackpole y David Lang intentaron poner en marcha una expedición para encontrar el oro perdido en una cueva submarina, y se dieron cuenta de que no había en el mercado ningún ROV submarino asequible, ni para los ciudadanos , ni para los científicos o especialistas.

El ‘Trident’ pesa menos de tres kilogramos, cabe dentro de una mochila o debajo de un asiento de avión, puede sumergirse hasta 100 metros de profundidad, y alcanza una velocidad de 2 metros por segundo.

Este vehículo tiene una forma hidrodinámica que le permite moverse de forma rápida y precisa bajo el agua, mientras envía las imágenes de vídeo que capta en directo a la superficie, a través de un delgado cable de decenas de metros de largo, que tiene una flotabilidad neutra (no se hunde ni sale a la superficie), señalan desde la compañía californiana.

Este aparato, similar a una caja rectangular aplanada, puede ser controlado a distancia por el usuario desde la superficie por medio de un ordenador portátil, un teléfono inteligente o una tableta electrónica. El manejo y la visualización también pueden efectuarse por medio de un mando de videojuego y de unas gafas-casco tipo Oculus rift.

Las aplicaciones potenciales de Trident son numerosas e incluyen, desde proyectos de biología marina y la localización y valoración de sitios de buceo, hasta las inspecciones de botes y barcos y la exploración submarina.

Está máquina ‘vuela’ bajo el agua siguiendo unas líneas rectas muy prolongadas que permiten explorar grandes áreas y que se denominan ‘transectos’, así como realizar maniobras delicadas en espacios reducidos.

Para sus desarrolladores este vehículo es ideal para proyectos tales como la cartografía subacuática en tres dimensiones que requieren moverse a lo largo de dichos ‘transectos’.

El vídeo de alta definición del Trident permite al piloto ver el mundo bajo el agua de una manera que nunca antes había sido posible para un ciudadano común y corriente, y su facilidad de manejo hace que este robot sea muy divertido pilotarlo para cualquier persona, independientemente de su habilidad técnica, señalan sus creadores.

«Este dron es un gran paso en dirección a un mundo en el que cientos de miles de personas tengan acceso a este tipo de herramientas de exploración acuática y el que la capacidad de explorar esté en las manos de todos», opina Eric Stackpole.

Los vehículos submarinos autónomos son esenciales para tareas tales como la exploración de los fondos marinos en busca de petróleo o minerales, según los investigadores del Instituto Fraunhofer de Optrónica, Tecnologías de Sistemas y Explotación de la Imagen (IOSB) en Ilmenau y en Karlsruhe, Alemania.

Por ejemplo, a miles de metros bajo la superficie, las compañías petroleras realizan prospecciones de nuevos yacimientos y las compañías mineras de aguas profundas buscan recursos minerales valiosos, con lo cual hay miles de kilómetros de tuberías y de cables submarinos que necesitan un mantenimiento regular, según el IOSB (www.iosb.fraunhofer.de) .

Para satisfacer esta demanda, los investigadores del IOSB han diseñado un vehículo submarino autónomo (AUV) llamado ‘Dedave’ (www.dedave.de) y que puede ser fabricado en grandes cantidades.

Las empresas utilizan desde hace años en sus exploraciones en aguas profundas una serie de AUVs sin ataduras físicas con la superficie, que se deslizan de forma independiente a través del agua, recogiendo datos de observación y haciendo su propio camino de vuelta al barco nodriza de investigación.

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El sumergible navega bajo el agua de forma autónoma, sin cables o correas de conexión física con la embarcación.