premio james dyson
Agua que no has de tirar
La leonesa marina vázquez alija es una de las cuatro inventoras del re-water. E l dispositivo Re-Water, diseñado por cuatro universitarias, entre ellas, la leonesa Marina Vázquez, ha ganado el Premio Nacional James DysonAward 2016 y compite el 27 de octubre en la fase internacional. El invento reutiliza el agua del lavabo para la cisterna del inodoro

Sahar Bencheriff, Marina Vázquez, Laura Verastegui y Laura Millán en la Eisti de la Universidad Politécnica de Madrid.
Lo que empezó como un trabajo de clase se ha convertido en un flamante diseño con cuatro inventoras, y muy jóvenes, detrás. Sahar Bencherif, Laura Millán, Marina Vázquez y Laura Verastegui tienen entre 19 y 20 años y son estudiantes de Ingeniería Industrial y Desarrollo del Producto de la Universidad Politécnica de Madrid y acaban de ganar el prestigioso premio nacional James DysonAward 2016 por el Re-Water.
El dispositivo utiliza el agua desperdiciada del lavabo y la dirige hacia un depósito de aguas grises donde se filtra y desinfecta para posteriormente ser clorada y coloreada de acuerdo con la normativa. Puede ahorrar un 40% del agua potable que se consume en una casa.

«El agua tratada se almacena en un depósito para su uso en la cisterna de los inodoros mediante el transporte a través de una tubería», explica la leonesa Marina Vázquez Alija. «El agua se suministra de forma automática y está completamente conectada para uso independiente», añade.
El equipo está diseñado para realizar a diario y de forma automática un ciclo de limpieza de las bombas, recirculando las aguas limpias acumuladas. «De esta forma se evita la generación de malos olores en el depósito de aguas grises si éstas permanecen largos períodos de tiempo almacenadas», añade.
El reto de ahorrar agua, preciado bien, no es nuevo. Pero según las autoras lo que diferencia a Re-Water de otros dispositivos es que «puede trasladarse fácilmente y usarse en cualquier tipo de baño con una sencilla instalación ya que cuenta con un funcionamiento independiente a todo el mobiliario del baño», apuntan las jóvenes.
Otra singularidad del curioso invento es que es «un producto personalizable y que no altera la armonía de cada baño, sino que se acopla como un elemento más», indica la leonesa.
Re-Water compite con otros 20 proyectos en la fase internacional del Premio James DysonAward 2016. El ganador obtendrá los 40.000 euros (más 7.000 para la universidad) que otorga la fundación que lleva el nombre del ingeniero británico.
Por ahora, las cuatro inventoras de este dispositivo tienen asegurado, con el premio nacional, los 2.750 euros que se conceden a los seleccionados nacionales, aunque «el mejor premio es la confianza que nos aporta el ganar este concurso nacional, pero por supuesto nos encantaría pudiera comercializarse».
Las jóvenes estudian tercero de carrera en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería y Diseño Industrial. La idea de hacer este diseño surgió el curso pasado «a raíz de un proyecto de clase en el que teníamos que pensar una serie de problemas que hubiese en la actualidad y buscarles soluciones factibles», comentan. Las cuatro estaban muy concienciadas «sobre el problema de la falta de agua potable y su desperdicio» y se pusieron manos a la obra con la idea de hacer hincapié tanto en la funcionalidad como en su adaptación a los cuartos de baño y la personalización.
«Indagamos y descubrimos que no existían soluciones para nuestro problema», añaden. La idea se plasmó primero en diversos bocetos, tanto de la estructura externa como de los componentes internos, teniendo en cuenta costes materiales. En una segunda fase llevaron a cabo el modelado y construeron dos maquetas. Finalmente detallaron y añadieron la opción de personalización del dispositivo Re-water para que pueda ser acoplado a cualquier tipo de baño.
El coste estimado de este dispositivo es de 1.500 euros, aunque los precios siempre dependerán del grado de desarrollo industrial y comercial que pudiera alcanzar.
El premio ha sido un estímulo para estas universitarias que competían con proyectos ideados y diseñados por ingenieros con la carrera terminada (la convocatoria admite hasta titulados en los últimos cuatro años).
«Estamos muy orgullosas de haber ganado a nivel nacional pero sobre todo de aportar una gran idea que pueda contribuir a algo tan importante como es el ahorro del agua y concienciar a la gente y a las empresas de que se puede innovar respetando el medioambiente», apuntan las cuatro inventoras.
La convocatoria está abierta a cualquier estudiante de nivel universitario (o licenciados hace no más de 4 años) de diseño o ingeniería industrial o de producto que estudie o haya estudiado en alguno de estos países: Australia, Austria, Bélgica, Canadá, China, Corea del Sur, Francia,Alemania, Italia, Irlanda, Japón, Malasia, Países Bajos, Nueva Zelanda, Rusia, Singapur, España, Suiza, Reino Unido, Hong Kong, Taiwán y Estados Unidos.
El premio es un referente también para otros estudiantes, particularmente para las mujeres en un sector que, como las ingnierías, todavía es mayoritariamente masculino.
Mujeres en campo masculino
«Es cierto que en el campo de la ingeniería el porcentaje masculino es bastante más alto, pero particularmente en nuestra titulación hay un elevado número de mujeres, casi del 50 % y creemos que estas cifras continuarán creciendo durante los próximos años», apuntan las galardonadas.
«Nosotras nos unimos por casualidad y nuestro enfoque siempre ha sido independiente de si somos mujeres o hombres; el único objetivo es diseñar y aportar cada uno sus cualidades para poder obtener un buen resultado», subrayan.
Para Marina Vázquez Alija ganar este premio «ha sido como un sueño» por el alto nivel de las personas que participan. «Una vez que lo asimilamos fuimos conscientes de que todo trabajo tiene sus frutos y que con constancia y ganas se puede conseguir todo».
La joven leonesa, a punto de cumplir los 20 años, ha sido alumna del Colegio Maristas San José de León. Decidió estudiar Diseño Industrial porque «era una carrera nueva, con muchas salidas profesionales y centrada en el diseño, como a mí me gusta».
Todavía no tiene muy claro a qué se dedicará en el futuro, pero sus preferencias se inclinan por el diseño de interiores.
De momento, está centrada en los estudios de esta ingeniería en la Universidad Politécnica de Madrid