Diario de León

De Bembibre al 2% del top de la investigación mundial

LA CATEDRÁTICA MÁS PRECOZ. Jennifer Martínez Ferrero inició en el seno de una familia minera de Bembibre que reivindica con orgullo, como lo hace con la educación pública, una meteórica trayectoria que la ha llevado a sus 34 años a ser la catedrática más joven de la Universidad de Salamanca y la de menor edad en el país en Contabilidad. A la vez que ha sido madre. No sólo eso. Está en el Ranking of the World’s Top 2% Scientits, el más prestigioso a nivel mundial que destaca al 2% de los mejores investigadores. Estudia sobre género y liderazgo

La investigadora aparece en el World’s Top 2% Scientits y en el ranking del CSIC. dl

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maría j. muñiz
León

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En diciembre se convirtió, a sus 34 años, en la catedrática más joven de la Universidad de Salamanca. Es la catedrática de menor edad del país en materia de Contabilidad, y una de las más precoces en general a nivel nacional e internacional. Una meteórica carrera en la que ha conseguido estar incluida en el Ranking of the World Scientits: World’s Top 2% Scientits, que reconoce a ese porcentaje mínimo de los mejores investigadores en todo el mundo. Su nombre también aparece en el primer ranking web de investigadoras españolas y extranjeras en España del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Más de cien artículos científicos y un centenar de congresos nacionales e internacionales se suman ya en su currículum, que a parte de la actividad académica se centra en su trabajo como investigadora principal en un proyecto sobre género y liderazgo financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación. El empeño en la transferencia de todas sus conclusiones a las empresas de Castilla y León centra uno de sus grandes objetivos. Es el presente de Jennifer Martínez Ferrero (Bembibre, 1989), que a mayores ha sido madre hace cinco meses. Sacrificio, esfuerzo y renuncias forman parte de una trayectoria fulgurante a la que no renuncia, aunque ahora la conciliación entra también a formar parte de sus prioridades.

Martínez Ferrero es hija de minero y ama de casa, y vivió en Bembibre hasta que inició su etapa universitaria con 18 años. Su licenciatura en Dirección y Administración de Empresas en Salamanca, en la que logró uno de los mejores expedientes, fue sólo el inicio de un trayecto que la llevaría a ser profesora asociada para realizar su tesis, que compaginó con un master en la Universidad de León. Su doctorado se centró en la Responsabilidad Social Corporativa y la manipulación contable. «La investigación analiza cómo las empresas enmascaran la tendencia actual en favor de esa responsabilidad, los patrocinios y los derechos humanos para evitar impuestos y manipular contablemente sus resultados».

Porque el compromiso es una de las constantes en la labor de investigadora de esta precoz catedrática. Que ha asentado su carrera también en las estancias en referentes de prestigio como la Managment School de la Universidad de Lancaster, en el Reino Unido; la de Groningen en Holanda; el Instituto Politécnico de Coimbra y en la Universidad de Rosario en Bogotá. «Todas ellas vinculadas a la investigación y la colaboración con otros colegas».

Jennifer Martínez Ferrero obtuvo en 2019 la plaza en concurso de profesora titular de universidad, y el año pasado la acreditación a catedrática.

Su formación pasa también por los máster en formación de profesorado, investigación en la economía de la empresa y en gestión administrativa. Ha dirigido además tres tesis, todas ellas calificadas con cum laude. Y ha trabajado con la Escuela de Relaciones Laborales y Derechos Humanos de Zamora.

Actualmente es investigadora principal de un proyecto del Ministerio de Ciencia e Innovación que codirige con Enma García Meca, catedrática de la Universidad Politécnica de Cartagena. «Trata sobre mujeres. Investiga cómo el género, en posiciones de control, liderazgo y cargos ceo de una empresa, influye no sólo en las estrategias de sostenibilidad o de gestión sostenible sino en una transparencia mayor y más comprensible, más legible para el usuario. Implica también menores conductas de irresponsabilidad social, si se vincula con las noticias negativas que aparecen en prensa, como por ejemplo las emisiones de gas de los vehículos de VW. Nuestro trabajo investiga el género como estrategia de gestión sostenible en posiciones de control y de liderazgo».

