CANTO RODADO

más lloró san lorenzo

la diputación no tiene quien la represente en el homenaje a un escritor de ley. Claro, el diputado Teodoro martínez estaba a sus asuntos

León

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Nos zambullimos en el Curueño y afloraron a la superficie fluvial los personajes ausentes. Como fantasmas. Es lo que tiene ir a pasar una tarde de domingo entre montañas y ríos poblados cada vez más de leyendas que de gentes. Los peces gordos no acuden a citas humildes. O será que la Diputación no tiene quien la represente...

Pues cargos sobran. Va a ser que el diputado de Cultura estaba más ocupado en investigar las vacantes de comisiones de servicio que en prestar atención al programa del Verano Cultural de Valdelugueros, que celebró en Cerulleda el único homenaje al escritor Jesús Fernández Santos desde su fallecimiento hace 25 años. Ya nos vale, a la Diputación y a todos los gurús de la Cultura de la provincia.

¡Qué lástima! Teodoro Martínez se ha llevado un disgusto impresionante con las pedradas de nepotismo que le llovieron al denunciar UGT y CC.OO. que su esposa se iba de estrella, es decir, de jefa a una comisión de servicio a la residencia Santa Luisa. De paso, se ahorraba 140 kilómetros al día hasta su puesto de trabajo en Nuestra Señora del Valle, La Bañeza, y engordaba el sueldo con 700 euros más al año.

¡Qué rostro!

¡Qué barbaridad! Y esto pasa en el país al que el FMI le recomienda bajar el 10% los salarios de la gente con trabajo —cada vez menos— y donde la caridad es la única oportunidad para los desheredados y los desenchufados porque los derechos se los ha llevado por delante Rajoy a velocidad de Ave.

Agosto, frío al rostro. Y el diputado se quedó helado. Más le valía, os digo, haber ido al Curueño. Un chapuzón en sus aguas espabila y refresca el alma. Pero el diputado hizo lo normal. Se tiró a la piscina con su esposa. Se estrellaron y salieron corriendo y derramando lágrimas de martirio. Fue una orden. Venía desde lejos, aunque más lejos podrían haber llegado los salpicones de las aguas turbias del diputado. La orden sono alta y clara en el Palacio de los Guzmanes. Que se aten los machos los sindicatos.

El cazaestrellas

Más sufrió San Lorenzo en la hoguera. Y ahora disfrutamos a su costa con la leyenda de sus lágrimas convertidas en perseidas de agosto. Y pedimos deseos al cielo. Que no nos quiten el autobús, claman en Trobajo del Cerecedo. Que nos pongan guardias médicas, se oye en los centros de salud de los pueblos. Que se pare el desahucio de las juntas vecinales, se oye en plazas y eras. Que no nos dejen sin tren, claman los pueblos desde Sahagún a Ponferrada, desde Toral de los Vados hasta O Barco y desde León a Busdongo.

Pero aquí el único que caza estrellas fugaces (las ayudas vuelan) es Victorino Alonso que ya ha conseguido rebajar el sueldo a los trabajadores un 15% y aumentar su jornada laboral. Ahí le tienen, dando lecciones al Fondo Monetario Internacional y a su presidenta, Cristina Lagarde. Y los mineros aguantando el peso del firmamento para que la empresa no se venga abajo del todo y los arrastre con sus lodos.

Vino con conciencia

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Por Júpiter! Chocaron las copas en tierra de buena uva, Prieto Picudo, y cada vez mejores vinos, pidiendo una buena cosecha. Por ahora va excelente, me cuentan en la Feria Vitivinícola de Gordoncillo. Que así sea, dije yo. Los destellos del caldo escanciado y fresquito parecían estrellas fugaces a la luz del atardecer. Y pedí un deseo: Que dejemos de beber del vino de la ignorancia, ese que adormece nuestras conciencias y nos hace dar tumbos sin cambiar de rumbo. No basta con pedir deseos. Hay que arrimar el hombro en las viñas y en las urnas.