sitios punteros. los templos de la ciencia
león teje su potencial investigador en centros locales, nacionales y mundiales. E l talento leonés premiado a lo largo de las seis ediciones de los Innova se expande por el mundo en centros y empresas punteros
El Pitié Salpêtrière es el primer grupo hospitalario francés y europeo. Un establecimiento públic, con 90 edificios respartidos en 33 hectáreas y 77 servicios, entre los que acoge la Facultad de Medicina de la Universidad Pierre et Marie Curie (UPMC) y tiene asociados dos Centros de Investigación y numerosos departamentos.
Oncología, traumatología y patologías cardiovasculares y del sistema nervioso son sus servicios de más renombre. En este centro, junto a 400 investigadores, está al frente de un equipo puntero la investigadora leonesa Angelita Rebollo, la madre científica de una nueva molécula sobre la que se albergan esperanzas para combatir uno de los tumores de mama más letales.
Es uno de los templos del saber, del árbol de la ciencia o la colmena del minucioso y ordenado científico y tecnológico en los que León ha puesto una pica a través de su materia gris, la más preciada, pero no siempre bien valorada.
Angelita Rebollo salió de la Universidad de León, donde estudió Biología. Su curriculum, también es colaboradora del Centro Superior de Investigaciones Científicas, es una prueba del potencial que existe en la joya de la corona de la investigación leonesa.
La Universidad de León, con sus dos campus de León y Ponferrada, ofrece 20 grados, másteres y cursos de doctorado y cuenta con punteros equipos de investigación en facultades y centros específicos. Física, Ingeniería Industrial, Veterinaria, entre otros, han merecido los premios Innova que desde hace seis años concede Diario de León. Este año se incorpora una leonesa de la Universidad Politécnica de Madrid, Marina Vázquez Alija.
Tres de las personas premiadas, las tres leonesas, lo han sido por sus trabajos en el MIT, el Instituto Tecnológico de Massachusetts, universidad privada localizada en Cambridge, Massachusetts que consta de cinco escuelas y una facultad. Creada en 1861, tiene una larga tradición en la cooperación con la industria y es una pieza en el desarrollo tecbológico en Estados Unidos, sobre todo a raíz de la investigación de posguerra.
A lo más puntero de la ciencia alemana, los institutos de la Sociedad Max Planck, también han llegado varios leoneses y premios Innova. La Sociedad Max Planck fue fundada en Gotinga en 1946, después de la Segunda Guerra Mundial, primero en el sector británico y luego en la zona norteamericana y francesa de Berlín. Su logotipo es el de la diosa romana de la sabiduría, Minerva, y su nombre, la máxima autoridad del imperio prusiano, reflejan la vocación de la sociedad como brazo de desarrollo tecnológico.
La cooperación es uno de los signos de los nuevos tiempos y hay leoneses que trabajan en centros como los de Astrofísica de Canarias y Andalucia bajo el paraguas del Planck. Junto a estos centros de raigambre, la School of Biology of St. Andrews, de 1413, es la más antigua, en los que León brilla gracias a sus investigadores, se abre paso la última generación de instituciones y empresa empujando la tercera revolución industrial. Biomar, Xeridia, Proconsi, Ensaladas Verdes son la respuesta empresarial a las semillas científicas y tecnológicas que se van sembrando desde los últimos rincones de los laboratorios. Como lo son las colaboraciones entre instituciones públicas, como el Centro de Referencia Estatal de la Discapacidad y la Dependencia de San Andrés y el Indra, buque insignia de la innovación tecnológica en España que tiene una sede en León y realiza desde aplicaciones de movilidad a análisis de procesos electorales. Investigar está al alcance de todo el mundo. Hay que empezar en los coles. La Anunciata ganó un premio por su ‘recogechicles’.