Mercedes V8, futuro motor del S 63 AMG
El primer motor de desarrollo interno -”no como una mera «evolución»-” firmado por AMG, el preparador de culto de Mercedes, ya tiene ubicación: bajo el capó delantero del futuro -”en septiembre-” S 63 AMG que, por aquello de la antañona magia, su primera foto oficial presenta la misma decoración del aquel 300 SEL AMG (428 CV en 1971) que marcara el inicio de la fructífera unión entre ambas compañías.
V8 a 90º, inyección directa de gasolina, dos turbocompresores -”uno por cada fila de cilindros-” integrados en el colector de escape, que giran 185.000 vueltas y soplan 1.750 kilos de aire por hora, refrigerados por una batería de intercambiadores térmicos aire-agua.
Esta nueva perla de AMG se declina en dos potencias: 544 CV y 81,6 metros/kilo de par y una segunda versión -”se diría SLS-” de 571 CV y 91,8 metros/kilo (mayor presión de sobrealimentación, de 1 a 1,3 bares).
Con, además, unas sugestivas cartas de presentación: 4,5 segundos en aceleración de cero cien y 250 por hora de punta en el primer caso y 4,4 segundos y 300 por hora en el segundo. Unidos a la caja de cambios deportiva automática-secuencial de 7 velocidades (Speedshift Mct), en ambos casos la media de consumo se sitúa en 10,5 litros por cada centenar de kilómetros y emiten un 28,5% menos de CO2 que los actuales S 63 AMG. La utilización «masiva» del aluminio, ha permitido dejar el peso del conjunto motor-cambio en sólo 204 kilos.
Fieles a la filosofía: «un hombre, un motor», que se ha venido cultivando en AMG desde los inicios de la compañía, también este nuevo V8 Biturbo se monta totalmente a mano, manteniendo unos estrictos controles de calidad y con la estampación de la propia firma del técnico que lo ha realizado en la característica placa AMG que se fija en cada unidad.