Camila, según San Matthew

La modelo brasileña Camila Alves, alegre, pero implacable, ha metido en vereda al ligón Matthew McConaughey, el hombre más sexy del mundo

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Arantza Furundarena
León

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El hombre más sexy del mundo, según algunas publicaciones, el más afamado casanova de Hollywood, según otras, ha sentado (de momento) la cabeza y se ha convertido en un abnegado padre de familia. ¿La razón? La razón es morena, mide casi 1,80 de estatura y se llama Camila Alves. «Si no te ves formando una familia conmigo, mejor lo dejamos y quedamos como amigos». Eso fue lo que le soltó esta exuberante brasileña a Matthew McConaughey al poco de empezar a salir con él. La respuesta que le dio el actor es más que evidente. En menos de cuatro años de relación, la pareja, que nunca ha pasado por el altar ni el juzgado, ya tiene dos hijos: Levi, de veinte meses, y Vida, de dos meses y medio. Y, lo que es más importante, una relación sólida y un hogar estable.

No era la primera vez que Camila Alves visitaba España, pero sí la primera que llegaba a Barcelona junto a su madre y su hija recién nacida, y se tomaba un respiro para recorrer la ciudad como una turista más. «¡Adoro a los catalanes!», exclamó a modo de resumen antes de embarcar en otro avión rumbo a París, donde la esperaba una sesión de fotos. La modelo, de 27 años, amadrinó un espacio exclusivo de la firma italiana Pinko situado en Jean Pierre Symbol , una de las tiendas más emblemáticas de la Diagonal.

Era la primera aparición pública de Camila tras haber dado a luz a Vida, y tanto Pietro Negra, fundador y presidente de Pinko, como Jean Pierre Bua y Lluís Balaguer, dueños de la tienda, se mostraban admirados de la rapidez con que la top ha recuperado la figura. «No crean, llevo mucho envoltorio, y todavía me queda bastante trabajo para llegar al nivel de Gisele Bundchen».

Lo cierto es que, a pesar de su modestia, Camila Alves al natural es una morenaza impactante. Su pelo largo, oscuro y ondulado y sus ojos negros recuerdan a Penélope Cruz, que casualmente fue novia de Matthew McConaughey antes que ella. «Vivo y respiro Penélope», confesó el actor en una entrevista.

Pero de aquella pasión no queda ya más que un dulce recuerdo. Muy dulce, porque Pe y Matthew han logrado salvaguardar la amistad. «Conozco a Penélope -”afirma Camila con una sonrisa-”. Y es fabulosa. Me parece elegante, sencilla, simpática... Ella, su madre y su hermana han pasado por nuestra casa. Su madre se ha hecho amiga de la mía y hasta han cocinado juntas. ¿No es increíble?» (Lo es). «Los españoles pueden estar bien orgullosos de que una mujer tan extraordinaria les represente tan bien por el mundo», insiste Alves con respecto a Cruz.

«Vida no ha cambiado»

Camila habla un inglés muy americano y fluido y también se defiende en español. Y en cualquiera de esos idiomas y, más aún, en el suyo propio, es lo que se dice la alegría de la huerta. Cuenta que ha llegado a Barcelona con Vida, su hijita, de la que no puede separarse porque aún la está amamantando.

«El nombre de Vida lo teníamos clarísimo Matthew y yo. Incluso, antes de que naciera Levi, sabíamos que si era niña le pondríamos Vida porque es simple, pero rotundo, lleno de fuerza y energía. Y porque la niña además al nacer nos ha dado mucha vida». Ella y Matthew no quisieron conocer hasta el final el sexo del bebé. «Vivimos en una época en la que puedes averiguarlo casi todo. Apenas hay espacio para la sorpresa.Y a mí me gusta que me sorprendan, sobre todo con un regalo así», explica Camila. «Mi hombre». Así se refiere esta brasileña a Matthew McConaughey. Con él y con sus dos hijos comparte una preciosa casa en Malibú, a una hora y media de Hollywood. Ella define su hogar como «un paraíso ideal para los niños. Tenemos playa, montañas, mucha naturaleza e incluso un huerto donde plantamos frutas y maíz». Los McConaughey dan a menudo una imagen de familia feliz y casi perpetuamente ociosa. .

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Además de tener las ideas muy claras, Camila es, pese a detestar la palabra estrés, una hiperactiva infatigable. Además de trabajar como modelo, presenta un concurso de peluqueros en un canal norteamericano y aún le queda tiempo para diseñar bolsos y complementos y venderlos en una web que comparte con su madre. «La verdad es que no sé qué haría sin ella. Sólo tiene 55 años, es muy vital y me ayuda mucho con los niños y con todo mi trabajo», admite la guapa modelo.