Diario de León

Misión Antártida: la huella militar leonesa en el continente blanco

Manuel Macho, teniente coronel bañezano y veterinario especialista en Salud Pública, relata su experiencia en la Base Gabriel de Castilla como responsable de Medio Ambiente. Una misión donde la disciplina militar se pone al servicio de la ciencia para proteger el ecosistema antártico

El militar bañezano Manuel Macho en Isla Decepción en la Antártida.

El militar bañezano Manuel Macho en Isla Decepción en la Antártida.DL

Clara Barrio
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La Campaña Antártica es la misión que mejor representa una de las facetas más desconocidas del Ejército de Tierra. En la base española Gabriel de Castilla, ubicada en la isla Decepción, en la península Antártica, confluyen ciencia y Fuerzas Armadas con un objetivo común: avanzar en el conocimiento.

Manuel Macho, teniente coronel y veterinario de origen bañezano, es uno de los rostros que ha protagonizado esta misión, que cumple este 2026 su 39.º aniversario. Una campaña que fusiona ciencia y Ejército en un lugar casi virgen.

La misión se desarrolla en la Base Antártica Española Gabriel de Castilla, que fue inaugurada el 20 de diciembre de 1989 y recibe ese nombre en honor al almirante español que en 1603 navegó por aquellas aguas e informó del avistamiento de inmensas tierras nevadas. La campaña llevada a cabo por el Ejército de Tierra apoya a investigadores para realizar un trabajo en el lugar en condiciones óptimas. Las funciones de las Fuerzas Armadas en este lugar son contribuir a mantener la presencia de España en el territorio antártico, proporcionar apoyo logístico a la investigación científica y realizar proyectos de interés para el Ejército.

En la campaña del año 2020, el bañezano Manuel Macho fue seleccionado como responsable de Medio Ambiente y Seguridad Alimentaria de la base. «Las funciones que realizamos son un poco especiales porque cada uno tenemos tareas específicas. Adicionalmente, todos tenemos una serie de tareas comunes que son fundamentales para la misión, que es el apoyo a los científicos investigadores. La base Gabriel de Castilla tiene un sistema de gestión medioambiental para evitar ocasionar un impacto significativo en el medio ambiente derivado de nuestra actividad. Todo está estudiado e identificado. Aquellos que pueden ser significativos se deben controlar a través de la medición de gases, el control de ruidos y la gestión de residuos mediante la segregación por categorías y la retirada del continente a través de barcos de apoyo para no dejar ninguna huella. Mi labor específica era mantener el sistema de gestión ambiental y lograr que nuestra presencia no causara impacto al medio», explica.

Además, Macho también estaba encargado de la seguridad alimentaria, un aspecto esencial teniendo en cuenta el aislamiento de la base y la lejanía de los centros sanitarios. «Era importante extremar las precauciones para asegurar la seguridad alimentaria. Una ventaja fue que éramos muy pocas personas en la base, ya que la máxima ocupación durante mi estancia fue de 38 personas», recuerda.

Aunque su cometido principal versaba sobre cuestiones medioambientales, todos los miembros de la base tenían tareas comunes que iban rotando cada día. «Todos los días rotábamos ciertas tareas más domésticas, como limpiar o hacer la comida. Además, los militares apoyábamos a los científicos para el desarrollo de sus investigaciones. Principalmente, estaban relacionadas con los desplazamientos que se hacen por la isla para colocar equipos o tomar muestras. Gracias a mi formación científica, pude ayudarlos a procesar las muestras al volver a la base. Mis labores específicas relacionadas con mi papel como responsable de medio ambiente las organizaba acorde a las necesidades de los científicos. Las tareas investigadoras eran la prioridad», recalca.

Durante su estancia, el mayor desafío técnico fue el logístico. Según el leonés, «al estar en unas condiciones casi de aislamiento técnico, tienes que ser lo más autosuficiente posible». «Esto implica que debes hacer una planificación minuciosa durante la fase de preparación en territorio nacional antes del despliegue. Debes organizar todo lo que puedas necesitar tanto para tus actividades técnicas como para tu estancia allí. Esto abarca desde la comida hasta los reactivos de laboratorio que utilizaba en las mediciones. Todo ello debes planificarlo con antelación para que no te falte nada. Afortunadamente, la Campaña Antártica es una misión ya muy rodada y es la campaña más antigua. Este año se ha celebrado la 39.ª edición, por lo que los procedimientos están muy establecidos, aunque cada año se mejoren cosas», explica Macho.

El militar y veterinario bañezano Manuel Macho durante su expedición.

El militar y veterinario bañezano Manuel Macho durante su expedición.DL

De los Pirineos a O Grove

Antes de aterrizar en la isla, los militares seleccionados para la Campaña Antártica deben completar un proceso de preparación meses antes. Este proceso comienza con una entrevista personal en la que el jefe de la campaña selecciona a los profesionales que lo acompañarán. «Tú echas una solicitud y en la entrevista el jefe determina tu perfil técnico y personal. En esta entrevista previa se tiene en cuenta la parte física. Afortunadamente, en las Fuerzas Armadas estamos acostumbrados a una disciplina y prácticamente todos estamos preparados para desplegar en cualquier condición y momento», detalla.

