Entrenar a niños con gps
DEPORTE. La tecnología de los grandes equipos deportivos ha traspasado fronteras para aplicarse de forma pionera en León a niños y niñas que juegan al baloncesto. Un GPS mide cada movimiento, cada esfuerzo y cada giro. Aporta millones de datos que se analizan para mejorar el entrenamiento.
Las pruebas se efectúan con 12 niños y 12 niñas.
Aseguran que el jugador de fútbol Leo Messi explotó en el primer partido de la era Valverde todos los datos y parámetros del GPS monitorizado que le colocan en el torso para seguir su rendimiento físico y metabólico, tanto en número de kilómetros recorridos, como velocidad al arrancar, potencia y aceleración, velocidad en veinte metros y capacidad aeróbica. Esa tecnología, que usan sólo los grandes equipos deportivos, se está aplicando en León a escolares, gracias a una investigación del alumno de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (Fcafd), Luis Granda, para su trabajo de fin de grado que supervisa el vicedecano, Alejandro Vaquera.
Analizan cómo optimizar las sesiones de entrenamiento en categorías de formación mediante el uso de GPS «Ésto sí que es habitual verlo en equipos de alto rendimiento, pero no en formación. La idea es conseguir información para transmitirle al entrenador cómo poder optimizar sus ejercicios para ser más eficiente», explican. Para ello se basan en los ejercicios más utilizados en el baloncesto, como son los juegos reducidos en situaciones de uno contra uno, dos contra dos, tres contra tres...
La tecnología, incluida en el chaleco que se colocan encima de la ropa en cada sesión los escolares, analiza el juego de dos equipos de la misma categoría, pero de géneros distintos (masculino, femenino) «para así poder hacer también este análisis por género en edades tan cruciales como las de los cambios en el crecimiento», señalan.
También eligieron al mismo entrenador para ambos equipos, de modo que «su filosofía no haga que los datos pudieran falsearse», precisan. El entrenador es Toni Iglesias, un hombre con una amplísima experiencia tanto en alto nivel como en formación. La experiencia se efectúa dentro de la estructura del Colegio Leonés, donde el baloncesto se respira por los cuatro costados y con la ayuda siempre en este tipo de innovaciones del archiconocido Pepe Estrada. «En ese sentido, todo han sido facilidades, ya que supone trastocar y adaptar los entrenamientos para poder interactuar con ellos», reconocen.
Los agraciados con los carísimos GPS que usa Messi (3.000 euros cada unidad) han sido los equipos de baloncesto Pre Infantiles del Leonés. Los aparatos aportan 147 parámetros por segundo que se vuelcan en el ordenador para analizarse después con un sofisticado software. El trabajo se efectúa durante tres meses, aprovechando dos entrenamientos semanales del equipo femenino integrado por doce niñas de 12 y 13 años, y los otros dos entrenamientos del equipo masculino. El aparato recoge hasta el mapa de calor de los jugadores, por dónde se mueven, cómo se mueven, cuándo aceleran o desaceleran.
El trabajo se dirige desde la Fcafd. Alejandro Vaquera lo aborda desde la perspectiva más técnica del baloncesto y José Antonio Rodríguez Marroyo, como experto en control y cuantificación con aparatos GPS. Ambos son miembros del Grupo de Investigación Valfis de la ULE, donde se engloba este tipo de trabajos, ya que se utilizan sus recursos materiales.
«De los 147 parámetros, nos interesan nueve o diez. La clave está en el big data. No es investigar por investigar, sino sacar conclusiones prácticas para mejorar los entrenamientos, ser más eficaces tras analizar esos datos», afirma Vaquera.
El vicedecano de ciencias del deporte ya controla a 300 árbitros de élite del mundo con un reloj GPS, un pulsómetro y una app. Parece un ‘Gran Hermano’ de los mejores árbitros de baloncesto del mundo, ya que es capaz de ver dónde entrenan, cuánto, con qué ritmo y si lo realizan con mayor o menor seguimiento de las recomendaciones. La tecnología y el impulso de Vaquera han conseguido que la provincia se sitúe en el mapa, de la mano del baloncesto, en un planeta de 510 millones de habitantes.
Hace unos años sonaría a ciencia ficción, pero hoy es posible y real. Desde su despacho se controla a los 300 árbitros de élite de ese deporte repartidos por casi todo el Planeta. Se ve qué hacen, dónde están y se les envían pautas para mejorar en tiempo real. Vaquera puede efectuar el mismo seguimiento desde su casa o desde cualquier ciudad del Globo a la que viaje, con abrir un portátil o una tablet y conectarse al sistema.
El gran cambio para poner en marcha este ‘Gran Hermano’ llegó con un reloj, una aplicación y un dispositivo que se anuda al cuerpo. Cada semana, Vaquera y su reciente equipo, formado por el profesor de la facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, David Suárez, y Hazir Pojskic, desde Suecia, envían on line un planning de entrenamientos que se adapta a las características de cada profesional y al lugar donde se encuentre, «porque a un árbitro ruso, muchas veces, no le puedes mandar que entrene en la calle por las bajas temperaturas, el hielo y la nieve. Tiene que ser indoor. Igualmente, a otro de Arabia Saudí, por exceso de calor, también debes diseñarle una preparación en gimnasio», explica.
Aunque estén a miles de kilómetros, el control se efectúa a través de un reloj con GPS que se coloca cada uno en la muñeca y que es capaz de medir la frecuencia cardíaca, la velocidad de las carreras que efectúen, el número de aceleraciones, la cadencia (número de pasos por minuto que dan) y la posición. Todos los datos se vuelcan a una aplicación informática y se analizan para comprobar la evolución física, decirles que está bien, mal o qué se puede corregir.
Gracias al GPS, Vaquera y su equipo saben en qué lugar está entrenando el árbitro o pitando un encuentro. Las coordenadas geográficas son infalibles y la frecuencia cardíaca también, ya que es «como el ADN, personal, único», aclaran. De hecho, un árbitro internacional intentó engañar dándole el reloj a su hermano y se le pilló porque no coincidían los parámetros cardíacos».
En los partidos de baloncesto, al estar prohibido llevar reloj, estos profesionales lo sustituyen por una placa digital colocada al pecho con una cinta roja, que está conectada por control remoto a una base (dock station) y que realiza la misma función que el dispositivo GPS. El seguimiento se completa con Clinics (encuentros) donde se cita a los árbitros para evaluar la técnica de arbitraje, formar e informar sobre las novedades del reglamento u otros cambios. Cada año se reúnen dos veces, por zonas geográficas, para ese control. Además, aprovechan la competiciones de alto nivel para celebrar una semana antes un ‘training camp’. Vaquera recuerda que al ser nombrado por la Federación Internacional de Baloncesto (Fiba) como responsable a nivel mundial del apartado físico de los colegiados de baloncesto, lo primero que hizo fue estudiar. Sus conclusiones se plasmaron en un manual que facilitan a todos los árbitros y después en la adquisición del material tecnológico que ha permitido ‘robotizar’ a estos profesionales, e incluye, además, un aparato de bioimperancia que, sujetándolo, analiza la composición de la masa corporal. Es como una báscula portátil.
«El control y seguimiento de los árbitros hoy en día es bastante más sencillo debido a las nuevas tecnologías, y ésto posibilita poder tener un contacto diario con árbitros de todo el mundo».