La magia del «Biscione»...

Firmado por Touring Superleggera sobre el biplaza 8C. En 1952, la Casa del Portello lanzaba el C52 Disco Volante, icónica representación deportiva del «Biscione» en su época. Seis décadas después, vuelve la magia de la «astronave»...

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javier fernández
León

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«Insensible al viento». Superleggera: Elegancia y deportividad... la bandera estético-tecnológica que enarbolaron Felice Bianchi Anderloni y Gaetano Ponzoni cuando, allá por 1926, creaban en Milán —a tiro de piedra del Portello— la Touring Superleggera, una compañía especializada en dibujar las más bellas carrocerías del momento para, eso también, vestir las joyas mecánicas de una de las épocas doradas de la... Anonima Lombarda Fabbrica Automobili —Alfa Romeo, ya saben—.

Y no sólo a las exquisitas realizaciones motorísticas del Portello, también el duetto Anderloni&Ponzoni tomaría medidas a Lancia, Ferrari, Maserati y Lamborghini para perfilar algunas de las más aerodinámicas -y ligeras- carrocerías que se hayan visto en la historia del automóvil.

Hasta hoy, seis décadas después y «casi» un siglo más tarde, fieles a la premisa: «el peso es el enemigo y la resistencia del viento, un obstáculo», la carrocería Touring Superleggera vuelve a tomar carta de naturaleza en el sucesor por línea directa de aquel impactante Disco Volante de principios de los cincuenta, realizado a partir del Alfa 1900 C (158 CV) aunque con chasis tubular.

El icónico C52 renace en el XXI merced a los trazos de Louis de Fabribeckers (responsable de diseño en Carrozzería Touring) que, en escasamente una docena de meses (seis tendrá que esperar quien lo «encargue»), ha hecho realidad —para la calle— el prototipo de concepto desvelado por Alfa Romeo en el Salón de Ginebra sobre la base del 8C Competizione: motor V8 de 4.7 litros y 450 CV a 7.000 giri (49,6 metros/kilo de par máximo) unido a un cambio automático secuencial de 6 marchas en posición «transaxle» y con propulsión trasera —¡pues claro!—, para que nada perturbe el reparto de masas sobre ambos trenes, la fórmula ideal del mitad/mitad: 49% sobre el eje delantero y el 51% restante sobre el trasero, para 4,62 metros de largo, algo más de 2 de ancho (2,03 para los puristas) y 1,31 de alto. Eso sí, Alfa Romeo guarda celosamente la romana... aunque todo apunta a que no debería ser superior a la del 8C, habida cuenta la profusa utilización del aluminio y la innovadora combinación «CFRP» (plástico reforzado con fibra de carbono) en la realización del paragolpes delantero, capó, parrilla frontal y los marcos de las ventanillas traseras; a la vez que también son «ligeras» las puertas, el techo y los pilares traseros de una carrocería que, lucha tanto contra el viento -y lo vence-, como para conseguir que la nuova Disco Volante no precise más allá de 4,2 segundos para acelerar de cero a cien, que marque una punta de 292 por hora y consuma 15,8 litros de media por cada centenar de kilómetros.

Modificaciones que se traducen en unas artesanales 4.000 horas -seis meses, si lo prefieren- desde que un 8C Competizione entra por la puerta de la factoría Touring Superleggera y el Disco Volante del XXI llegue a manos del afortunado -»afortunadísimo»- poseedor.

¿Su precio? Otra incógnita, que «exclusivamente» conocerá en persona el cliente. Sólo les diré que un 8C Competizione cuesta alrededor de 180.000 euros, así que… calculen.

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Pueden estar bien orgullosos en el Mausoleo di Azzone Visconti: se mantiene la magia del «Biscione della Signoria Viscontea», mientras la «Croce Rossa in campo Bianco»... sigue luciendo en todo su esplendor.