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León

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Si en pleno 2010 se ve en un escenario en la plaza de España a Germán Coppini, Nacho García Vega, ex Nacha Pop -”nunca podrá volver Nacha Pop-”; Rafa Sánchez, voz de La Unión, que estos sí siguen en plan infinito; Mercedes Ferrer, Nacho Campillo, con ese Tam Tam Go, que aparece al igual que desaparece; y con un actual eterno como es Nacho Mastretta, al que da la sensación de que cada vez es un músico más desaprovechado, es que hay movida en la Gran Vía.

Uno de los actos centrales de la conmemoración del centenario de la Gran Vía consistió en eso. En rescatar las canciones de los 80 con algunos de sus protagonistas. Eso sí, en una Gran Vía, sembrada de alfombra azul de arriba abajo, en la que un poco más arriba estaban cantando a su aire y talento Pastora Soler, Diana Navarro o la mítica Esperanza Roy. Y un poquito más allá, los de los musicales, que cuando soltaron las canciones de Mamma Mía! pusieron a bailar a todo el personal.

Todo era interesante porque, si esa calle madrileña es pura vida, si le inyectas un poco de marcha ya se convierte en tormenta de celebración.

Pero lo mejor es poder ver en un gran cartel de los cines Callao, como en los carteles de antes, como los de Velasco, a Ava Gardner y Clark Gable (pronúnciese como se quiera o mejor como antes-¦) en Mogambo . Sí, proyectan Mogambo. Y aún mejor, es que no es una campaña de escaparate sino de contenido. Y saber que se trata de un proyecto dentro de estos actos citados en los que se rescatan películas emblemáticas de épocas en las que ir al cine era todo un acontecimiento.

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Allí, en esa foto, en la que Ava mira al frente y Gable a ella, se resume la magia de un celuloide que ya no existe ni en planteamiento ni siquiera en la presencia de esas salas que fueron desapareciendo como si se consumiera la ilusión por la cultura. Gran Vía no es, precisamente, un ejemplo de conservación, pero, al menos, el homenaje es tan oportuno que hay que estar atentos no sea que el animal más bello del mundo se baje del cartel a tomarse algo en Chicote. Que se lo conoce de pe a pa. Que este sí sigue ahí en Gran Vía, como el mejor resumen de este cóctel que es la calle que nunca duerme.