Javier Colino de León, el guardián de la frontera tecnológica
Desde su rol como arquitecto del plan de seguridad de lanzamientos de cohetes espaciales hasta la creación de metodologías propias como el método COLE, su enfoque siempre ha sido el mismo: que la ciencia sirva para proteger a las personas

Javier Colino de León es un referente en la mitigación de riesgos críticos.
En los complejos mundos de la ingeniería aeroespacial y la inteligencia artificial, donde un error de cálculo se mide en en millones de euros y vidas humanas, la figura de Javier Colino de León emerge como un pilar de solvencia técnica con sello leonés. Este experto aplica la ingeniería de vanguardia para proteger a los trabajadores y su trayectoria es el reflejo de una curiosidad científica inagotable que comenzó en las aulas de Ingeniería Técnico-Industrial de León.
Nacido en León capital, donde inició su formación con la carrera de Ingeniería Técnico-Industrial, Colino ha dedicado tres décadas a un aprendizaje insaciable que lo ha llevado desde las fábricas de I+D de su tierra natal hasta la vanguardia de la seguridad europea. Su nombre está ligado a hitos de la industria aeroespacial española. En 2021, Colino lideró Risk Mitigation Plan de la Misión Bondar, un éxito tecnológico que permitió simular el lanzamiento de nanosatélites para garantizar comunicaciones en situaciones de catástrofe, como ocurrió recientemente con la Dana de Valencia.
«Trabajo en un servicio de prevención ajeno que se llama ASPY Prevención. En el año 2021, decidió esponsorizar el lanzamiento de una misión espacial en Cataluña de la empresa Cosmic Research, que estaba integrada dentro de la Escuela de Ingenieros Aeronáuticos en la Politécnica de Barcelona. El objetivo era llegar a un techo de altura y realizar una apertura ojiva para simular el lanzamiento de lo que serían nanosatélites. La Misión Bondar fue un éxito y yo me encargaba de la seguridad. Este tipo de misiones se hacen desde bases militares y deben cumplir requisitos de seguridad. En ese momento, vimos que en España no había una cultura de la industria aeroespacial, por lo que tuvimos que buscar el equipamiento como la ropa, gafas, pantallas y guantes fuera de España. También tuvimos que enseñar a la gente a diseñar el perímetro de seguridad y a cómo manejar la seguridad del perímetro. Pude contar en un congreso internacional cómo fue el proceso de la cuenta atrás en lo respectivo a la seguridad. Lo importante es que llegues donde quieres, lo hagas de forma segura, nadie se accidente, no explote y sepas dirigir el aterrizaje», cuenta Javier Colino.

Lanzamiento del cohete Origin del grupo Faraday.
El pasado año el experto leonés volvió a liderar la seguridad de otro lanzamiento espacial. Esta vez de la mano de Faraday Rocketry UPV, un equipo universitario de la Universitat Politècnica de València (UPV) dedicado al diseño y lanzamiento de cohetes sonda, que lo contactaron debido a su experiencia previa con la misión Bondar.
«En el año 2025 el equipo de Faraday, campeón de Europa en lanzamiento de cohetes, buscaba romper un récord de altura europeo de posición con su cohete Origin. Recurrieron al Instituto Nacional de Tecnología Aeroespacial (INTA) y les indicaron que debían hacer el lanzamiento desde una base militar. En este caso, se hizo desde la base El Arenosillo de Huelva, entre las playas de Mazagón y Matalascañas. Para cumplir el reto, me contactaron para encargarme de la seguridad del lanzamiento y me encargué de gestionar la misión con la empresa. Lo primero que les conseguí fue un patrocinio económico de ASPY para pagar la ropa de protección», detalla.
Según cuenta Colino, el cohete creado para el lanzamiento fue «diseñado por los estudiantes con tecnología made in Spain pura y dura». «Integrar todo fue un reto. Fue un proyecto muy complejo, ya que en el día del lanzamiento se parametrizaron más de 1.500 variables. Eso se traduce en muchas constantes en diferentes momentos, alturas, presiones y velocidades. La sala de control también fue hecha en España totalmente a mano. Aunque estaba previsto el lanzamiento para la primera semana de febrero, se tuvo que retrasar por las condiciones meteorológicas. La misión tenía dos fases y buscaba batir el récord de altura. Cuando llegó el momento de desprenderse la segunda fase, a 4.000 metros, la fase se desprendió, pero el cohete cayó. Por eso no fue un éxito en el sentido de batir el récord, pero fue un éxito en el sentido de que todas las seguridades que habíamos implementado funcionaron», explica.
Más allá del sector aeroespacial, Javier Colino ha desarrollado metodologías científicas para resolver problemas industriales contemporáneos. Uno de ellos es el método COLE, un sistema de control operativo diseñado para industrias farmacéuticas y químicas que garantiza el confinamiento de sustancias peligrosas y protege a los trabajadores de la exposición.

