¡Bienvenido... Mr. Camaro!
Décadas después… el Camaro vuelve al mercado español. Chevrolet celebra su año del centenario con la llegada a los mercados europeos de un abanico tan amplio que abarca desde utilitario Spark al superdeportivo Corvette y el icónico Camaro. Impactante imagen y buena relación precio/prestaciones.
«Infierno Orange». Para no pasar desapercibido. Genuino y musculado made in USA, el Camaro representa toda una época, un estilo de vida y una forma de fabricar… coches.
Sin ánimo de traición alguna en la «pureza» del iconográfico concepto, Chevrolet sustituye tradicional el eje rígido trasero por un modernizado multibrazo en un Camaro, se diría más conducible, máxime cuando al mercado español sólo llegarán las versiones más altas de la gama: los potentes V8 —nunca los «pequeños» V6— y, eso sí, con la posibilidad de elección entre cambio manual o automático.
Así, el Camaro manual monta el 6.2 litros V8 atmosférico de 432 CV —el mismo del Corvette—, que acelera de cero a cien en 5,2 segundos (2 décimas más para el automático). Ambas cambios, el manual y el automático, son de 6 marchas con levas en el volante en el caso del automático, cuyo motor equipa distribución variable y un sistema de gestión activa del consumo de combustible: se desactivan cuatro de los ocho cilindros para recortar consumo cuando no se necesita «toda» la potencia.
Muy en la línea de la filosofía americana de los coupés, también de los descapotables, el Camaro tiene capacidad para cuatro plazas «reales»; mientras la ambientación interior muestra el tono azulado propio del fabricante, sobre todo en la iluminación del velocímetro —a la izquierda del cuadro de instrumentos— y del cuentarrevoluciones —a la derecha del cuadro—, a la vez que existe la posibilidad opcional del color naranja en la versión «Infierno Orange».
En un histórico guiño al pasado, tampoco Chevrolet se ha olvidado de la legendaria versión del año 1969: indicadores de temperatura y presión de aceite del motor, temperatura de agua y carga de la batería situados junto a la palanca de cambios.
También en esa línea de practicidad de utilización, los 384 litros de capacidad del maletero resultan más que generosos, por mucho que la boca de acceso resulte algo angosta, no deja de ser un mínimo peaje a pagar por la línea estética de este tipo de realizaciones.
Por lo demás, con un diseño interior sencillo y con un evidente gusto retro, el Camaro ofrece un ESP con diversos modos de uso para no restar glamour a la conducción deportiva: desconexión del control de tracción (una pulsación), modo deportivo «derrapar bajo control» (dos pulsaciones) y desconexión total si se mantiene pulsado el botón durante unos segundos… entonces sí que el Camaro «derrapará a voluntad» y según las «manos» del conductor devenido en ocasional piloto.