Diario de León
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enrique vázquez
León

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Biógrafos sagaces subrayaron en su día la sorpresa de Lenin hacia 1915 al confirmar que los obreros alemanes preferían ser alemanes antes que revolucionarios y se alistaban sin vacilar en las filas imperiales frente a sus rivales franceses y británicos en la I Guerra Mundial. La lección se había dado —y se dará cuanto toque-—en otras latitudes: un patriotismo, aunque sea depurado y solvente, pero inevitablemente teñido de un cierto nacionalismo, sobrevive aquí y allá pese a todas las post-modernidades y al auge de la mundialización.

Queda mucho trecho antes del eventual retorno del siempre inquietante ‘Deutschland über alles’ (Alemania por encima de todo) del viejo pasado y sobran sin duda alguna de las viñetas grotescas e indignas que han puesto el bigotito de Hitler a la canciller Merkel, pero en Berlín harían mal en desdeñar sin más la emergencia de un cierto humor severo con Alemania en las sociedades de relevantes Estados de la UE.

Es, por ejemplo, muy cierto que Berlín ha adquirido un peso desproporcionado en el proceso de toma de decisión en Bruselas (en la amable hipótesis de que en Bruselas se tomen las decisiones) y no son despreciables sin más los ensayos críticos con una cierta conducta de Alemania (reunificada con la anuencia de todos los europeos) y su gestión, estrictamente al servicio de su interés nacional, en los Balcanes. Por ejemplo en Croacia, por citar solo un caso

El debate al respecto en Francia es, como es natural tratándose del viejo adversario histórico, el más sonado y es el más preocupante. NEl Partido Socialista, vencedor y hoy en el gobierno, hizo lo que debía parando desde el Elíseo y con el peso de su ala moderada (Ayrault, Moscovici, Valls.) el tono más que polémico con Berlín del documento que se preparaba cara a la conferencia socialista sobre política europea de junio. Las cosas, pues, no irán a mayores en primera instancia y el debate será limitado a lo instrumental: combatir la obsesión alemana por la austeridad y defender una política activa de estímulos pro-empleo. Ahora mismo es lo único realista. porque la izquierda alemana no ayuda ni ayudará. Hoy como ayer los obreros alemanes, y el SPD desde luego, serán mucho más alemanes que obreros.

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