AGUSTÍN Y ESTEBAN QUIÑONES
ESPECTÁCULO EN estéreo
vienen ofreciendo talento por partida doble desde hace 50 años, cuando ganaron unos caramelos de la confitería polo en la radio leonesa. hoy en san marcelo su grupo mágicos 70’s, reyes de la nostalgia, cierra las fiestas de león
JESÚS F. SALVADORES
Pero usted, ¿por dónde ha pasado el río?», balbuceaba el guarda de coto completamente desconcertado al ver de nuevo —pero esta vez en la orilla opuesta—, al mismo pescador a quien acababa de pedir la licencia unos minutos antes. «¿Qué dice usted? ¿No ve que tengo las botas secas?», respondía el interpelado, caña al hombro y muy tranquilo, a un guarda a punto mismo del síncope ante aquel caso de teletransporte imposible o mágica duplicidad.
El sorprendente parecido entre Agustín y Esteban Quiñones es ya legendario en León, quizá tanto como su habilidad a la voz y a la guitarra, reconocida y demostrada a lo largo de casi cincuenta años de cultivo apasionado de la música. Gemelos de mismo porte, similar indumentaria, iguales gafas oscuras e idéntico rostro grequesco —barba y guedejas de Siglo de Oro—, forman pareja artística y consanguínea indisociable del paisaje capitalino. «Está Guzmán y luego nosotros», resume Agustín, o puede que sea Esteban, no resulta fácil la distinción ante la que sería prueba de oro en un hipotético campeonato mundial de fisonomistas.
De madre de Sahelices de Sabero —ama de casa muy aficionada al cante coplero—, y padre omañés de Villadepán —barman que fue del moderno Rox de Ordoño II—, nacieron los Quiñones en la Corredera, en 1946, para luego trasladarse a Ramiro II y jugar al balón en las huertas de Lancia. «Si uno rompía un cristal, al que pillaban protestaba siempre de la misma manera cuando le daban la colleja: ‘¡Si yo no fui, fue mi hermano!’». La respuesta también solía ser invariable: «Pues se la das tú de mi parte». Cantaban temas del Dúo Dinámico en el portal de casa ante los amigos y en Radio León y La Voz de León ganaron durante cuatro años seguidos primeros premios de canción infantil. Fue el disparo de salida para innumerables actuaciones y festivales benéficos, aquellos parejos querubines afinando junto a los más conocidos artistas del momento: Betty Misiego, los Pekenikes, Fray Escoba, Fred Galiano, José Francis, Tino Casal... Con 18 años TVE les convoca a aquel concurso que hacía furor, Salto a la fama , donde entonaron Que nadie sepa mi sufrir y aunque no ganaron fue célebre aquel pequeño sketch que interpretaron con salero y en el que volvían loco al mítico José Luis Uribarri.
El juicioso padre les recomendó formarse en un oficio y dejar la música como pasión de ratos libres, y ellos, fieles a su espíritu dúplice, se convirtieron en sendos visitadores médicos pero sin olvidar jamás los escenarios. De las giras juveniles que les llevaron a Levante y Galicia pasaron a formar, en 1965, el quinteto de música de baile Los Mágicos, recorriendo aquellas pistas y salones sinónimos de vuelta, guiño, pálpito y amarre corto de pareja para tantísimos leoneses: Las Pérgolas, La Estrella, el Royal Sigor’s, la sala Galaxia de San Marcos... también fueron orquesta titular del Real Aero Club durante muchos años. Cofundan en 1988 el grupo Aldaba de canción tradicional leonesa (cassette, elepé, cuatro cedés) y en 1996, La Rueca (cinco discos y hasta gira mexicana). Por cierto que en el país azteca no paraban de darles palmaditas, con o sin disimulo, allá por donde iban... hasta que se enteraron de que aquella gente tiene la firme creencia de que tocar gemelos concede suerte excelente. Artistas de inmenso humor, grandes contadores de chistes, ríen recordando cómo intercambiaban sus talentos en los exámenes de Dibujo y Francés y estremece su íntima conexión física y espiritual («a veces nos sorprendemos empezando a silbar una misma melodía, o una conversación a la vez, empleando las mismas palabras»). En 2006 reanimaron Los Mágicos y volvieron a animar el Noroeste entero con sus fidelísimas versiones de los más populares temas de aquellas décadas prodigiosas, desde Sapore di sale a Tus manos en mi cintura pasando por Perdóname . Hoy en San Marcelo a las 22.30 horas cierran las fiestas de León esperando que vuelva a pasar como en aquel pueblo cercano a Cuadros, cuando después de un estremecedor Castillos en el aire un paisano de la primera fila pidió la palabra y remangó el brazo: «¡Miren ustedes! ¡Como propias escarpias!».