Entre las conclusiones a las que han llegado hasta el momento, la catedrática destaca que las «mujeres directivas y consejeras, con teorías de rol social o basadas sobre todo en el ámbito de la psicología, tienden a vincularse con empresas más sostenibles, más eficientes desde el punto de vista de la sostenibilidad en una relación coste-beneficio; y además están más comprometidas con evitar cualquier tipo de noticia negativa vinculada a esa gestión».

Avanzan también en una mayor transparencia corporativa, menos subjetiva en la elaboración, con informes que reportan sobre los objetivos de sostenibilidad de la Agenda 2030 de una manera menos optimista, más certera y con menor grado de ambigüedad. «También hemos evidenciado en la muestra internacional de empresas sobre la que estudiamos que en general existen diferencias culturales, sobre todo en cómo una mujer puede influir si la compañía trabaja en países más comprometidos o menos con paliar esa brecha de género. Por ejemplo pensamos en países como Finlandia o Noruega, donde las políticas de igualdad de género y de paridad, y la lucha contra los techos de cristal, son mucho más eficientes que en el ámbito español o portugués, más latino, donde estas brechas sí existen».

La investigación identifica que «esas políticas a nivel macroeconómico influyen también en los resultados y en la capacidad que tiene una mujer para influir en la toma de decisiones de una empresa desde diferentes puestos, sea consejera, ejecutiva o la ceo».

Martínez Ferrero reconoce que en España todavía la brecha es importante, «en ocasiones no superamos el 15 o el 20%; cuando nuestros resultados nos dicen que hasta que la mujer no alcanza al menos un 30% de participación en consejos de administración y equipos directivos no logra ser percibida como una masa crítica. Encontramos consejos con una o dos mujeres, que no dejan de ser percibidas como un grupo minoritario. En la literatura se define como un token, y no son capaces de ejercer una influencia significativa en los procesos de toma de decisiones, no tienen la fortaleza suficiente».

Ese techo de cristal no está tan presente en el ámbito académico, donde «la presencia femenina se ha reforzado mucho en los últimos años. Si pienso en mi área de economía financiera y contabilidad diría que hay una paridad absoluta, incluso un mayor porcentaje de compañeras profesoras». Sin embargo, reconoce que «era muy difícil llegar a puestos como catedrática de universidad, porque puede suponer un retraso en la conciliación familiar y en ser madre, por la exigencia de los viajes y las estancias en el extranjero. Pero hoy en día esa brecha no se percibe. En la rama económica en la que ejerzo la docencia también hay ya más alumnas que alumnos».

Reconoce en todo caso que es «un sesgo en este ámbito de conocimiento, si pensamos en informática o las ingenierías, por ejemplo, aún existe mucho sesgo. En enfermería ocurre lo contrario. Creo que en los últimos años se está trabajando mucho para cerrar estas brechas».

Martínez Ferrero se esfuerza en trasladar todas estas conclusiones al ámbito empresarial. «Es un campo que me gustaría explorar y explotar mucho más. Creo que queda mucho camino todavía por recorrer, parte de los resultados de este proyecto de investigación queremos orientarlos a esa capacidad de difusión que tienen seminarios y jornadas dirigidas a organismos públicos y privados, asociaciones de empresarios y empresas. Lo que tratamos de trasladar es que no estamos diciendo que incorporen a mujeres a los equipos directivos porque es una moda o por ser más pro, sino porque se va a conseguir una empresa más sostenible, más transparente, con mejor reputación en el mercado, con acceso a financiación de mejor condición, con menor coste de capital,... Al final todo ello repercute en un mejor rendimiento financiero».

Por eso estos resultados se han trasladado no sólo a revistas científicas, sino a medios más divulgativos. «También hemos colaborado con el Consejo Económico y Social de Castilla y León, dentro de su esfuerzo en analizar la dinámica de la empresa en términos de tamaño, sector, industria,... En todo caso mi objetivo a corto y medio plazo es intensificar esta labor de transferencia hacia el mundo empresarial, sacar los resultados a las empresas de Castilla y León».

La investigadora aparece en el World’s Top 2% Scientits y en el ranking del CSIC. dl

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