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León

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Xavier Sala i Martín, uno de nuestros más reconocidos economistas (también uno de nuestros más reconocidos culés, pero nadie es perfecto) dejó escrito en una de sus mejores obras de divulgación que la tarea de los economistas no es adivinar lo que va a pasar sino explicar lo que pasa en la economía. Parafraseándolo a mi oficio, diría que la tarea del sociólogo no es la de adivinar qué va a pasar con los indignados , sino la de explicar qué está pasando con este movimiento. Para mí, lo digo sabiendo a lo que me arriesgo, lo más sorprendente no es la deriva violenta y antidemocrática que está prevaleciendo, sino la génesis de la simpatía mayoritaria (inicial, al menos) por el movimiento que dan las encuestas. Porque, al parecer, esa simpatía deriva de que la mayoría entiende que existen razones para la indignación. Y no repara en si las alternativas que proponen los indignados se tienen o no de pie, ni si su procedimiento es o no compatible con la convivencia. De la democrática o hasta de la convivencia a secas.

Porque la deriva manifiestamente incivil por la que se ha deslizado el movimiento no tiene nada de sorprendente. Ahora que hemos visto a qué conducen tanta comprensión y tanta tolerancia ante los primeros brotes de ilegalidad (como por ejemplo, la propia acampada en Sol) es hora también de preguntarse si la propia filosofía inspiradora del movimiento, en su versión más inocente, era merecedora de aquellas. Porque lo único que han dejado en claro -”y la probable causa de la simpatía inicial-” son las cosas que no les gustan. En cambio, no está claro por qué no les gustan, qué proponen para cambiarlas y cómo se proponen hacerlo. Pero lo poco que dicen sobre el por qué de los males (todos menos ellos tienen la culpa), el qué de los remedios (una papilla de anarco-comunismo iletrado) y el cómo (de momento, ocupando el espacio público y hostigando a los representantes democráticamente elegidos) nos lleva a una buena pregunta: el quién. ¿Quiénes son, cuál es su patente de legitimación, por qué -”aparte del ruido que hacen y los inconvenientes que causan-” hay que atenderles? Que cada uno se lo pregunte y se lo responda.

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