Diario de León

Unidas en la lucha

Sandra Ibarra y Luz Casal. Ambas suman esfuerzos en la salud y en la enfermedad. Aseguran que no viven pensando que tienen cáncer cada vez que les duele algo

Publicado por
Arantza Furundarena
León

Creado:

Actualizado:

Hará unos dos años de aquello. Sandra Ibarra se disponía a asistir junto a su novio, el periodista Juan Ramón Lucas, a una reunión relacionada con su Fundación de Solidaridad frente al Cáncer cuando, al entrar en el recinto, se encontró con algo inesperado. El sonido de un piano y, de pronto, la figura de Luz Casal cantando en vivo su tema favorito: Quiero ver el rojo del amanecer , un nuevo día brillará.... Sandra miró a Juan Ramón y se encontró con una amplia sonrisa. Era una sorpresa especialmente preparada para ella. Y se le saltaron las lágrimas. Todavía se emociona al recordarlo. El pasado lunes, esta modelo que ha sobrevivido a dos leucemias, celebró en Madrid, junto a la propia Luz Casal y a la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, la entrega de la segunda edición de las Becas ghd . En total, 240.000 euros destinados a cinco proyectos de investigación relacionados con el cáncer de mama.

Sandra Ibarra ha logrado una especie de cuadratura del círculo al unir dos conceptos como la estética y la belleza, vinculados a su profesión de modelo, con algo tan tremendo como la enfermedad del cáncer, contra la que lleva luchando desde los veinte años. Por ese efecto mariposa de la solidaridad moderna, cada vez que una mujer compra una plancha para moldearse el cabello ghd Pretty in Pink , la Fundación de Sandra Ibarra recibe diez euros, que luego son destinados a una serie de becas para proyectos de investigación del cáncer de mama, previamente seleccionados por el Comité Científico de la Fundación junto con la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva.

Personas renovadas.

«El cáncer nos ha sentado muy bien», afirmó Ibarra convencida. Y puede sonar fuerte, pero no es la primera famosa que hace una reflexión semejante. «A mí desde luego no me ha quitado ninguna de mis cosas buenas y en cuanto a las regulares creo que las he suavizado un poco. Quiero pensar que ahora hasta soy un poquito mejor persona», explicó Luz Casal, ya totalmente recuperada. «Creo que no hace falta que diga cómo me encuentro, porque ya me estáis viendo», bromeó la cantante.

El acto de entrega de becas lo presentó Juan Ramón Lucas, pareja de Ibarra y, en palabras de ella, «lo mejor que me ha pasado en la vida». Desde este verano no vive «pensando que tengo cáncer cada vez que me duele algo». Y lo mismo afirma Luz Casal: «Yo del cáncer no me acuerdo para nada».

«Me niego a vivir con miedo», remata Sandra, una rebelde activista de la lucha contra el cáncer, muy crítica con los tópicos que existen en torno a esa enfermedad. «No hay vida después del cáncer, como dicen. Hay vida durante el cáncer -”puntualiza-”. En todos estos años he conocido a personas que lo han superado y a otras que han fallecido. Pero he visto casos de gente cuyos últimos años, pese a estar enfermos, fueron los más intensos y completos de su vida. Esto se llama cáncer y no hay que ocultarlo».

Luz Casal no lo hizo. La conmovedora carta abierta que escribió a sus fans sirvió de consuelo a muchas personas que sufrían, como ella, las secuelas de la quimioterapia. «Mis venas están quemadas. Mis ojos vagos y llorosos. Mis huesos doloridos. Mis músculos lentos. Mi cerebro perezoso. Mi estómago resentido... Y mi cabeza, ¡calva!», declaró la cantante con valentía. «Pero lo que vivo yo lo han vivido y lo viven otros», zanjó.

«Me quedé sin saliva»

Lo de Sandra Ibarra más que para una carta, da para un libro.

Ella ha roto varias veces las estadísticas. El segundo trasplante le secó las córneas hasta el punto de que sólo le permitía abrir los ojos una hora al día. Le aseguraban los doctores que, debido a un medicamento muy agresivo, nunca más volvería a crecerle el cabello ni las cejas ni las pestañas. Se equivocaron. Hoy todo aquello es sólo un recuerdo. Sandra se siente llena de salud; además de dirigir su Fundación, continúa activa como modelo y presentadora, pero ahora por una buena causa, «me paso las veinticuatro horas hablando de cáncer. Pero no me siento triste ni deprimida. Yo pertenezco al equipo de los optimistas».

tracking