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León

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Si durante el siglo XX un total de diecinueve pueblos leoneses echaron el cerrojo por despoblación, en los albores del siglo XXI hay 88 localidades con los días contados porque no sobrepasan la decena de habitantes, según la Diputación provincial. La dotación de servicios básicos no garantiza la continuidad humana en estos pueblos, que suponen el 6,2% de los pueblos leoneses.

De hecho, ocho de estos pueblos están despoblados, con cero habitantes en su padrón municipal desde hace más de una década aunque no han llegado a desaparecer como entidades locales. Se trata Los Montes de la Ermita, Urdiales de Colinas, Santibañez de Montes, Folgoso del Monte, Hinojo, Santa Lucía de Valdueza, La Treita y Paradela.Otros perviven con habitantes empadronados que explotan su patrimonio comunal. Más de la mitad de estas localidades -”49-” tienen empadronadas entre seis y diez personas, un total de 39 cuentan con un padrón que oscila entre los cinco y un habitante.

Las zonas de montaña y en concreto las más angostas del Bierzo y Omaña, además de subcomarcas como La Tercia, son las más afectadas por este proceso de despoblación definitiva en el mundo rural leonés. Ancares, el Valle del Oza y los Montes de León son, dentro de la comarca del Bierzo, las áreas que más drásticamente y de forma más generalizada sufren este proceso de vaciado de pueblos que arrancaron el siglo XX repletos de gente.

Ni Villablino y Babia, por un lado, ni el área que comprende el partido judicial de Sahagún tienen pueblos que estén por debajo de los diez habitantes en inminente riesgo de extinción como núcleos habitados.

De este mapa de la despoblación más extrema se desprende que la situación geográfica y particularmente la altitud son factores determinaron el languidecimiento demográfico del que no se han podido recuperar en uan sociedad, la del siglo XXI, cuya tendencia es la concentración en ciudades.

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Según los expertos, los pueblos de menos de diez habitantes pervivirán únicamente como segunda residencia durante una generación. Con ellos se extingue una forma de vida. Una cultura irrepetible.