Alma de SUV + cuerpo de monovolumen = Urban Cruiser
Toyota aborda tres segmentos con todo un «pluriempleado»
Tres en uno. Con el Urban Cruiser, Toyota abarca tres escalones de mercado: utilitarios, pequeños monovolúmenes y SUV-¦ no es pequeño el reto, ni el atrevimiento del fabricante nipón.
Con una tarifa «picando al alza», que selecciona opciones de compra y sitúa al Urban Cruiser entre esos modelos con marchamo de distintos , a la vez que le permite compartir apellido -“Cruiser- con uno de los todoterreno de referencia en los catálogos de su fabricante -”incluso hay una versión 4x4-” nuestro protagonista no deja indiferente por, entre otras cosas, una estética diferenciada y una facilidad de conducción marca de la casa en la generalidad de los catálogos de Toyota.
Con estas premisas, y el motor turbodiésel de 90 CV, conviene señalar que la versión de tracción total (el mismo sistema que monta el RAV4) se adecua al rodaje por pistas no excesivamente complicadas o, lo mejor, por carreteras en delicado estado de adherencia «invernal». Los 14 centímetros suplementarios de altura libre al suelo, respecto a la versión de tracción delantera, ya son una garantía para circular por zonas complicadas, aunque también habrá que estar dispuestos a desembolsar 2.000 euros «a mayores» por el Urban Cruiser 4x4.
Estéticamente reconocible al primer golpe de vista como un polivalente «distinto», por el susodicho mestizaje de tres segmentos, lo primero que llama la atención es el remate zaguero y, nada más situarse ante el volante, por una postura de conducción alta, ergonómica y con los mandos bien situados. Sin concesiones superfluas -”también marca de la casa-” al interiorismo del Urban Cruiser no le sobra, ni tampoco le falta, ningún elemento para hacer agradable la vida a bordo: buena accesibilidad, asientos cómodos, sobre todo por la sujeción lateral de sus respaldos, volante bien situado -”tampoco le vendría mal un aro pelín más grueso-” y profusión de huecos portaobjetos, con doble guantera frontal en la parte derecha del salpicadero. A la vez que los 314 litros de capacidad del maletero son también un buen complemento de utilización práctica, por mucho que el umbral de carga resulte demasiado alto. También la banqueta deslizante trasera -”sólo en la versión de tracción delantera-” permite organizar ocasionalmente a voluntad la zona de carga.
Para la versión de gasolina -”nuestra unidad de pruebas-”, Toyota echa mano de un también pluriempleado en sus catálogos: el tetracilíndrico 1.33 VVT-i de distribución variable y 101 CV que, unido al cambio manual de 6 marchas y a una confortable suspensión, se revela dinámicamente eficaz y fácil de manejar que, con la guinda del sistema «Start&Stop» homologa 5,5 de consumo medio (120 g/km de CO2).
Dos niveles de equipamiento configuran la gama Urban Cruiser: Live y Active, y todas las versiones montan de serie 7 airbag (incluido el de rodillas para el conductor), reposacabezas delanteros activos, control de estabilidad, retrovisores exteriores calefactados y con ajuste eléctrico, rueda de repuesto de emergencia y radio con CD y MP3. La terminación Active suma el airea acondicionado, volante forrado en piel, faros antiniebla, llantas de aleación (16 pulgadas). El climatizador, el arranque sin llave y los cristales traseros oscurecidos, son opcionales.
En definitiva, que el Urban Cruiser, con su incursión estético-práctica en tres segmentos, puede convertirse en una buena opción de compra para quienes pretendan un coche útil por el que, eso también, habrá que estar dispuestos a desembolsar «algo» más.