Diario de León
José Froilán «Cabezón» González cruza bajo la ajedrezada en Silverstone 1951-¦ la «

José Froilán «Cabezón» González cruza bajo la ajedrezada en Silverstone 1951-¦ la &laquo

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León

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Un poco por los resultados en su país de origen y un mucho por el patronazgo de otro genio del volante, su compatriota Juan Manual Fangio, que por entonces ya se perfilaba como uno de los grandes pilotos de todos los tiempos (su primer título mundial lo conseguiría precisamente en 1951 con Alfa Romeo), Froilán tendría la oportunidad de realizar uno de los sueños dorados -entonces y ahora- de todo piloto americano: venir a correr a Europa.

Rodeado de una aureola de «piloto peculiar», González compartiría formación en su primera temporada en Il Cavallino con Ascari y Villoresi, a quienes se le uniría circunstancialmente Piero Taruffi.

Enfrente, la temida Squadra Alfa: con su propio mentor Fangio, Farina, Faglioli, Sanesi y Bonetto-¦ la cosa prometía. Tras un desalentador principio de temporada -¿les suena de algo?- para Ferrari, con un Fangio que no daba tregua desde la ruptura de hostilidades en el G. P. de Suiza, Indianápolis (entonces puntuaba para la F1 y ganaban los autóctonos), Bélgica (en Spa) y Francia (en Reims) llegaba el gran día sobre el trazado de un antiguo aeródromo militar, donde se habían entrenado los pilotos británicos de la RAF durante la II Guerra M undial-¦ Silverstone.

«Cabezón» González ya daba la campanada en los entrenamientos: un segundo por delante de Fangio, con lo que el pupil o le arrebataba la pole al maestro, ¡casi nada!.

Y eso, al volante de un sencillo 375/F1 de simple encendido (una sola bujía por cilindro); es decir, el coche teóricamente menos potente de La Scuderia, frente al imponente Alfa 159 de El Chueco que, como los Red Bull «ayer» domingo, no parecía encontrarse muy a gusto sobre la húmeda pista británica -¿les sigue sonando?-.

Como en todas las grandes gestas, también entonces la caballerosidad de un auténtico gentleman driver dentro y fuera de la pista, Alberto Ascari (hijo de Antonio Ascari, piloto de Alfa hasta su muerte en el G. P. de Francia 1925, ocho años tenía entonces Alberto).

Cumplida la vuelta 60 de carrera, González entra en boxes para una parada rutinaria -como «ayer» Vettel con el Red Bull-; viendo que Alberto había abandonado cuatro vueltas antes, «Cabezón», en una maniobra muy habitual en la época, se apresura a ceder el volante de su 375/F1 a su jefe de filas; Ascari, con un enérgico manotazo sobre la espalda del argentino, lo anima a seguir en carrera y, si era posible, a ganarla.

Froilán, saldría disparado de boxes -ya no les pregunto si les suena- para no abandonar la cabeza de la carrera hasta la ajedrezada y acabar superando en cincuenta segundos a su «padrino» Fangio. A renglón seguido, poco después de la histórica victoria, Enzo Ferrari enviaba un telegrama a sus anteriores jefes de Alfa Romeo: «He sentido siempre por vuestro Alfa la ternura adolescente del primer amor-¦».

Así le dio José Froilán «Cabezón» González, «aquel» domingo en Silverstone, la primera victoria en F1 a La Scuderia.

Así revalidó Fernando Alonso, sesenta años después, «este» domingo en Silverstone, una victoria-¦ que sabe a gloria. ¡Forza Ferrari!.

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