CANTO RODADO
‘harambee’
a los alcaldes mineros les pilló a contrapié el órdago de los sindicatos de dejar un vacío de poder en las cuencas para que rajoy reaccione
No podemos quedarnos sentadas a ver cómo se mueren de hambre nuestros hijos», dijo Wangari Maathai. «Si no tenéis leña, plantad árboles». Plantar un árbol, contaba la escritora Marifé Santiago Bolaños en Astorga el Día Internacional de las Mujeres, se convirtió en un acto revolucionario en Kenia. Y sigue siéndolo en África, a pesar de que el ‘bosque’ de la asociación que fundó la premio Nobel ya tiene más de 45 millones de ejemplares.
Hay mucho que aprender de Wangari Maathai en esta Europa que rescata países para secuestrar personas; en esta España que perdona la corrupción de los ricos enriquecidos a costa de los pobres empobrecidos. Y semillas que plantar en un país incapaz de parar los pies a Mariano Rajoy, el que vende los recortes de las pensiones, como una ventaja para que los mediopensionistas trabajen hasta reventar. ¿En qué? ¿En dónde?
Hay mucho camino democrático que andar, mal que le pese a Samuel Folgueral; el alcalde que no va a dar «lecciones de democracia». El que suma, sea lo que sea, con tal que el resultado sea 13. El alcalde sencillo que ha creado un pomposo aparato de cinco tenencias de Alcaldía, cinco, para apuntalar su sillón. El alcalde sin partido al que algunos (y algunas) socialistas alaban porque «ha sacado de la política a un acosador». ¡!
No hay quien dimita
El alcalde que tiene detrás de sí un coro de socialistas (¡qué lástima!) cantando un disco rayado: «Y el PP más, y el PP más, y el PP más». Porque Herrera sentó a su lado a Ismael Álvarez, porque Riesco gobernó con el apoyo de IAP en Ponferrada, porque el PP acaba de hacer alcalde a un condenado por malos tratos en algún lugar del sur de España... Vale. Ya sabemos que el PP y el PSOE, en cuestión de ética, son tal para cual.
Pero aquí no hay quien dimita. Unos porque no quieren y otros, dicen, que porque no les dejan. No me haga reír, señor Amigo. Sí, usted, el concejal que va a dar lecciones de telepoder a la ciudadanía de Ponferrada desde Madrid. El acta es suya y solamente suya. Y nadie le puede, ni le pudo ni le podrá impedir renunciar. No se ría en las narices de la democracia.
Miran a otro lado
Tampoco hay síntomas de dimisión en los municipios mineros. Ni siquiera en los muy mineros. Los sindicatos han solicitado, en un acto de desesperación ante el callejón sin salida para el carbón, que dimitan en bloque todas las corporaciones de estos ayuntamientos, la mayoría gobernados por el PP y algunos por el PSOE. A los alcaldes de ACOM les ha pillado a contrapié. Mójense, señores alcaldes y alcaldesas. Dejen de esperar, con paños calientes, a que los mineros corten las carreteras y salgan las bravas mineras a luchar a la calle.
No se trata sólo de mineros, que también, y mucho. Son las cuencas mineras. Sin carbón, ni alternativas. Cuencas vacías. Como rostros sin ojos. Cuencas abandonadas a su suerte por el presidente de la Junta de Castilla y León. Igual que abandona a pacientes que sufren dolor porque es demasiado pagar sus tratamientos. Sí, usted, señor Herrera. No mire para otro lado. Y mueva si quiera un dedo por las cuencas y por la minería. Logra entrevistarse con Rajoy el presidente asturiano para plantearle el problema minero y usted ni se inmuta. ¡Vaya cuajo que tiene, presidente!
No es obediencia
Dijo Wangari Maathai que «la degradación ambiental y el mal gobierno» eran la raíz de la mayor parte de los problemas. La solución, dijo ella, pasa por la democracia, la participación y la acción. Una solución que vale para Kenia, para el mundo y para la última junta vecinal que quieren arrebatar a nuestros pueblos. Wangari Maathai diría: ‘ Harambee ’ que viene a ser, nos contó Marifé Santiago: ¡Empujemos todos juntos, empujemos todas juntas!. Democracia no es obediencia debida. No miremos para otro lado.