Publicado por
Andrés Aberasturi
León

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Salvador Pániker, ese sabio del que alguien dijo que un día se levantaba catalán y otro indio, describió en alguna de sus magníficas obras cuyo título siento no recordar ahora (todos sus libros son de muy recomendable lectura), una muy interesante teoría sobre el arte, y casi la necesidad, de vivir «como si».

Pues en esas estamos cada vez más en esta España rancia y mentirosa que se hace trampas en todos los solitarios y en la que cada vez da más tristeza vivir, pertenecer a ella de alguna forma, tomar parte en su deplorable cotidianeidad. Advertirá el lector que hoy no he empezado el día con un exceso de optimismo. Pero es que entre todos lo ponen muy difícil. Tratan al ciudadano como con una reverencia exagerada en las formas cuando lo utilizan como escudo de sus desmanes para luego actuar de espaldas a él, al margen de él, sin importarles nada ni la opinión pública, ni los daños colaterales, ni que les repitamos que esto no puede seguir así y que ellos son el problema.

El PP actúa como si la Justicia (que no lo olvidemos, no es el juez Ruz sino todos nosotros) estuviera muy por debajo del poder del partido y le envía unos ordenadores vacíos amparándose en una disculpa infantil sobre la protección de datos que nadie cree.

La UGT de Andalucía contesta a todos sus desmanes como si sus innumerables fraudes puros y duros, casi rastreros por afectar a quien afecta, fueran «errores» de contabilidad, pequeños lapsus de un secretario o secretaria que se equivocó —pobre— al hacer decenas de facturas hoy por hoy presuntamente falsas.

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El SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores) actúa como si la Ley no les afectara y con Diego Cañamero al frente atracan sin armas una gran superficie y se llevan por la cara diez carros con material escolar para repartirlo entre los más necesitados. El secretario general del SAT ha «negociado» con el gerente del hipermercado una posible donación de este material —ya robado— para evitar así que interpongan una denuncia en su contra. ¿Recuerdan la película El padrino ?; también allí los comercios colaboraban con muchas «donaciones». Y todo así.