Diario de León

Un balcón sobre los Pirineos

El Parador de Bielsa propicia la visita al Pirineoademás de una cálida sensación de bienestar, paz y sosiego

Publicado por
r. barrocal
León

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En el fondo del valle de la Pineta, en pleno parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y a tan sólo 34 kilómetros de Francia encontramos el parador de Bielsa, un refugio de montaña ideal para empaparse de la esencia natural de cada rincón de la cordillera.

Ubicado en un enclave paisajístico declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, este acogedor parador ofrece al huésped una cálida sensación de bienestar, paz y sosiego, perfectamente combinable con la práctica de los deportes más atractivos.

Los amantes de la naturaleza, por tanto, disponen en Bielsa de un sinfín de posibilidades destinadas a explotar al máximo un entorno mágico. Los parajes del Monte Perdido ofrecen, además del tradicional senderismo, la práctica y el disfrute de actividades tan atractivas como las rutas -˜verdes-™ en vehículos 4x4, los paseos a caballo, el montañismo, la escalada o los trayectos -˜campo a través-™ con bicicletas de montaña. El aire puro de los Pirineos propone a los más atrevidos la práctica del parapente y las limpias aguas de ríos como el Cinca se ofrecen para deportes acuáticos como el rafting o el piragüismo.

La riqueza natural del paisaje de Bielsa se completa con una amplia oferta cultural y de excursiones a los alrededores del parador. Los viajeros pueden acercarse a la localidad de Bielsa (a sólo 14 kilómetros) donde es recomendable visitar el Museo Fotográfico y Etnológico; o a la hermosa villa medieval de Ainsa (a 50 kilómetros), declarada conjunto histórico artístico. Cualquiera de las dos puede ser un punto de partida interesante para continuar por alguna de las rutas del románico de Huesca, centradas en las localidades de Tella (con una rica tradición relacionada también con la brujería), Bestue, Fanlo, los Valles de Gistain y Plan.

Los platos más sabrosos

Tanta actividad y deporte seguro que despiertan en el viajero un voraz apetito. El restaurante de este especial refugio recoge la esencia de la cocina del Alto Aragón destacando platos tan tradicionales y sabrosos como las migas aragonesas, el ternasco asado o la trucha del Cinca a lo fino. La oferta gastronómica del parador se completa con un menú especial para quien quiera conocer a través del paladar la historia culinaria del Valle de Bielsa. Se trata del Arte Breve de Cocina, un menú que incluye auténticas joyas de la cocina oscense como las chiretas del Valle del Cinca, el cardo con bacalao en salsa de almendras, el cabrito guisado con salsa de huevo o las tradicionales Pasteras Belsetanas rellenas de Mermelada de Violetas.

Más moderno y acogedor

Las últimas reformas del parador han permitido contar con mejores accesos, reforzar las infraestructuras interiores, ampliar las instalaciones hasta sumar las 39 habitaciones actuales y cambiar la decoración incluyendo elementos que incrementan la sensación de calidez del espacio. Así, en el parador predominan los textiles en tonos verdes y rojizos y los muebles de diseño lineal y sencillo, que se completan con un guiño especial al arte gracias a algunos de los más notables óleos del pintor de la zona, Beulas. Se trata, en definitiva, de un entorno con todas las comodidades, que contagia la maravillosa sensación de estar en casa.

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