Seat… climas del mundo
Tal parece el título de una guía turística, sólo que… en la industria automovilística, los materiales se someten a duras pruebas climáticas.
Entre 40 y 110 grados centígrados, y hasta cuatro meses de ‘estancia’ en una cámara simuladora de radiación solar, soportan las piezas de un coche antes de pasar a la cadena de montaje.
«Del desierto del Kalahari al frío de Laponia», comenta un técnico del Departamento de Calidad de Seat mientras introduce el tablero de un coche dentro de la ‘Cámara Climática’ .
Se trata, como el lector ya habrá adivinado, de confirmar que los materiales no se deterioran ni con el frío ni con el calor.
¿Y qué sucede si el coche está en una zona costera? Pues que… en la cámara de humedad y salinidad, se simulan climas costeros y de también alta montaña —sostiene Rafael Bolívar, ingeniero encargado de los ensayos— para asegurarnos que las piezas no sufran corrosión.
Eso, por no hablar de que un cliente —que los hay… y muchos— que viva en México y exponga su coche —que lo expone— día tras día al sol meridional, con lo que el fabricante deberá asegurarse que no se degrade el color de la carrocería: las piezas se someten entonces a la prueba «Xenotest», una instalación en la que se simulan los efectos de la luz solar. Según la posición que ocupan en el coche, las piezas se ensayan entre una semana y cuatro meses, para comprobar que el material no sufra un ‘envejecimiento’ prematuro.
Además de las simulaciones, Seat también envía coches a lugares remotos, con climas polares o a zonas desérticas del planeta: los vehículos permanecen allí, a la intemperie, entre uno y dos años, hasta ‘convencernos’ de que, bajo cualquier condición climatológica, ninguna pieza se deteriorará.
La exportación a 75 países del mundo, «nos indica» que… «el sol de México no es el mismo que el de países del norte de Europa, como Alemania o Suecia; pero el comportamiento de los coches tiene que ser el mismo en cualquier circunstancia. Esté donde esté», sostiene el ingeniero probador Rafael Bolívar.