El renovado buque insignia
Saab 9-5. El fabricante añade tres motores a la gama del nuevo 9-5 Sedan
Optimización de la herencia. Si hace escasamente nueve meses se cernían negros nubarrones sobre Saab, el artesanal constructor sueco que gusta de beber en fuentes aeronáuticas, el horizonte se ha despejado tanto desde entonces que la renovada Saab, ahora en manos del pequeño fabricante holandés Spyker tras una veintena de años en la órbita de General Motors, remonta poderosamente el vuelo.
Mientras se anuncian para dentro de dos años sendos modelos de «desarrollo propio»: un 9-3 completamente nuevo y el compacto 9-2, la segunda generación del buque insignia 9-5 adopta nuevas mecánicas y, sobre todo, una innovadora estética que poco tiene que ver con realizaciones anteriores, por mucho que sigua compartiendo plataforma con el también reciente Opel Insignia.
Con una docena de años a la espalda, el nuevo 9-5 pone su punto de inflexión estético en una zaga muy berlina de tres cuerpos, con un maletero singularmente perfilado (535 litros de capacidad) y con un diseño que se aleja de la moda «coupé cuatro puertas» que tanto impera últimamente en el segmento de militancia: infinidad de luces LED y un tamaño que supera ligeramente los 5 metros, personaliza el estilismo de un modelo, el 9-5, que tampoco le hace ascos al «ADN Insignia».
También se han llevado a cabo significativos avances en ergonomía y aprovechamiento del espacio interior: salpicadero envolvente, botón de arranque y freno de estacionamiento eléctrico, optimizada postura de conducción y mayores posibilidades de regulación de los asientos. Eso, por no hablar el generoso espacio del que ahora disfrutan los ocupantes de las plazas traseras.
Si la oferta básica en gasóleo continúa siendo un efectivo 2.0 TiD de 160 CV, la gran novedad viene de la mano del 2.0 TTiD un biturbodiésl de 190 CV que, además, se convierte en el primer diésel de Saab que monta tracción integral XWD (opcional). Sus cifras prestacionales resultan de lo más contundentes: 40,6 metros kilo de par desde sólo 1.750 vueltas; 8,4 segundos para acelerar de cero a cien y 6 litros de consumo medio.
La gracia de este nuevo motor en la gama del 9-5 viene dada por el sistema secuencial de dos fases, que utiliza dos turbocompresores de diferentes tamaños capaces de dirigir el flujo de escape entre ambas turbinas.
A baja velocidad el turbo pequeño mantiene constante la presión de sobrealimentación independiente de la carga del motor en cada momento. A velocidad media, ambos turbocompresores mantienen la presión mientras que a alta velocidad, solamente se activa el turbo grande.
Así, esta tecnología ofrece al conductor «lo mejor de dos mundos»: un gran par-motor instantáneo a bajas revoluciones (mucha elasticidad de uso) mediante un turbo de muy poca inercia, y gran entrega de potencia y también «mucha» respuesta a regímenes de giro altos.
En el apartado de gasolina, contenido 1.6 Turbo (180 CV) se convierte, con más de 112 caballos/litro, en uno de los motores de serie más potentes de su categoría; tiene un par-motor de 23,6 metros/kilo entre 2.200 y 5.500 vueltas; acelera de cero a cien en 9,5 segundos y su consumo medio se cifra en 7,8 litros (179 g/km de CO2).
Por lo demás, la oferta BioPower E85 (85% de bioetanol, 15% de gasolina) entrega 220 CV en el tetracilíndrico de 2.0 litros de cilindrada. Está disponible en tracción delantera o integral XWD en todas sus versiones.