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Espías moleculares para el cáncer

Inbiomed y el Caule participan en un macro proyecto español para prevenir los tumores con test más sencillos y eficaces. E l Instituto de Biomedicina de la ULE (Inbiomed) está empeñado en idear un modelo matemático que sirva para detectar los cánceres de colón, mama y próstata, analizando las variables de cada paciente: Su dieta si realiza ejercicio, si es hombre o mujer y sus índices metabolómicos Un super ordenador para analizar datos Caléndula se ha puesto al servicio de la investigación del cáncer. El supercomputador instalado en el campus de la Universidad de León va a procesar información genética de más de 40.000 casos de cáncer colorrectal de todo el mundo dentro del proyecto Cambiomit que también desarrolla el Grupo de Investigación Gen-Ambiente y Salud del Inbiomed

Vicente Martín, jefe del Grupo de Investigación Gen-Ambiente y Salud de Inbiomed, con otros expertos. MARCIANO PÉREZ.

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PILAR INFIESTA | REDACCIÓN
León

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La metabolómica se perfila como una ciencia emergente capaz de detectar y cuantificar la alteración de los niveles de determinadas moléculas en el organismo. Estudia los perfiles, huellas o firmas metabólicas en todo tipo de muestras biológicas, con la finalidad de descubrir factores de riesgo y biomarcadores que caractericen el proceso evolutivo del cáncer.

La sencillez en su aplicación y la rapidez que muestran estas técnicas de análisis permitirían economizar costes y ahorrar tiempo y esfuerzo a la hora de establecer un diagnóstico temprano y definitivo en circunstancias en las que otras herramientas diagnósticas no son concluyentes. Gracias a los avances tecnológicos en estos métodos analíticos, la capacidad de determinar los metabolitos de bajo peso molecular en un fluido biológico (ya sea sangre u orina) constituiría una potente plataforma para la identificación eficaz de aquellas ‘firmas metabólicas’ capaces de revelar la existencia de un tumor. El Instituto de Biomedicina de la Universidad leonesa (Inbiomed) trabaja en el proyecto Cribado genético y metabolómico para una medicina de precisión en la prevención del cáncer. No están solos. Son quince grupos con más de 65 investigadores coordinados por el Ciber de Epidemiología y Salud Pública.

Así, se ha reunido un equipo multidisciplinar con un buen equilibrio en distribución territorial, por género y que promueve la promoción de investigadores jóvenes. Llevan más de 10 años trabajando conjuntamente en epidemiología del cáncer con excelente producción científica, y recientemente han iniciado la acción estratégica GenRisk que pretende tener en cuenta la susceptibilidad genética en estrategias de prevención.

El responsable de Inbiomed, Víctor Martín, recuerda que hasta un 50% de los cánceres podrían ser prevenibles. Admite que la prevención primaria en adultos «ha sido un fracaso hasta la fecha», ya que todos los estudios de intervención de hábitos «no han demostrado eficacia, pero sí sabemos que la prevención secundaria, basada en cribados para la detección precoz, disminuye la mortalidad en cáncer de mama, colorrectal, de próstata y cuello uterino».

Las estrategias actuales, sin embargo, «son mejorables, pues sólo se usa la edad como criterio de selección», opina. Cree que se ha llegado a las puertas de poder empezar a poner en práctica la epidemiología traslacional, que emplee modelos de riesgo para definir estrategias personalizadas de prevención, lo que se denomina «prevención de precisión en cáncer». El proyecto persigue mejorar la prevención secundaria, en la población aparentemente sana.

Para ello solicitan recursos para analizar la variación genética y el metaboloma de un estudio amplio, con el que elaborarán modelos de riesgo, identificarán factores causales y realizarán estudios de prueba de concepto de prevención de precisión. También se proponen mejorar la prevención terciaria, en pacientes con cáncer, mediante la identificación de factores genéticos y ambientales que modifican la supervivencia, y elaborar modelos pronóstico.

