1,7 billones de litros de agua
La opción de construir nuevos embalses reabre el debate en una provincia que tiene pantanos con capacidad para 1.765 hm3
En pocos sitios como en la montaña leonesa se conoce la realidad de un pantano. Una realidad compleja, cargada de posibles interpretaciones y de hipotéticos balances. En los grandes embalses de la provincia existe una capacidad total de 1.765 hectómetros cúbicos, lo que traducido en litros da una cifra realmente impresionante: 1,7 billones de litros. Toda una riqueza en tiempos en los que el agua escasea cada vez más y con un futuro por delante en el que los expertos en política internacional auguran que será precisamente el líquido elemento y su control el detonante de las grandes guerras del Tercer Milenio. Pero también es una riqueza poco tangible porque el agua es quizás el último de los recursos naturales sobre el que no existe un precio contante y sonante para quién lo tiene.
En el caso de la provincia la construcción de los grandes pantanos -”a los que habría que unir otra decena de presas relevantes aunque no comparables con los grandes embalses-” ha tenido mucha importancia en el siglo XX. Por una parte en forma de traumática deslocalización, como se diría ahora en un lenguaje políticamente correcto, de miles de personas que perdieron sus raíces, su hogar, su forma de vida.... su todo para buscarse otra manera de vida con una maleta como única garantía. Pero para otra parte de la provincia los embalses han supuesto una auténtica revolución en forma de regadíos que cual maná cambiaron radicalmente la vida a otras miles de familias.
Los defensores de estos grandes pantanos plantean siempre como primer aval esa riqueza generada y también el control de los cauces tanto para garantizar un caudal todo el año como para evitar las avenidas en tiempos de mucha lluvia o de deshielo. Se calcula que la existencia de los pantanos ha elevado de un 9% el control natural sobre las aguas al 40% actual. También figura como importante beneficio la generación de energía renovable y el uso doméstico del líquido elemento. Sobre la repercusión económica de los embalses se cifra en un 6% del PIB el valor añadido que generan en España.
Pero la existencia de los pantanos tampoco está exenta de polémica. Por una parte su construcción ha supuesto un ataque medioambiental en zonas especialmente sensibles como las de la montaña leonesa. El caso de Riaño, dentro del Parque Regional de Picos de Europa, es el más palpable, pero no el único.
También existen efectos colaterales en forma de cambios notables en el hábitat. Son numerosos los estudios que destacan las modificaciones climáticas, con un importante incremento en el número de días con niebla en su zona o con daños a la agricultura porque el exceso de humedad en el ambiente incrementa el efecto de las heladas.
Y sobre los pantanos siempre está la duda del riesgo. No muy lejos ocurrió la tragedia de Ribadelago hace ahora 51 años.