Diario de León

Del triciclo de alcohol ala reinvención del automóvil

El 29 de enero de 1886, Karl Benz solicita en Berlín la patente de su triciclo motorizado. Paralelamente, Gottlieb Daimler desarrolla el primer automóvil de cuatro ruedas. Sin conocerse personalmente, ambos pondrían la primera piedra de la &la

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Dos «desconocidos». Curiosidades de la historia, Gottlieb Daimler y Karl Benz-¦ nunca llegaron a conocerse. Sus esfuerzos en la concepción y perfeccionamiento de lo que acabaría llamándose «automóvil», correrían paralelos durante cuarenta años, en el transcurso de los cuales su inventiva permitiría la obtención de unos extraordinarios resultados para la época.

Daimler, diez años mayor que Benz, ostentaría entre 1872 y 1882 la dirección técnica de la «Gasmotorenfabrik Deutz», productora entonces del motor de cuatro tiempos inventado por Nikolaus Otto.

Por esa época, Karl Benz, propietario de la Benz&Co, una fábrica de motores estacionarios con sede en Mannheim, presentaba su triciclo: primer vehículo concebido como un todo o, si se prefiere, un conjunto racional de motor y chasis.

Mientras la Daimler Motoren Gesellschaft, fundada en 1890, adaptaba sus motores a todo tipo de vehículos -“submarinos y dirigibles incluidos-, Benz continuaba con el desarrollo y perfeccionamiento de su propio motor; así que, en 1894, el «Velo» se convertía en el primer automóvil producido en pequeña serie que, además, se inscribiría ese mismo año en la primera carrera de la historia de la competición: la Paris-Rouen; cada uno por su lado, Daimler y Benz, comprenderían inmediatamente la importancia promocional de las carreras en las que, por otra parte, obtendrían excelentes resultados.

Tan es así, que precisamente de las carreras nacería la marca «Mercedes», nombre que utilizaba como seudónimo deportivo el cónsul austriaco Emil Jellinek que, para enmascararse en sus correrías , adoptaba el de su hija mayor-¦ Mercedes.

A partir de 1898, Jellinek, que vivía entonces en Niza, se convertiría en lo que hoy conocemos como un gran concesionario de Daimler, firma a la que encargaría diversos modelos de carreras: Phönix 25 CV primero y Phönix 35 CV después: 36 unidades; sorprendente cantidad para la época, con lo que Jellinek obtenía la exclusiva representación de los Daimler con la marca Mercedes que, merced la rápida popularidad conquistada desde 1902, acabaría por salpicar a todos los modelos de Stuttgart. Fallecido Daimler un par de años antes, Wilhlem Maybach -“antiguo jefe de proyectos en la Deutz- asumiría la responsabilidad de la empresa.

Paralelamente, también Karl Benz obtendría resonantes triunfos deportivos, entre los que destacaría el récord de velocidad establecido en 1910 por el «Blitzen Benz» de 200 CV en el circuito de Daytona: 205 por hora que, al año siguiente, llegarían hasta los 228.

Así, aquellos primeros años del XX se caracterizarían por una continua evolución automovilística, en la que los Mercedes Simplex y los Benz Phaeton marcarían las pautas: 40-60 CV para los coches de serie y hasta 120 CV para los de carreras, gracias al primer motor de 6 cilindros producido por la Daimler. El terceto en el Gran Premio de Francia (Reims) en 1914 y la victoria en las 500 Millas de Indianápolis de 1915 serían los principales hitos; a renglón seguido, como tantas veces en la estulticia humana-¦ la guerra, la Gran Guerra, daría al traste con las ilusiones, abriendo un paréntesis que no se cerraría hasta 1921, cuando ambas compañías volvieron a replantearse sus actividades, deportivas y productivas.

Cinco años después, el 28 de julio de 1926, su colaboración devendría en fusión: Daimler-Benz AG, cuya producción se distinguiría en adelante por la marca Mercedes-Benz.

¿Y la estrella-¦? Sería en 1909 cuando se adoptase la estrella de tres puntas como emblema de Daimler; cuyos orígenes se datan en los cuentos infantiles que Gottlieb contaba a sus jóvenes hijos sobre una estrella que se levantaría del hogar familiar para enviarles felicidad y fortuna-¦ «de aquí nacerá una estrella que iluminará el mundo-¦» La historia prendería tanto en el ánimo -”e imaginación-” de los adustos consejeros de la compañía, que acabarían por adoptarla como símbolo y tributo al fundador de la empresa; aunque no sin dificultad, habida cuenta que otras firmas habían registrado también similares emblemas para identificar sus productos. Se registrarían dos estrellas: una de tres y otra de cuatro puntas, aunque sólo finalmente la de tres acabarían coronando las calandras de los radiadores-¦ Mercedes.

En los coches de carreras, la estrella de tres puntas de Daimler se combinaría con la corona de laurel circular -”símbolo de la victoria-” de Benz.

Lo que vino a continuación, lo que llega hasta nuestros días-¦ todo el mundo lo conoce o casi: hasta 80.000 patentes registradas, innovación y desarrollo, tecnologías alternativas y tres aniversarios en los tres últimos años: 70 de desarrollo en materia de seguridad, 50 del habitáculo rígido, 40 de investigación de accidentes-¦ y 125, siglo y cuarto , desde la solicitud de aquella célebre patente que ha acabado poniendo al mundo sobre ruedas.

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