De casta le viene al galgo
«Yo era el nieto preferido de mi abuelo, porque era el último y el único que siguió sus pasos», cuanta Pablo Ossorio cuando recuerda a su abuelo Darío, que vendía vino a granel a Galicia y sobre todo destilaba aguardientes en su bodega familiar de Carracedo del Monasterio. Darío Ossorio, que vivió 97 años, tuvo cuatro hijos y ninguno de ellos se interesó por la viticultura. Sus cuatro hijos han tenido ocho nietos y tuvo que ser Pablo, el más pequeño, en donde prendiera por fin la pasión por la uva. «En nuestra familia, con el vino se perdió una generación, así que mi abuelo estaba orgulloso cada vez que le contaba mis viajes». Y es que Pablo Ossorio se ha recorrido medio mundo en busca de los mejores vinos. Italia y Argentina, pero también Chile y Sudáfrica o China, son algunos de los lugares que recorrió antes de convertirse en director técnico de Murviedro. Ossorio está convencido de que su periplo le volverá a traer de vuelta al Bierzo en algún momento. No en vano, Murviedro está colaborando con bodegas de otras regiones vinícolas de España como Rueda y tiene en mete recalar en el Bierzo.