Sala de control del lanzamiento del cohete Origin.
«Esto es una necesidad que surge en las empresas para garantizar las condiciones de seguridad y el control estricto de las sustancias, sobre todo las peligrosas. En industrias carboquímicas o farmacéuticas esto es clave porque la gente transita por la planta y estás garantizando no solo una protección contra la contaminación, sino evitar también pérdidas no deseadas del producto. La metodología surgió del asesoramiento a una empresa que pidieron certificar la seguridad en sus instalaciones. Para hacerlo, primero me basé en la normativa española y la europea, y posteriormente, en un método llamado PSM (Process Safety Management). La integración de las teorías de gestión aplicadas a la seguridad permitió parametrizar las instalaciones. Este método lo presenté en el Congreso Prevencionar del año 2023 y se ha aplicado en diversas industrias. Controlando el entorno garantizas la seguridad de la industria», recalca el ingeniero.
Otra metodología diseñada por el leonés que se encuentra en pleno desarrollo es META-IA, un método que será el corazón de su tesis doctoral y pretender evaluar los riesgos invisibles de la Inteligencia Artificial (IA). Mientras la regulación europea recientemente aprobada se focaliza en el dato, el modelo de este leonés introduce la dimensión humana para garantizar que los sistemas de IA sean robustos y seguros para las personas.
«Es un método que trata de casar lo que tenemos en Europa con el reglamento de IA tan novedoso del año 2023, es decir, con lo que realmente demandan las empresas y los problemas que tenemos. Los que trabajamos en las empresas somos personas. META-IA no deja de ser una herramienta para evaluar los riesgos relativos a las personas y la empresa. El reglamento europeo dice que cualquier sistema de Inteligencia Artificial tiene que ser fiable, robusto y seguro. Sin embargo, todo tiene que ver con la información, en ningún momento habla de personas y esto es lo que pretendo suplir con META-IA. Quiero darle una dimensión nueva, que es el cuidado de la persona. La herramienta consiste en un cuestionario, que tiene una versión mini de 30 preguntas y una versión maxi de 270. Ese cuestionario engloba esas cinco dimensiones relativos a la gobernanza, la protección de datos y la seguridad de la persona. Te permite conocer la caja negra de la Inteligencia Artificial. Inicialmente hemos aplicado el META-IA a cuatro plataformas públicas y se puede ver el resultado de cómo estaba trabajando nosotros», expone el leonés.
«META-IA no deja de ser una herramienta para evaluar los riesgos relativos a las personas y la empresa»
Precisamente esa dimensión más humanística será determinante en el futuro de la seguridad técnica, según las previsiones de este leonés. «En Europa estamos en un momento clave porque se empieza a hablar mucho de salud mental. De hecho, se aprobará una directiva europea de salud mental aplicada al trabajo. Volvemos al humanismo y a la persona en el centro. Esto es muy de Ortega y Gasset. Yo y mis circunstancias. Es la idea de la persona y protegerla en todas sus dimensiones. No obstante, el gran problema es que se quiere regular todo y dejan de lado las personas porque se centran en el dato. Hay que tener en cuenta la transformación digital, el cambio climático y la transición ecológica, pero también la transformación demográfica de nuestras sociedades. Tenemos que buscar soluciones para los viejos problemas y los nuevos problemas», recalca.
Además de su investigación para su tesis doctoral, Colino analiza la aplicación de la dinámica no lineal y la matemática del caos para identificar los sucesos que desencadenan un accidente antes de que suceda.
«Soy un fanático de mi empresa de ASPY y todo lo que he hecho siempre ha sido buscar soluciones y ayudar a que mi empresa pueda dar esas soluciones también a sus clientes. El tema de los fenómenos predictivos me atrae muchísimo porque de momento lo estoy haciendo a todo lo pasado, pero de cara a un accidente o un estudio psicosocial metiendo las variables de lo que ha desencadenado el accidente. En mi caso estoy trabajando con AINCO en la dinámica no lineal aplicada a entornos laborales. Es una herramienta que yo creo que en el futuro, como herramienta predictiva, puede ser muy interesante», concluye.