Toyota RAV4.Imagen modernizada

Leves modificaciones en el exterior y mejoras interiores Dos versiones, la clásica con rueda de repuesto exterior y barras de techo, y la renovada «Cross Sport», que pone al RV4 en clave de modernidad. Buen comportamiento rutero y a

El nuevo diseño frontal actualiza la imagen del Toyota RAV4.

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Javier Fernández
León

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Nueva gama, imagen frontal remodelada. El otoño pasado, Toyota refrescaba la imagen del todocamino RAV4 con, entre otras cosas, una versión sin rueda de repuesto exterior, que se sustituye por un kit de reparación de pinchazos y recorta en 8 centímetros la longitud general de un modelo que ha venido teniendo un excelente predicamento comercial en el mercado español.

Sigue pudiéndose elegir entre versiones de tracción delantera o total, aunque sin reductora en este segundo caso.

Con un habitáculo que destaca por su funcionalidad, aunque es verdad que se echan en falta algunos huecos prácticos, los cambios son aquí exclusivamente de detalle: nueva tapicería de piel y Alcantara y también dos tipos de navegador -”DVD o disco duro-”, mientras pueden elegirse dos tonalidades para el salpicadero.

Además, la habitabilidad general del interior se ve prácticamente reforzada por la posibilidad de desplazar longitudinalmente las plazas traseras, pudiendo abatir también los respaldos de esos asientos con sólo tirar fácilmente de unas palancas situadas en el maletero, cuya capacidad se cifra en 366 litros y donde se dispone de varios ganchos para sujetar o colgar objetos y de una toma de corriente (12 V)

En el capítulo dinámico, el RAV4 destaca por una homogeneidad que se traduce en una buena capacidad de absorción de las suspensiones, con un acertado equilibrio entre confortabilidad y prestaciones puras para poder utilizar el vehículo en todo tipo de terrenos; es decir, que en su condición de todocamino , el RAV4 se defiende con la suficiente autoridad en el asfalto y fuera de él.

Incluso resulta muy agradable de conducir en ciudad por, entre otras cosas, su elevada posición de conducción, que permite dominar -“por visibilidad-” el entorno del siempre abigarrado tránsito urbano. Eso, y una dirección muy precisa y bastante «cerrada» (2,8 vueltas entre topes) lo que incide positivamente en las maniobras de conducción y estacionamiento.

Por lo que respecta a las mecánicas, la gama RAV4 permite elegir entre un gasolina de 2.0 litros y 158 CV (nuestra unidad de pruebas) y un gasóleo turbodiésel 2.2 litros de 150 CV, unidos a cajas de cambio manuales de 6 marchas y con la posibilidad opcional de elegir el cambio automático MultiDrive S (para el gasolina) y el también automático AutoDrive S (para el gasolina).

En el caso de la versión 4x4, el sistema funciona como un todo delante si se rueda sobre terreno de adherencia normal. Conforme esas condiciones varíen, y la adherencia se torne más delicada , se transmite automática y paulatinamente más par de fuerza sobre las ruedas traseras gracias al embrague multidisco controlado electrónicamente, de forma que el tren posterior puede llegar ha recibir hasta un 45% de la fuerza de tracción.

El conductor puede seleccionar, mediante un sencillo interruptor situado en la consola, el bloqueo del diferencial trasero.

Este sistema de tracción total, la dirección de asistencia eléctrica y los controles de tracción y estabilidad, se coordinan entre sí mediante el «SICA»(sistema integrado) con la curiosidad añadida de que la dirección ofrecerá una resistencia «inusitada» si, para corregir un derrapaje, el conductor girase el volante hacia el lado equivocado.

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En suma, que el RAV4 disfruta ahora de una interesante segunda juventud merced a unos ligeros retoques y su habitual equilibrado comportamiento dinámico.