Skoda Felicia. 60 años… de ‘cielo abierto’
Leipzig, marzo de 1959. ‘Nace’ el descapotable checo más popular de la historia. Aquel pionero 2+2, que abrió su techo en la «Feria de Primavera», daba el primer paso a las 14.863 unidades de este tipo que salieron de la cadena productiva de Kvasiny entre 1959 y 1964, más de dos tercios de ellas destinadas a la exportación. Ahora, el Felicia descapotable se ha convertido en una clásica pieza de colección.

Antecesor… en 1957. El Skoda 450 (4 cilindros, 50 CV), también descapotable, fue muy apreciado en Gran Bretaña y en Estados Unidos, donde se vendieron la mayoría del millar de unidades fabricadas entonces.
A renglón seguido, el Felicia presentaba un buen puñado de modificaciones técnicas, como lo muelles helicoidales que tomaban el relevo, en el tren delantero, a los resortes planos transversales que montaba el 450; también el chasis de tubo central y la carrocería completamente metálica, tenía menos vibraciones gracias a los grandes bloques silenciosos de caucho y los faros asimétricos iluminaban mucho mejor la carretera.
Además de la capota plegable de lona, Skoda ofrecía opcionalmente un liviano techo de fibra de vidrio (17 kilos).
El Felicia básico arrojaba en báscula 930 kilos y 300 de carga útil, con lo que aquel 2+2 podía alojar a cuatro pasajeros y hasta 320 litros de capacidad de maletero; medía 4,06 metros de largo, con 2,39 metros de batalla. Su cuatro cilindros en línea de gasolina (1.089 c.c.) rendía 50 CV y entregaba 75 metros/kilo de par; montaba llantas de 15 pulgadas, consumía 9 litros de media y alcanzaba 130 por hora de velocidad máxima.
En su primer año de producción (1959) ya se exportaba el 70% de las 3.251 unidades fabricadas, con lo aquel elegante convertible checo acabó ‘conquistando’ el corazón de mercados entonces tan exóticos como Ciudad de Méjico y Johannesburgo.
Un par de años después (1961), se lanzaba (Salón de Ginebra) un revisado Felicia: llamativa parrilla frontal y faros traseros en forma de gota de agua; respaldos abatibles en los asientos delanteros y un nuevo panel de instrumentos en plástico reforzado con fibra de vidrio ‘Polytex’ , con revestimiento negro de cuero artificial.
El reposicionamiento de la palanca de cambios, de la columna de dirección al túnel central, propiciaba una conducción más deportiva por la mayor rapidez de engranado, mientras el motor de 1.1 litros, que podía utilizar gasolina de 70 octanos, aumentaba su potencia en un par de caballos.
Al año siguiente (1962) el Felicia Super (1.221 c.c.) subía a 55 CV (82,6 metros/kilo de par), montaba neumáticos más anchos (5.90-15) y alcanzaba una punta de 135 por hora.
A la vez que las distintas versiones del Felicia, y en la misma cadena de montaje de Kvasiny, se producía el Octavia Combi y, en 1964, ya se habían producido 1.863 unidades Felicia y Felcia Super… antes de ‘abrochar’ la época de los Skoda con carrocería abierta, chasis de tubo central y el concepto clásico de motor delantero y propulsión trasera.
El fabricante checo preparaba una nueva generación con motores traseros, el 1000 MB; pero esa… es otra historia.