Publicado por
Ruth de andrés
León

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enóloga

Ya sabemos lo dados que son los franceses a complicar las cosas y a engrandecer los más nimios asuntos. Estas complicaciones atraen a la gente y crean adeptos. Pero lo mejor es que son eficaces. Con el vino más que con ninguna cosa.

Un buen ejemplo son las degustaciones en primeur que ahora mismo se están produciendo en Burdeos. Las catas en primeur tienen lugar en las principales bodegas bordelesas y en las más importantes casas de negociants cada año por estas fechas. El negociant es una figura que se creó en Burdeos y que sirve de nexo entre la bodega y el mundo, debido a la necesidad imperiosa de exportar que existe en esta zona. Como es imposible que la región de Burdeos se beba todos los vinos que produce, el negociant se encarga de venderlos, promocionarlos y llevarlos a cualquier parte del mundo siempre con el apoyo de la bodega. Pero como decía, en estos momentos las bodegas presentan a sus principales compradores los vinos de la vendimia anterior, los vinos nuevos. Vinos que por supuesto están sin terminar de hacer y a los que les queda un largo camino por recorrer; sin embargo, la expectación que se crea es enorme lo que sin duda propicia su venta y su promoción.

En general los vinos de Burdeos tienen una larga evolución y necesitan años y años antes de ofrecer lo mejor de sí mismos. Por eso, estas catas tan prematuras no permiten a los neófitos hacerse una idea clara de lo que realmente esos vinos pueden llegar a ser. La razón es muy simple: estos vinos en primeur son sobre todo amaderados, con un aroma intenso a barrica porque la verdad es que son muestras de barrica aún sin embotellar. Por eso, resultan ásperos, sin pulir e intensos. Sin embargo, se percibe ya una estructura y una complejidad que acompañarán al vino durante toda su vida. En estos encuentros no se catan un par de vinos, se catan cientos; así nos hacemos una idea de lo que ha sido la añada y lo que podemos esperar de ella.

A menos que seamos grandes expertos con una memoria prodigiosa, sinceramente, es muy difícil adivinar que llegarán a ser estos vinos. Para que estas sesiones de cata sean útiles, hay que probar y probar y sobre todo recordar y recordar para llegar a entender la evolución de esos vinos e irlo comprobando año tras año.

La gente que se reúne en Burdeos para estos maratonianos eventos es gente experta que sabe discernir y leer entre líneas lo que dará de sí la cosecha. Hace ya bastantes años, que los avezados bordeleses invitan además de a sus compradores a los periodistas más reputados de cada país. Así se aseguran un artículo que va creando expectativas entre los futuros clientes.

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De la impresión que se lleven estos compradores y los periodistas especializados que les acompañan dependerá la fama de la añada y su cotización. Es así como, al menos cuatro años antes de que salgan al mercado, se fijan los primeros precios y como se va corriendo la voz sobre que productores han hecho mejor los deberes y quienes han logrado los resultados más pobres. Y por las noticias que nos llegan, parece que el 2009 promete.