el futuro. trabajos que no tienen quien los ocupe
León no escapa a la paradoja de que cada vez hay menos vocaciones tecnológicas, a pesar de que la demanda de profesionales crecerá. Y las emprresas siguen sin encontrar el talento . aletic advierte de que la educación no responde a las necesidades del mercado tecnológico casi la mitad de los empleos que conocemos desaparecerá en apenas dos décadas la patronal reclama también una evaluación permanente del profesorado actitud para adaptarse más que aptitud formativa es el perfil que se demanda E n poco más de una década casi la mitad de los trabajos que hoy conocemos serán historia. Y la tecnología será requisito transversal para acceder al mercado laboral.
Más de 2.000 personas trabajan en León en empresas directamente relacionadas con el mundo de la tecnología. Sin embargo, la revolución digital provoca que cada vez en mayor medida las competencias tecnológicas sean en realidad transversales en el mundo laboral, y afecten a prácticamente la totalidad de los empleos. A pesar de presumir de ser un polo tecnológico a nivel nacional, de acoger las sedes del Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe), del Centro de Supercomputación de Castilla y León, tener un Parque Tecnológico especializado en TIC y biotecnologías, las empresas tecnológicas locales se suman a la queja general y advierten de que no encuentran profesionales suficientemente preparados para los puestos de trabajo que demandan.
Más alarmante es aún que a pesar del consenso generalizado sobre que las tecnologías serán la clave de la empleabilidad a corto plazo, las vocaciones entre los jóvenes decaen, y cada año se reduce el número de universitarios que se decantan por esta formación. Mucho más el de universitarias, porque la masculinización de estas profesiones es una realidad que parece difícil de cambiar.
En la Universidad de León ni siquiera el 23% del alumnado se decanta por las carreras tecnológicas, a pesar del esfuerzo en especialización llevado a cabo en los últimos años y de la apuesta del Incibe y las multinacionales tecnológicas por impulsar los programas de especialización y postgrado que permitan satisfacer la demanda de profesionales.
Una situación difícil de entender cuando entre los expertos está cada vez más claro que el 47% de los empleos que se conocen actualmente desaparecerán en poco más de una década. Y, del resto, el 90% está sufriendo una profunda transformación en la que sólo sobrevivirán quienes adquieran competencias tecnológicas.
Tecnología y creatividad, actitud para adaptarse y aprender más que aptitudes logradas en las aulas, son las exigencias que demandan las empresas, y lo harán en mayor medida en el futuro.
La ciberseguridad está siendo una de las especialidades de formación más demandadas, y lo será cada vez en mayor medida. Prácticamente todas las organizaciones, y las empresas, por pequeñas que sean, necesitarán especialistas en controlar los ciberataques.
El Incibe está realizando un esfuerzo importante tanto en el estímulo de vocaciones como en la especialización de los universitarios, y colabora con la Universidad de León, entre otras, en programas de postgrado. Cuenta también con proyectos de apoyo y tutorización de start up, porque tan importante como las vocaciones y la formación es la creación de un tejido empresarial de referencia en soluciones en materia de ciberseguridad.
Entre las profesiones del futuro (ya del presente) destacan los analistas y programadores del Internet de las Cosas, y los expertos en domótica. Todo en la vida de las personas estará conectado, desde los elementos en sus hogares a sus coches y, por supuesto, los dispositivos móviles.
Diseñar las soluciones para estas necesidades será una de las actividades más demandadas en el futuro; junto con la de robotistas que diseñen y programen máquinas capaces de realizar por sí mismas cada vez más tareas.
Porque el universo de la robótica no hará sino crecer en los próximos tiempos. Los procesos, desde industriales a los que afectan a cualquier faceta de la vida, estarán cada vez más automatizados, y realizarán cada vez más tareas que ahora ejecutan las personas. Los ingenieros especializados en ciencias de la computación, junto con los expertos en inteligencia artificial, serán fundamentales para desarrollar este sector.
