Una investigación con participación leonesa para poner coto al asma
El proyecto CLARA profundiza en el tratamiento personalizado del asma moderada-grave para predecir y prevenir las exacerbaciones y ajustar las decisiones terapéuticas a cada paciente

El investigador Miguel Estravís Sastre se dedica a investigar sobre enfermedades alérgicas en Salamanca.
Anticipar una crisis de asma podría ser posible en poco tiempo. Una investigación del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL), con participación leonesa, busca identificar biomarcadores que puedan predecir el comportamiento del asma y determinar el mejor tratamiento para cada paciente.
«El objetivo del proyecto CLARA es buscar marcadores que nos permitan clasificar mejor a los pacientes asmáticos y hacer un pronóstico de su evolución, así como de sus posibles tratamientos y opciones terapéuticas. El estudio se hará con las últimas tecnologías y se centrará en el metaboloma y el transcriptoma de los pacientes. Son técnicas de alto rendimiento que van a permitir obtener mucha información para diagnosticar mejor a los pacientes», detalla Miguel Estravís Sastre, uno de los investigadores del estudio.
Los biomarcadores son indicadores biológicos —como proteínas, células específicas o material genético— que pueden medirse de forma objetiva y cumplen la función de predecir exacerbaciones, realizar un fenotipado de precisión y monitorizar la respuesta médica. El proyecto rastreará las señales moleculares que se alteran días o semanas antes de que el paciente note falta de aire, facilitando así que el equipo médico pueda intervenir antes de que la crisis obligue a un ingreso hospitalario. Además, los biomarcadores analizados permitirán clasificar a los pacientes según su perfil inflamatorio, por lo que se determinará el fármaco más adecuado para cada caso e, incluso, se podrá monitorizar en tiempo real si un tratamiento está siendo efectivo a nivel molecular mucho antes de que el paciente perciba una mejora subjetiva.
El planteamiento de CLARA se basa en la prevención proactiva al interceptar la inflamación en sus etapas iniciales, a través del seguimiento de los marcadores, para evitar llegar a un punto crítico de obstrucción. Por otro lado, utilizará la «huella digital» del paciente para evitar el ensayo y error con fármacos que podrían no ser efectivos, especialmente en casos de asma grave no controlada.
El proyecto también aspira a reducir la carga sanitaria, ya que, al prevenir las crisis, se evitan las visitas a urgencias y los costes asociados a las complicaciones respiratorias graves. «En el estudio, se usará la IA para el análisis de imagen y el estudio de las historias clínicas. Esta herramienta estratificará a los pacientes y ayudará a los clínicos a realizar la clasificación. Esto supone un avance en la rapidez de los diagnósticos y también en cómo se trata a los pacientes, al determinar mejor el tratamiento de acuerdo a sus circunstancias», detalla el experto.
Para asegurar la traslación de los resultados, los investigadores trabajarán de forma estrecha con la unidad de Alergología del Hospital Universitario de Salamanca para asegurar que la investigación no quede solo en la teoría. «En los trabajos de investigación biomédica resulta fundamental la colaboración entre los investigadores básicos del laboratorio y los médicos, aunque hay una tercera parte esencial: la interacción con los pacientes», recalca el leonés.
Este modelo de medicina de precisión del proyecto CLARA le ha valido el reconocimiento de la comunidad científica y ha sido galardonado en la IX Convocatoria de Premios Jóvenes Investigadores de la Fundación AstraZeneca en la categoría «Respiratorio e Inmunología».
Amplia experiencia
Miguel Estravís representa la excelencia de la investigación biomédica contemporánea, con una trayectoria que nace en la localidad leonesa de Santa María del Páramo y se proyecta hacia la vanguardia de la medicina internacional. Su base académica se forjó en la Universidad de Vigo, donde realizó sus estudios de grado y, posteriormente, cursó su posgrado en Investigación en Medicina Biomolecular en la Universidad de Santiago de Compostela. Esta etapa inicial sentó los cimientos de una carrera dedicada a explorar los mecanismos invisibles que rigen la vida desde una perspectiva molecular.
A continuación, se trasladó a Salamanca para realizar su tesis doctoral en el Instituto de Biología Funcional y Genómica, un prestigioso centro de titularidad compartida entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad de Salamanca. Durante este periodo, analizó los procesos celulares fundamentales utilizando organismos modelo, como la levadura, para desentrañar cómo las células organizan sus «autopistas internas» para transportar sustancias.
Tras su doctorado, Estravís realizó una estancia internacional de dos años y medio en Rennes (Francia), para perfeccionar sus técnicas de investigación y adquirir una visión global de la ciencia europea. A su regreso, se integró en el grupo de investigación de enfermedades alérgicas liderado por el doctor Ignacio Dávila en el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca. En el centro charro, el leonés se dedica actualmente a analizar la inflamación y la resistencia a los tratamientos en pacientes con asma grave.
Con una brillante trayectoria, Estravís ha conseguido que el nombre de Santa María del Páramo resuene en los foros científicos para demostrar que la ciencia de alto nivel se construye con la suma de una formación rigurosa en diversas universidades, una etapa de especialización internacional y un compromiso ético con la mejora de la vida de los pacientes.
«Antes de ir a la universidad me crié en Santa María y tuve la suerte de ir a un buen instituto con un ambiente muy enriquecedor. Guardo mucho contacto todavía con personas de mi generación. La labor de mis profesores, así como mis compañeros, tuvieron una influencia muy importante en mi desarrollo personal. Y, por supuesto, la familia. El proyecto acaba de comenzar y hemos recibido la financiación hace apenas quince días. Tengo mucha esperanza de que logremos los objetivos propuestos», concluye el científico Miguel Estravís Sastre.