La riqueza de la microbiota
Nueva generación de fertilizantes

Las pruebas realizadas por los científicos leoneses demostraron la mejora en el rendimiento de los cultivos de maíz. dl
Una clara mejora de la población microbiana y de la biodiversidad de los suelos, que se traduce en un incremento del rendimiento de las cosechas, la ausencia de enfermedades y una sensible reducción del gasto en fitosanitarios. Es el resultado de un estudio realizado por Laboratorios Agrovet sobre nuevos productos desarrollados por la multinacional Fertinagro Biotech, aplicados a cultivos de maíz en la provincia. «Los resultados obtenidos muestran datos esperanzadores, porque se pueden obtener mayores rendimeintos e influir positivamente en la microbiota del suelo, con lo que se favorece el enriquecimiento y se incrementa la biodisponibilidad de los nutrientes», explica el doctor Pablo Flórez Madagán, director del laboratorio leonés.
El investigador recuerda que durante años, «como consecuencia de la intensificación de la actividad agrícola, los suelos han sufrido una pérdida muy significativa de carbono orgánico total, y por lo tanto de la biodiversidad y su funcionalidad». Eso por un lado, porque por otro las técnicas de cultivo han hecho que los terrenos agrícolas hayan acumulado sustancias que «pueden resultar perjudiciales para las personas, y para el medio ambiente. Por eso la Unión Europea, a causa de la creciente evidencia científica del deterioro ambiental, ha desarrollado varias directivas de la vigilancia del suelo y aprobado un nuevo reglamento con el objetivo de alcanzar la neutralidad climática para el año 2050». Para afrontar estas situaciones empresas como Fertinagro Biotech «han puesto su máximo empeño biotecnológico y han invertido en I+D+i para conseguir obtener fertilizantes que reduzcan la huella de carbono, controlen los ciclos de nitrógeno del suelo y eviten contaminaciones de los acuíferos y de la atmósfera». Lo más importante, indica Flórez, es que «permiten el desarrollo de la microbiota del suelo, de la que depende su funcionalidad y resiliencia. Porque genera de manera natural la producción de fitohormonas que estimulan el enraizamiento y actividad un desarrollo precoz de los cultivos».

Los cultivos requirieron cantidades mucho menores de fitosanitarios.
El investigador insiste en que «el suelo agrícola no es una estructura inerte, todo lo contrario. Es una estructura viva integrada por millones de microorganismos, que interaccionan entre ellos y las plantas. Eso crea una biodiversidad sin la cual no podríamos obtener los alimentos». Flórez explica que «la microbiota es la responsable de la capacidad de adaptación del cultivo ante situaciones de estrés, como el producido por el cambio climático». Estas poblaciones microbianas «están relacionadas con la resistencia o la aparición de enfermedades vegetales, la aparición o el control de plagas, la recuperación de los terrenos tras los incendios o inunciaciones,... En definitiva, son el motor de la vida del suelo agrícola».
El director de Agrovet considera que «la nueva era de fertilizantes no sólo tiene como objetivo aportar los macro y micronutrientes que necesita un cultivo, sino que pretende impulsar el desarrollo de la microbiota del suelo y actúa como bioestimulante. Así se potencia un mayor aprovechamiento nutricional, gracias a la optimización de la disponibilidad de los elementos aportados y de los presentes en el suelo. Eso consigue mayores producciones con un menor aporte de unidades fertilizantes, de forma que también disminuye la contaminación».
Los productos desarrollados multiplicaron la microbiota presente en los suelos de cultivo
La puesta en práctica de todos estos principios con los nuevos fertilizantes sobre los cultivos de maís se desarrolló en las instalaciones del Centro Tecnológico Agrovet, en Mansilla Mayor. «El ensayo ha puesto en evidencia el incremento de la biodiversidad del suelo, y su funcionalidad utilizaando dos fertilizantes desarrollados por Fertinagro Biotech, con lo que se ha conseguido además un incremento significativo de la producción de maíz. Y todo ello utilizando menos dosis de unidades fertilizantes, en comparación con los sistemas tradicionales».

El enriquecimiento del suelo se tradujo en mejores cosechas.
El ensayo «no sólo comparó los resultados de productividad en el cultivo de maíz, sino que permitió obtener resultados de las modificaciones de las poblaciones microbianas de suelo, a través de complejos estudios de metagenómica». Para ello se compararon cinco grupos de abonados de nueva tecnología frente a un control, y se realizaron cinco grupos de estudio. «Los primeros tres grupos utilizaron diferentes abonados tradicionales, mientras que el cuarto grupo utilizó Duramon Novophos como abonado de fondo y Renovation Fuerza Actibión como abonado de cobertera. En el quinto grupo se utilizó Renovation Fuerza Máxima 212 como abonado de fondo y Renovation Fuerza Actibión como abonado de cobertera. Esto permitió realizar un estudio amplio con diferentes tipos de abonado, y por último se utilizó un testigo sin fertilizar». Los resultados obtenidos de la metagenómica de las bandas de ensayos permitieron observar cómo el baonado por los fertilizantes en el cuarto grupo produjo un incremento de la población micriobiota del suelo, que pasó de 706 especies diferentes a 883. En el caso del grupo quinto, el abonado permitió multiplicar las especies obtenidas en el suelo control de 706 a 1.225.
«Estos incrementos poblacionales microbianos son parte de la respuesta de la eficacia de los nuevos fertilizantes, y permite explicar en parte el incremento de la producción obtenida». En las dos zonas fertilizadas la producción media pasó de 6.856 kilos de maís sobre masa seca por hectárea a 16.660 en el primer caso, y a 17.753 en el segundo. «Lo más destacable del estudio es la comparativa de la biodiversidad en la que las banas 4 y 5 consiguieron incrementar la biodiversidad, un 9,85% y 22.25% respectivamente; y también la funcionalidad del suelo (31,8 y 52,95% respectivamente)».