Una de las profesiones más demandadas actualmente, y cuya importancia crecerá de cara al futuro, es la de científico de datos. Se requieren analistas y programadores con formación matemática y estadística, ya que su tarea consiste en estudiar los datos de una organización y generar indicadores para anticipar tendencias y proponer medidas para aprovecharlas. El Big Data es uno de los grandes negocios ya del presente.
La impresión en tres dimensiones también seguirá cobrando importancia, porque cada vez más objetos cotidianos se diseñarán «a la carta». Y tendrá también una importancia destacada en el futuro de la medicina. Donde también tendrá trascendencia la nanotecnología.
Lo cierto es que cubrir todas estas necesidades, y las que surgirán, porque en tecnología todo evoluciona vertiginosamente y muchas de las profesiones del futuro aún son desconocidas, es una de las prioridades del sector tecnológico. Para el presidente de la Asociación Leonesa de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Aletic), Lucio Fuertes, el problema de las competencias tecnológicas y el estímulo a las nuevas vocaciones debe abordarse desde la educación. Fuertes reconoce que la formación actual no consigue satisfacer las necesidades de las empresas, y la rapidez con la que evolucionan las necesidades no encuentra una respuesta suficientemente ágil en la formación.
«La universidad va varios años por detrás de lo que demandan las empresas tecnológicas». Además, «cuando un ingeniero sale al mercado laboral y llega a la empresa, de media tienen que pasar unos dos años, en los que tiene que ser formado minuciosamente, para que esté al nivel de exigencia que la empresa necesita».
El presidente de Aletic destaca que en León, «donde hay un importante nicho tecnológico, tanto del mundo de las comunicaciones como del bio, el problema se hace notar».
Respecto a las capacidades que las empresas buscan en los jóvenes que quieren incorporar a sus estructuras, desde Aletic se señala que se requiere un perfil técnico, altamente especializado, «pero donde se da una importancia muy alta a cualidades como la adaptación a los cambios y la iniciativa.».
Fuertes hace hincapié en «la necesidad de retener el talento en nuestras empresas». Y aunque reconoce que en los últimos años «se ha producido una mayor contratación de los titulados de formación profesional que de universitarios, porque quizá notamos una vinculación más práctica entre estas titulaciones y la empresa»; advierte de que «todo va cambiando, y ahora las empresas tecnológicas principalmente demandan profesionales con títulos universitarios y que tengan alguna formación más, que les dé un grado de especialización mayor. Lo que no quiere decir ni mucho menos que los profesionales de FP no sigan siendo demandados por todos».
En todo caso, el presidente de la patronal tecnológica provincial se remite al informe ‘La digitalización crea o destruye empleo’, de Randsatad Research, para coincidir en que en los próximos años «la automatización de los procesos generará más de 1,2 millones de puestos de trabajo en Europa, de los cuales 400.000 serán empleos en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (los empleos Stem). Pero serán otros 600.000 los que den soporte a los Stem; y otros 200.000 serán empleos indirectos».
Los empresarios tecnológicos locales tienen claras sus demandas: analistas de sistemas informáticos, analistas de seguridad de la información, ingenieros de software, ingenieros de datos, administradores de tecnologías de la información,... «El crecimiento y la preocupación por la seguridad hará, y ya lo estamos viendo, que la ciberseguridad sea un pilar a la hora de demandar expertos en distintas materias. Y también serán muy demandados los especialistas en big data y los de la inteligencia de negocio».
Al final, el mundo empresarial sigue demandando «una mayor conexión entre el mundo de la empresa y los centros educativos. Sobre todo de la universidad, aunque es cierto que habría que tomar medidas desde la base educativa, para que toda la formación se oriente hacia la salida al mundo profesional». En esencia, «que el mundo educativo esté más alineado con las necesidades de las empresas, logrando que las capacidades del alumno sean útiles para acceder al mercado laboral». Para lo cual, señala, «sería imprescindible también una evaluación constante del profesorado y de los mismos centros educativos».