Ferrari P80 / C. Herencia… de carreras

Deportividad… en estado puro. ‘Concebido’ por el «Centro Stile Ferrari», bajo los auspicios de Flavio Manzoni, este nuevo prototipo deportivo —extremadamente deportivo— rinde culto a icónicas realizaciones en los catálogos de Maranello: 330 P3 / P4 y Dino 206 S de mediados de los sesenta.

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javier fernández
León

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Diseño… extremo. Tanto, ‘tan’ extremo, como que el P80 / C bebe en las más puras fuentes de ‘Il Cavallino’ (para nadie es un secreto que el P 4 ha pasado a la historia como el coche de carreras «más bello del mundo»); así que, Ferrari —Manzoni y su equipo— se plantearon el reto de desarrollar un nuevo ‘tipo’ de producto que, simplemente, no existía en los catálogos de Ferrari: un prototipo deportivo —muy deportivo— capaz de revivir la magia de ‘aquellos’ coches que marcaron sus propias reglas de estilo, coches de carreras… con vocación de carretera: ‘rielaborare il concetto’ competición/cliente tan en boga en los sesenta y setenta.

Si los 330 P3 y P4, y los Dino 206 S (versión de carreras) y 206 / 246 (versión de calle) representaron en su día lo más granado de la producción de la marca, compaginando la estética deportiva con el sobrio refinamiento de un coche «de calle», otro tanto sucede con la ‘musculada’ propuesta del XXI: concesiones al pasado… ‘salpimentadas’ con la intersección de superficies cóncavas y convexas.

Iniciada en 2015, la ‘gestación’ del P80 / C ha sido una de las más largas (y complejas) de cuantas haya abordado Ferrari hasta la fecha: investigación de estilo y desarrollo de ingeniería, además de exhaustivos ensayos aerodinámicos.

Construido sobre uno de los chasis ya existentes en los ‘talleres’ de Maranello, el P80 / C se convierte, sin embargo, en un coche inédito; una suerte de cautivador ‘matrimonio’ estilístico y e destreza técnica y aerodinámica.

La decisión de utilizar la plataforma del 488 GT3 (mayor batalla que la del 488 GTB «normal») permitió a los ingenieros una gran «libertad creativa», traducida en un puesto de conducción más avanzado y, en consecuencia, una zaga mucho más alargada, con la ‘poderosa’ sensación que propician unos generosos abombamientos en los pasos de rueda.

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Resultado: perfil aerodinámico herencia ‘T-wing’ del monoplaza F1 de 2017; eso, y las posibilidades permitidas porque el coche está exclusivamente homologado para rodar en pista: llamativo alerón zaguero de fibra de carbono, generoso equipo de rodaje (llantas de 21 pulgadas) y desaparición de los clásicos faros… reducidos a «meras ranuras» frontales, que recuerdan poderosamente a las carcasas de refrigeración del 330 P4… ¡la locura!, de una versión «única». ¡Auguri! .