NÚMEROS 1
Un libro que decidió el futuro
MARÍA MANTILLA LÓPEZ. Premio Extraordinario de la ULE, una obra de Mihura fue decisiva en su carrera
Llegó a la literatura por la risa. Jamás pensó que le pudiera pasar leyendo un libro, pero le sucedió. Fue en 4º de la ESO. Era ‘Tres sombreros de copa’, de Miguel Mihura. Descubrió además otra cosa: las cualidades que debe tener un buen profesor. Ella se tropezó con uno de esos docentes mágicos, una profesora que, cuenta, logró lo imposible: «Que entendiéramos la sintaxis y que la literatura fuera una fuente de gozo». María Mantilla López quiere seguir esa estela. Se ha propuesto ser una profesora que deje huella en sus alumnos, como la de su colegio, «que fue capaz de transmitirnos su entusiasmo por la materia que impartía pero, sobre todo, por su profesión». Supo entonces que quería estudiar Filología Hispánica o Lingüística para ser profesora de Lengua castellana y literatura. Lo hizo. Las tres cosas.
Licenciada en Filología Hispánica y en Lingüística, máster en Formación del Profesorado, es Premio Extraordinario de la Universidad de León. Su currículum le ha permitido participar en un proyecto conjunto de la ULE y la Real Academia Española para elaborar un corpus del español del siglo XXI. Eso, además de dar clases de español para extranjeros en el Centro de Idiomas de la Universidad y de impartir lengua y literatura en varios institutos de la Comunidad mientras prepara las oposiciones para ser profesora de la ESO.
Ha realizado un trabajo de investigación en el que analizó el discurso didáctico de los profesores en el aula. Quería adquirir habilidades comunicativas y pedagógicas para desarrollar su profesión. Y se dio cuenta de que «analizando minuciosamente el acto de comunicación que se produce en el aula entre el profesor y el alumno, el docente novel es más consciente de cómo debe dirigirse a sus estudiantes para que ellos comprendan mejor sus explicaciones».
Reivindica que los profesores reciban formación sobre cómo comunicarse con los estudiantes. «Es una herramienta fundamental para transmitir conocimientos y si no se sabe usar, el fracaso será seguro en el proceso de enseñanza-aprendizaje», dice. Y recuerda con dulzura los cuentos que le contaba su abuelo cuando iban camino del colegio. Su otro referente.