el bono bueno
El bono bueno, el bono-bus... Eso decía un viejo eslogan de la empresa municipal de transportes de Madrid, la EMT. Pero, además de éste, hay otros bonos interesantes en el mercado. Bajo el epígrafe de bonos se suele integrar toda una panoplia de títulos de renta fija emitidos tanto por el Estado como por empresas. En realidad, el Tesoro español distingue los diferentes plazos de vencimiento con denominaciones distintas. Las letras son los títulos que vencen entre 3 y 18 meses. Los bonos propiamente dichos son títulos a medio plazo, hasta 5 años. Finalmente las obligaciones son los que tiene la vida más larga. Entre 10 y 30 años.
Los precios de todos estos activos públicos han bajado de forma inmisericorde en los últimos meses. Los inversores internacionales han huido de España y de los demás países periféricos europeos, lo que quiere decir que los precios han bajado y su rendimiento ha subido. Al tiempo, el dinero busca refugio en las economías centro o norte europeas más solventes. De hecho, ofrecen rentabilidad negativa los bonos a corto plazo de Alemania, Holanda, Suiza, Dinamarca y Finlandia. El dinero, que no se casa con nadie, busca la seguridad de la deuda emitida por estos países, aunque tengan que pagar por ello. La semana pasada, por primera vez en la historia, Alemania ofreció rentabilidad negativa en una subasta de bonos a dos años.
También el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera colocó la semana pasada títulos (letras a 6 meses) con rentabilidad negativa. Es la primera vez que ocurre. La seguridad está en esos países. Por el contrario, las altas rentabilidades hay que buscarlas en países a los que la crisis haya maltratado en exceso. España es uno de ellos. Numerosos analistas coinciden en que, en estos momentos, es muy interesante la deuda corporativa y los bonos públicos españoles. Algún experto, en tono humorístico, se refiere a ellos como los oportunibonos .
Es la hora de los valientes. Comprar deuda pública o privada española es asumir un riesgo, pero no demasiado elevado. Es buena inversión para todos los que crean que España tiene capacidad suficiente para pagar sus deudas religiosamente. Para todos los que crean que España cumplirá sus compromisos y no habrá quita en su deuda ni salida del euro.
Las altas rentabilidades que ofrecen los títulos a todos los plazos compensan los riegos que se asumen. Pero los expertos recomiendan especialmente los vencimientos cortos y medios que los largos. Esta semana pasada el Tesoro colocó bonos a dos años al 5,3 por ciento, títulos a 5 años al 6,5 y obligaciones a 7 años al 6,79 por ciento. La rentabilidad de los bonos de referencia a diez años supera el 7 por ciento en el mercado secundario. Son rendimientos realmente atractivos. Con cierto peligro, pero con innegable atractivo.