Ganaderas en red
Las pastoras silban en las redes sociales
Las leonesas violeta alegre, arancha pérez y tania santamarta son tres de las ganaderas más activas de la red . L as redes sociales se han convertido en un nuevo cayado para Ganaderas en Red. De pastorear aisladas en los montes, dehesas y praderas han pasado a silbar, alto y claro, en Internet. Se dan a conocer como mujeres del campo y pilar del mundo rural y reivindican la ganadería extensiva como garante de la biodiversidad
Arancha Pérez Cascallana es la voz de las Ganaderas en Red, cuya fama crece en las redes sociales.
Las mujeres han pastoreado ganados desde el principio de los tiempos. Lo atestigua la Biblia, en el Génesis, en el encuentro entre Jacob y Raquel: «Todavía estaba él hablando con ellos, cuando llegó Raquel con las ovejas de su padre, pues ella era pastora». Los restos de una pastora del Mesolítico, bautizada como Elba por sus descubridores, también dan fe de la relación de las mujeres con el cuidado del ganado desde los orígenes de la humanidad. Hace la friolera de 9.500 años, esta mujer cayó con tres uros (mamífero rumiante bóvido extinguido en el siglo XVII, del que desciende el ganado vacuno europeo) en una sima entre los municipios lucenses de O Courel y Pedrafita do Cebreiro en el lugar de Chan do Lindeiro. Y allí murió, sepultada por la nieve al final del invierno.
Por los siglos de los siglos, las mujeres han estado vinculadas a la actividad ganadera, aunque la cultura pastoril recuerda sobre todo a los hombres. Por eso cuando Ganaderas en Red tomó forma en las redes sociales y empezaron a apuntarse mujeres de todos los rincones de la geografía española hasta ellas mismas se sorprendieron de que «fuéramos tantas», como señala Violeta Alegre.
Esta ganadera, que es la primera leonesa que optó por la titularidad compartida con su marido, Gregorio Fidalgo, es la administradora del perfil de Facebook de Ganaderas en Red, donde cuentan con más de 9.000 seguidores. «Pensábamos que éramos cuatro y somos muchísimas, todas con una cultura diferente de manejo del ganado», apostilla. «Hay chicas que salen a las diez de la mañana y no vuelven hasta por el oscurecer. En León, con el frío, salimos más tarde», aclara Arancha Pérez Cascallana. Ambas son trashumantes de ganado ovino.
Charo García, desde Sanabria, es la poeta de Ganaderas en Red. DL.
Un collage en Twitter que simboliza la lucha de las ganaderas.
La primera foto de Ganaderas en Red en Instagram en 2018. DL.
Violeta Alegre pasa el invierno en el Páramo y la primavera y el verano entre Omaña y Luna. Es la dinaminazora del perfil de Facebook de Ganaderas en Red.
Arancha Pérez inverna en Llamas de la Ribera y por el verano sube a los puertos de Folledo de Gordón, con su marido. Es la voz musical de Ganaderas en Red, la cantante que se reconvirtió en pastora y ha hecho de la ganadería, oficio ancestral de la familia de su marido, su vida. Como si lo llevara en la sangre. Tania Santamarta, una de las más jóvenes, es ganadera de vacuno en El Villar de Santiago, Laciana y la administradora de Instagram, la red más afín a la juventud.
«Empecé hace siete años con el Facebook y es como si llevara toda la vida», comenta Violeta Alegre. Ha conocido a mucha gente y ha hecho a buenas amigas y lo que más le ha sorprendido es la respuesta desde lugares tan lejanos como Argentina, México o Uruguay: «Hay mucha gente que nos hace comentarios porque les recuerda a cuándo eran pequeños y salían con el ganado al monte», explica.
El grupo arrancó en 2015, pero fue 2017 el año de la expansión en las redes sociales y la consolidación con 130 integrantes y reconocimiento incluido. Su visibilización llegó hasta el Ministerio de Agricultura que, el pasado mes de octubre, concedió a Ganaderas en Red el premio Innovación de Mujeres Rurales.
Con su activismo en el mundo digital han logrado establecer lazos de unión entre ellas, empoderarse y romper los estereotipos sociales acerca de este oficio tan antiguo como la humanidad. Los problemas con el lobo, con los precios de la carne o de la leche y la solidaridad con otras mujeres o con causas como la lucha contra la violencia de género forman parte de los contenidos de los que se han hecho eco en el último año.
Gracias a sus voces en Facebook, Twitter e Instagram, además de los videos que van colgando en You Tube, emergen sus formas de vida reales, con criaturas a sus espaldas,guardando el ganado hasta el último día del embarazo, ayudando a parir a una vaca o dejando constancia de las huellas sobre la nieve para ir a dar alimento aislado por el temporal, como los coches en la AP-6. «Desde la sierra norte de Madrid. Incluso domingos y festivos, llueva o nieve, el ganado tiene que comer y beber», apunta Gemma Serrano en el muro de Ganaderas de Red.
Lo que nunca imaginaron sus abuelas, esas mujeres de luto y con sombrero de paja que aparecen con un cordero y la cacha en la foto de portada de Facebook, lo han logrado las «Mujeres al viento» como se titula su versión del Despacito de Luis Fonsi, con letra de la sanabresa Charo García Barrigón. Su imagen, mujeres sonrientes y rebosantes de energía, contrasta con las pastoras antiguas, aunque también tienen muchas cosas en común.
Ganaderas en Red se reivindican como «uno de los ejes que sustenta el mundo rural y la conservación de la biodiversidad en nuestros territorios». Y así lo vocean a los cuatro vientos en los mensajes, poemas y canciones que publican en las redes sociales.
Arancha Pérez Cascallana, asturiana de origen y leonesa por los cuatro costados, es la voz musical de Ganaderas en Red. Antes que pastora fue cantante y ha sacado brillo a sus dotes animada por el impulso del colectivo. «Queremos dar un poco de guerra, que no se considere a los ganaderos como salvajes y explotadores», explica.
Estar en las redes sociales no es una solo una diversión, también supone un esfuerzo y un tiempo de dedicación. Arancha forma parte del equipo de Bienvenida a Ganaderas en Red. «Ha sido un año muy intenso, ahora ya se ha estabilizado. Pero cuando tienes mucho trabajo, llegas al campo y lo que menos te apetece es ponerte al móvil», aclara.
Tania Santamarta aprovecha las horas libres que tiene por la tarde para subir las fotos que le envían sus compañeras al perfil de Instagram. «Me manejo bastante bien porque es la red social de fotografía», explica. A Tania le parece importante que «la gente joven sepa de dónde salen los productos ganaderos y que además de ser un trabajo duro, es bonito».
Está sorprendida de las visitas de gente del extranjero y de los mensajes de apoyo: «Nos dicen que nos admiran y nos piden que sigamos adelante». La imagen de diversidad y la difusión de su trabajo más allá de los territorios donde trabajan son las principales virtudes que ve en su presencia en las redes sociales. Llevar sobre su espalda la misión de dar espacio y visibilidad a otras compañeras «es un orgullo y a la vez una responsabilidad. Gracias a mí están viendolas mucha gente joven», señala.
Violeta Alegre guarda su rebaño de merinas, muchas negras, en San Pelayo. RAMIRO.