En rojo y blanco...
Desde 1911, Opel cuenta con equipos profesionales de extinción de incendios en sus plantas productivas. El nuevo utilitario Adam, continúa con la tradición....

El utilitario Adam, versión «bomberos», junto al célebre veterano Opel Blitz que marcó toda una época.
Opel «salvavidas». Desde el «Coche del Doctor» de 1909, al camión Blitz de 1952 y al Adam de 2013, los Opel firmados por el departamento de «Vehículos Especiales» han venido dando servicio de emergencia en las plantas distintas productivas del fabricante germano: aplicaciones «112» claramente visibles en el capó, las puertas y el portón trasero del coche de estudio «rojo y blanco», así como las luces de emergencia en el techo y sendos led centelleantes en el frontal, conforman el maquillaje del Adam de bomberos, que también incorpora un interruptor de alarma de varias posiciones, además de una radio portátil «Tetra» bidireccional situado en la consola central del interior del habitáculo.
Un equipo específico que se une a las avanzadas innovaciones tecnológicas que ya se montan en el utilitario Adam (IntelliLink, iPhone Smartphone Android…) por no hablar del amplio paquete opcional, que incluye desde el volante calefactable —como los asientos delanteros—, alerta de ángulo muerto y las llantas de aleación de 18 pulgadas.
Otro detalle singularmente práctico del Adam de bomberos, se diría extrapolado del mundillo de las carreras, se encuentra en la parte trasera del habitáculo -diseñado por la compañía especializada Bösenberg- y que asegura que el petate de emergencia -desfibrilador, extintor y casco ignífugo- se mantengan en su sitio, incluso en desplazamientos de urgencia a alta velocidad.
El pionero en los catálogos de emergencia de la marca, hay que buscarlo en el Opel 4/8 CV de 1909, aquel biplaza conocido como el «Coche del Doctor», más pequeño y ágil que los modelos convencionales de la época, que debe su apelativo a la profusa utilización por los galenos, que podían así maniobrar con mayor facilidad por las estrechas calles ciudadanas.
Como en la práctica totalidad de las fábricas de automóviles, la importancia de contar con personal y equipamiento especializado, la «aprendió» Opel en sus carnes, sólo un par de años después del lanzamiento del 4/8 CV: un voraz incendio destruiría (1911) gran parte de las instalaciones de casa matriz de Rüsselsheim.
Consecuencia: Opel establecería una brigada profesional de bomberos para apoyar al, ya existente entonces, departamento de bomberos voluntarios, a la vez que desarrollaba la «bomba de agua motorizada» sobre la base del versátil camión Blitz —muy popular en la época—, con varias configuraciones de chasis, que podían llevar hasta nueve personas.
En 1952, el nuevo Blitz (extremadamente robusto y animado por un motor de carburación que se sobrecargaba), acabaría por convertirse en el prototipo de «coche de bomberos» para pequeños parques de extinción de incendios. Tan fue así, que el camión «8», basado en el Opel Blitz 1,75 t, sería el primer vehículo a motor para infinidad de parques de bomberos; muchas de cuyas unidades permanecerían en servicio hasta bien entrada la década de los 80.