Una vez seleccionados los militares de la misión, hay unas fases de preparación que comienzan en marzo. «La primera es una fase de montaña que se desarrolla durante una semana en los Pirineos. Allí los especialistas te enseñan nociones básicas, técnicas de supervivencia, desplazamientos por glaciares, uso de raquetas y cuerdas o técnicas de rescate. También hay otra fase de preparación que llaman fase de agua, ya que todos los desplazamientos realizados en la isla utilizan lanchas tipo Zodiac. Todos los miembros de la base —desde los cocineros, médicos, veterinario o intendente hasta el jefe— debemos sacarnos el título de patrón de navegación básico, que es el carné de conducir de las lanchas Zodiac. Antes de la campaña, nos vamos una semana a O Grove a hacer prácticas y ensayar eventualidades que puedan surgir, como un rescate en el agua. Aunque llevamos unos trajes de supervivencia, no podemos sobrevivir mucho tiempo en el agua fría por el riesgo de hipotermia», sostiene.

«También hay una fase de relevo donde nos informamos sobre la anterior campaña: necesidades, materiales, tareas pendientes y objetivos. El material se compra y se lleva al depósito de material antártico, que está en Zaragoza, y en octubre se cargan los contenedores con materiales no perecederos que transportarán los barcos hasta la base. Ese fue para mí, mentalmente, el pistoletazo de salida de la campaña. Desde marzo has estado haciendo muchas cosas, pero sigues en territorio nacional. Cuando cargas los contenedores, donde va parte de tu equipo personal como tu ropa, tu mente hace clic y tomas conciencia realmente de que te vas de verdad a la Antártida», agrega.

Crías de pingüinos barbijos en Isla Decepción.

Crías de pingüinos barbijos en Isla Decepción.EJÉRCITO DE TIERRA

En servicio de la ciencia

A diferencia de otras operaciones de las Fuerzas Armadas en el exterior, la Campaña Antártica se enfoca en el apoyo a la investigación científica. El Ejército de Tierra, a través de la Oficina de Comunicación de la Campaña Antártica, se encarga de divulgar esta misión para dar a conocer esta cara desconocida de las Fuerzas Armadas en apoyo a la ciencia. Por ello, la divulgación es una parte esencial de la misión.

«Los militares nos encargamos de la campaña de apadrinamiento de pingüinos, en la que los niños pueden apadrinarlos y nosotros les mandamos un diploma con su nombre. Esto les llama mucho la atención. Hacemos también videoconferencias con colegios durante nuestra estancia para fomentar ese compromiso por el cuidado del medio ambiente. Los colegios lo aprovechan para explicar días antes de la actividad qué es el Polo Norte, el Polo Sur, su fauna y flora. Cuando conectan con nosotros les suele gustar bastante», explica el bañezano.

«Desde el punto de vista personal, la Antártida es un viaje que es muy difícil hacer si no lo haces en una situación como en la que estuve yo. Aunque ahora hay turismo, no está al alcance del común de los mortales. El poder visitar un continente tan alejado y casi virgen, y ver la fauna salvaje como los lobos marinos o los pingüinos en su hábitat natural, es una experiencia inolvidable. También a nivel humano, porque convives con mucha gente diferente. Conoces a los compañeros que van contigo en la Campaña Antártica, pero no a los científicos que te acompañan. Intercambias vivencias e impresiones, pero sobre todo aprendes muchísimo de ellos. Para alguien que ha estudiado una carrera de ciencias como yo que nunca dejas de aprender, si quieres estar actualizado es una oportunidad única. Entras en contacto con gente que está a la vanguardia de la investigación científica. Personalmente me resultó muy enriquecedor», concluye Manuel Macho.

El militar bañezano era responsable de medio ambiente.

El militar bañezano era responsable de medio ambiente.DL

De Afganistán a la base en la Antártida

Manuel Macho estudió Veterinaria en la Universidad de León. Estuvo trabajando en campañas de saneamiento ganadero en la provincia de Ávila, mientras preparaba las oposiciones para ingresar en el Ejército en el Cuerpo Militar de Sanidad como oficial veterinario. A continuación, se especializó en Seguridad Alimentaria y Salud Pública en las Fuerzas Armadas, una especialidad que solo se puede cursar en el Ejército. Posteriormente, realizó el doctorado en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, en el área de Epidemiología y Salud Pública, y estuvo trabajando varios años como jefe del Departamento de Análisis Microbiológicos en el Centro Militar de Veterinaria, concretamente en el Laboratorio de Salud Pública (centro de referencia en las Fuerzas Armadas). A continuación, obtuvo el Diploma de Estado Mayor en las Fuerzas Armadas, una formación a nivel de gestión y, actualmente es secretario técnico de la Inspección General de Sanidad. Además de participar en la Campaña Antártica del Ejército de Tierra, también estuvo en la operación de Afganistán en el año 2005.
Lobo marino en Isla Decepción.

Lobo marino en Isla Decepción.EJÉRCITO DE TIERRA

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