Para cumplir esos objetivos disponen del estudio MCC-Spain, donde se analiza a 10.000 personas, 2.000 casos con cáncer colorrectal, cerca de otros 2.000 con cáncer de mama, mil con cáncer de próstata, 500 con tumor gastro-esofágico y 500 con leucemia linfocítica crónica. El estudio dispone de 4.000 controles compartidos. «Para todos los individuos tenemos datos epidemiológicos y de dieta, muestras biológicas, y ya se han realizado algunos análisis genéticos y de metales», aclara.

En la actualidad están convirtiendo este estudio en una cohorte, mediante el seguimiento de casos y controles. Martín propone elaborar modelos de riesgo que combinen datos ya disponibles de dieta y estilos de vida con los datos genéticos y biomarcadores metabolómicos. Estos modelos definirán una estratificación del riesgo para optimizar el cribado de cáncer. Para ello participan en el grupo expertos en bioestadística y bioinformática. De hecho, también han aprovechado el super ordenador Caléndula para examinar miles de datos con rapidez gracias a la capacidad de ese ingenio tecnológico.

«Disponemos de una buena anotación clínica de los casos, con seguimiento que nos permitirán definir modelos pronóstico y pretendemos identificar factores que modifiquen la respuesta a terapias y su toxicidad», señala. Como es importante validar esos modelos en otras poblaciones, participan en otros estudios como GCAT y EPIC y disponen de acceso a los datos del UKbiobanc.

También se proponen, junto a expertos de Navarra y Valencia, realizar pruebas de concepto de la utilidad de personalizar el cribado. El proyecto, con una duración temporal de cinco años, se ha organizado en paquetes de trabajo, con grupos especializados en nutrición, ocupación, genética y metabolómica, entre otros. El coste supera el millón de euros y la Asociación contra el Cancer financia la mitad. «Pensamos que este es un proyecto de excelencia que tendrá enorme impacto, tanto en los pacientes como en la sociedad al mejorar el cribado y la supervivencia del cáncer, como en los investigadores que formamos el grupo al contribuir con nuevos descubrimientos», señala

Marín entiende que al disponer de datos genéticos y metabolómicos el estudio será «único y valioso, en España y nos dará acceso a participar de forma privilegiada en consorcios internacionales, además de generar oportunidades de valorización y patentes».

El grupo de León está formado por investigadores del Instituto de Biomedicina y del Complejo Asistencial Universitario de León. Aportan al proyecto un total de 1.202 participantes, de los cuales 441 son controles (406 casos de cáncer colorrectal, 228 casos de cáncer de mama y 127 casos de cáncer de estómago).

El cáncer colorrectal es un problema de salud pública en la provincia de León y su incidencia se sitúa en el rango medio-alto de lo estimado para España.

Martín es el coordinador en León de un estudio sobre este tumor que demuestra, en sus primeros resultados, que los habitantes de municipios como La Bañeza y Cimanes de la Vega poseen un 34% y un 41% más de riesgo de sufrir la enfermedad que el resto de la ciudadanía del área de salud de León. La razón, el estilo de vida, los factores ambientales y la genética. Estudiaron 4.136 casos sin incluir el área sanitaria de El Bierzo y evidenciaron la necesidad de campañas de detección precoz y prevención. El cáncer colorrectal se incrementa cada año en León en un 2%, con una media de 320 casos anuales, cien más que hace 14 años, oscilando desde el 1,8% en recto y un 3,6% el de colon proximal. En todas los casos el incremento es mayor en hombres que en mujeres.

Los investigadores han utilizado un novedoso sistema estadístico para destapar el riesgo en cada pueblo, en función del número de habitantes, edad y sexo. También se han abordado los alimentos y se demostró que aquellos que contienen fibra protegen frente al tumor y que los leoneses que consumen vegetales están más protegidos. El consumo de alimentos ricos en fibras reduce un tercio la aparición del cáncer colorrectal.

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«Tenemos que avanzar mucho más en el estudio de las causas porque la genética y los antecedentes familiares duplican las posibilidades de padecer un cáncer de colon, pero también en los metabolitos que revelan cómo está el cuerpo», apunta.