para ellos
De la oficina al tacón
Las propuestas abarcan desde el oficinista visto por Carven hasta el hombre que calza tacones de Walter von Beirendonck pasando por el artista de Christian Lacroix. Es la moda que propone París para ellos. Apta sólo para los menos preocupados por lo que dirán. Carven trasladó la infancia a la oficina.
En un escenario con un escritorio, los modelos visten verdugos, pantalones de uniforme revisitados y jerséis de punto. El infantil empleado ejemplar se abre al color: el gris de los primeros modelos de chaqueta y pantalón pirata deja pasó a brillantes tonalidades como el rojo anaranjado, el azul eléctrico o el turquesa que se apoderan de los abrigos o solapas, la pelliza o la capucha. Los estampados y la corbata se vuelven omnipresentes. El belga Walter von Beirendonck abre las puertas a nuevas masculinidades. Juega con los tacones y las joyas, un nuevo equilibrio con objetos muy femeninos. Christian Lacroix llevó el traje de chaqueta al terreno del arte, al versionar la americana y jugar con el estampado y el volumen y convierte el mono de trabajo en tendencia. El jersey baja hasta la rodilla y se envuelve en una abundante bufanda a juego, mientras el impermeable de gruesas rayas negras y amarillas en diagonal se combina con un pantalón de similar composición.
Los pantalones de corte zanahoria, holgados en la cintura y estrechos en los tobillos, se integran en un mono con americana o con camisa con doble botonadura. Llegan los zuecos chinos, os abrigos con la delantera más larga que la trasera, el tul y el caucho.es de pantalón corto y plataforma para los zapatos. Sí, es para ellos.