Red. «Musk, el nuevo steve jobs»
Ken Segall, exdirector creativo de Apple, alaba al fundador de tesla. E es, a juicio de este afamado publicista estadounidense, el nuevo icono de la era digital. El empresario canadiense tiene todo lo que debe tener el nuevo Steve Jobs. Visión de liderazgo, carisma y ser capaz de provocar e inspirar un mundo tecnológico aún por descubrir.
Elon Musk, en una imagen de archivo, durante un acto en Alemania.
El afamado publicista estadounidense Ken Segall, exdirector creativo de Apple y artífice del legendario lema ‘Think different’ (Piensa diferente), considera que el fundador de Tesla, Elon Musk, puede ser considerado «el nuevo Steve Jobs» por su liderazgo visionario, carismático, provocador e inspirador.
Como director creativo de la agencia de publicidad TBWA/Chiat/Day, Segall trabajó codo con codo durante doce años, primero en Next y luego en Apple, con el fallecido Steve Jobs, quien en 1997 volvió a tomar las riendas de la marca de la manzana mordida, entonces en una situación económica muy delicada, para revolucionarla y convertirla en el imperio que es hoy en día.
Parte de este éxito hay que atribuirlo al equipo creativo que ideó la campaña publicitaria «Think different», que tuvo una incontestable repercusión internacional, y que se inventó también, a pesar del rechazo inicial del propio Jobs, la «i» que dio nombre al iMac y a otros productos de Apple.
Segall recuerda, en una entrevista con Efe, que Steve Jobs encargó a la agencia publicitaria un nombre para la nueva computadora Macintosh que iba a lanzar Apple tras su esperado regreso a la compañía. El publicista propuso inicialmente cinco ideas, entre ellas la de iMac, pero Jobs, que quería llamar a su nuevo invento MacMan, las rechazó todas y pidió que volviera a presentarle otras propuestas en unos días.
Segall acudió a la siguiente cita con otros nombres, pero siguiendo su instinto volvió a poner sobre la mesa la idea del iMac. Era justo lo que estaba buscando Apple, explica el publicista neoyorquino, pues era un nombre simple y la «i» transmitía la idea de que facilitaba el acceso a internet, que era algo innovador, imaginativo e individual. Afortunadamente, Jobs se dejó guiar y la «i» no sólo dio nombre a la nueva familia de Macintosh, sino también a otros productos que lanzó posteriormente la compañía, como el iPhone, el iPod o el iPad. Ken Segall reconoce que «a veces era difícil» trabajar con Jobs, pues en ocasiones tenía mal temperamento y era tozudo e irritable. «Hacía que la gente forzara sus capacidades más allá de lo que creía posible», comenta.
Sin embargo, recuerda que también era una persona «muy humana, carismática y con sentido del humor», que defendía la simplicidad, que amaba su trabajo, que gustaba controlar todos los aspectos de la empresa y que era, ante todo, un visionario.
Tras la muerte, hace cinco años, del alma de la empresa, fue Tim Cook quien asumió la dirección general de la compañía, que en este período ha duplicado su valor en bolsa, pese a que su piedra angular, el iPhone, ha comenzado a perder atractivo.
Hay quienes critican que Apple ha empezado además a perder ese espíritu innovador y el valor de la simplicidad que inspiró Jobs. Segall, que la semana pasada participó como ponente principal en la reunión anual de alumnos de EAE Business School, considera que «el espíritu de innovación sigue estando vivo en Apple», pero que la marca no puede ser la misma que hace cinco años porque le falta el «toque visionario» de Jobs. «Jobs era único, tenía una combinación de talentos inigualable. Apple no será nunca la misma, pero puede ser una compañía de éxito si sigue sus valores», subraya el publicista.